lunes, 13 de enero de 2014

Diputación Permanente


Dip Juan Martínez

13 de Enero de 1820,  El Congreso de Angostura dictó un Decreto por medio del cual nombró una Diputación Permanente, compuesta de siete miembros, para que haciendo sus veces durante el tiempo de su receso despachara los asuntos más urgentes, terminara los pendientes que no requirieran facultades legislativas y velara sobre el cumplimiento de las leyes  y derechos del pueblo.
            A la Diputación presidida por el diputado Juan Martínez y en la Secretaría  Felipe Delepiane, se le daba el tratamiento de excelencia   y  entre otras facultades    debía velar por la inversión de los caudales públicos, conceder tierras baldías a nacionales y extranjeros, teniendo presentes las contratas celebradas por el Congreso para seguir  su espíritu y principio; examinar las que celebrare el Poder Ejecutivo  en virtud de facultades extraordinarias enajenando tierras, u otras fincas de la República para sostener la guerra; recibir cada cuatro meses razón exacta de la liquidación de la deuda y resolver sobre las dudas que surgieran.
            En casos extraordinarios o muy graves en que estuviese en juego la salud o los grandes intereses del Estado, como muerte del Presidente de la República o reconocimiento de nuestra Independencia por alguna Potencia extranjera, la Diputación debía convocar al Congreso.
            Se le atribuía la Policía de sus miembros así como la facultad de allanar la inmunidad parlamentaria, previo consentimiento del Congreso.  Resolver dudas  sobre la inteligencia de las Leyes y designar o confirmar los empleos reservados al Congreso por la Constitución nacional.
            Quedaba la Diputación autorizada para llamar en caso de enfermedad, muerte u otro legítimo impedimento  de algunos de sus miembros, a cualquiera de la Representación Nacional y ejercer el poder natural de una Corte de Justicia para admitir acusaciones, oír, juzgar y sentenciar.



domingo, 12 de enero de 2014

Gobernador Palomeque de Acuña


12 de Enero 1618. El viernes 12 de enero de 1618, tras rudo combate por la posesión y defensa de Santo Tomás de la Guayana, cayó mortalmente herido el Gobernador de la provincia, Diego Palomeque de Acuña, pero también del bando contrario, Jorge, hijo de Walter Raleigh, quien en esta su segunda expedición se había quedado enfermo en la isla de Trinidad y adelantado a su lugar teniente Lowrence Keymes.
Cinco navíos y 600 marinos ingleses asediaron y atacaron a Santo Tomás, capital de la provincia de Guayana hasta rendirla
            Los dispersados sobrevivientes se retiraron al Sur de la Laguna La Ceiba y despacharon un emisario al Nuevo Reino y a Santo Domingo en busca de ayuda. El hijo de Raleigh y los oficiales fueron enterrados en la Iglesia del Convento y Palomeque de Acuña en lugar separado. EL saqueo de la Iglesia  fue total.  Los expedicionarios permanecieron 16 días en el lugar explorando los alrededores y se llevaron hasta las campanas de la Iglesia y los sirvientes del gobernador, entre ellos, uno llamado Cristóbal Uayacundo, quien en Londres presenció la decapitación de Sir Walter Raleigh, como corolario de su desobediencia y fracaso.  
            Diego Palomeque de Acuña había sido designado Gobernador de la Provincia de Guayana para un período de 4 años. Tomó posesión el8 de noviembre de 1615, luego de navegar los ríos Meta y Orinoco. Ya Sánchez de Alquiza hacía dos años que se había ido y dejado como encargado del Gobierno a Antonio de Mújica y Builtron.
            Santo Tomás de la Guayana era entonces el Convento de San Francisco, en la cumbre de un cerro, con perfecto dominio del Orinoco y abajo un grupo de viviendas esparcidas donde moraba un poco más de cien personas, entre ellas, el primer alcalde Juan de Lezama: el segundo alcalde, García de Aguilar: el Cura y vicario. Fray Francisco de Leuro y el Guardián del Convento, Fray Juan de Moya.


