miércoles, 13 de febrero de 2013

El Diario tabloide El Progreso

8 de mayo de 1993. “El Progreso” como reminiscencia inconsciente de aquel otro homólogo de mediados del siglo diecinueve, apareció el 8 de mayo de 1993 en formato tabloide de 24 páginas y con el lema “La verdad primero”.  Ese día de San Acacio, con la colaboración de varios periodistas, entre los cuales destacaba Rosendo Magallanes, como un verdadero alter ego, Carlos Mejías se lanzaba al ruedo de una nueva empresa que en vez de aulas limitadas por muros adoptaba el espacio abierto e infinito de la calle como cátedra para la información y la discusión de las ideas. 
El matutino despegaba desde un viejo inmueble de la Calle Zea, impreso en una rotativa de segunda mano que Carlos Mejías adquirió en los Estados Unidos junto con el primer equipo digital que la industria gráfica establecía en la provincia.  El tiraje inicial fue de ocho mil ejemplares que luego la demanda estabilizó en tres mil hasta que el estilo noticioso y localista del periódico le fue imprimiendo un impulso ascendente.  En 1995, “El Progreso” había alcanzado un tiraje de 20 mil ejemplares y en la actualidad bordea los 32 mil con un ocho por ciento de devolución.
            Y en la medida que se ha venido incrementando el tiraje, en esa misma medida ha crecido el número de páginas que en la actualidad es de 32 y de 48 en el futuro inmediato, vale decir,  tan pronto se concluya el proceso de reestructuración de la Editorial “Huyapari”, virtualmente a la vanguardia de las nuevas tecnologías de impresión. Pronto entrará en operación un CTP, sistema digital que cumplirá el proceso de fotomecánica, fluidamente desde la diagramación en el computador hasta el revelado automático de las planchas.

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