            La mitad de la población estaba capacitada para manejar las armas. Eran soldados y aparte de los arcabuces y mosquetes individuales, la defensa de la ciudad se reducía a dos piezas de artillería emplazadas en el Convento, dos pedreros junto a la Iglesia y dos más en el Cuartel. Casa del Gobernador más seis cañones livianos.

sábado, 11 de enero de 2014

La deuda nacional

11 de Enero de 1820.  El soberano Congreso de Angostura dictó un decreto sobre  la liquidación y reconocimiento de la deuda nacional en consideración “a que la justicia y gratitud exigen la más pronta y entera satisfacción de sus créditos  contraídos por la causa de Colombia, tan gloriosamente sostenida por sus hijos,  como por muchos extranjeros beneméritos de la libertad, que le han consagrado su sangre o su fortuna…”
            El decreto se contrae al nombramiento de una comisión compuesta por tres individuos además del Procurador General en calidad de Fiscal y un Secretario que se ocupará de recibir toda solicitud relativa a los créditos pasivos de la República, originados desde el 19 de abril de 1810 y en hacer glosar las cuentas para luego  reducirlas a su efectiva liquidación.  
            En resolución posterior y en virtud de este decreto, el Congreso de Angostura nombró al honorable señor  Onofre Vasalo, en calidad de Presidente de la Comisión y como Vocales a los ciudadanos José Manuel Landa y Gerónimo Paz, asignándole a cada uno durante sus funciones, cien pesos mensuales y sesenta al Secretario.
            Entre las atribuciones de la Comisión estaba dictar su Reglamento para su régimen interior; presentar informe de su actuación al Congreso cada cuatro meses.
            Preveía el Congreso en su decreto que toda solicitud de crédito contra el Estado  sería introducida por persona legítimamente autorizada  con el contrato o documentos legales que acreditasen la deuda.  Los acreedores sin estos documentos de comprobación  y que no pudieran adquirirlos por muerte o ausencia de algunas personas u otro legítimo motivo,  serían admitidos al justificar su derecho ante la Comisión.
            El Decreto está firmado por el Presidente del Congreso, Francisco Antonio Zea; el diputado secretario Diego Ballenilla y fue promulgado el 3 de febrero del mismo año por el propio Zea, , encargado de la Presidencia de la República por ausencia del Libertador.

viernes, 10 de enero de 2014

Sin una flotilla respetable no es posible tomar la Guayana



10 de Enero  de 1817. Bolívar concibe el proyecto de reunir en un solo gran cuerpo el ejército de Nueva Granada que obra en Apure y las fuerzas que en Divisiones y Guerrillas mandan los generales venezolanos en el oriente del país y Guayana.  En este sentido y aduciendo que no es conveniente tomar a Guayana por ahora, se dirige el 10 de enero al General Manuel Piar y Cedeño, justamente cuando comenzaban a cercar militarmente a la Angostura del Orinoco
“Sr. General Manuel Piar:  La salvación de nuestra Patria, señor General, depende de la reunión de todas las fuerzas nuestras, diseminadas ahora y separadas por grandes distancias. Toda operación parcial, aun siendo feliz, no producirá sino ventajas efímeras y puede tener consecuencias muy funestas siendo desgraciadas.
Los españoles reúnen las suyas y es preciso oponerles fuerzas iguales.  Pequeñas divisiones no pueden ejecutar grandes planes.  La dispersión de nuestros ejércitos, sin sernos útil, puede hacer perecer la República.
El Excmo. Sr. General Arismendi tendrá el honor de someter a VS mi plan de operaciones, hará ver a VS nuestro estado actual, y lo que he resuelto después de la más dura reflexión.
Esta operación es tan importante que yo en persona pasaría cerca de VS si fuese preciso.  La reunión sola puede salvarnos.  El ejército de VS compondrá, no lo dudo, parte del gran ejército.
Estoy seguro por informes los más exactos y dignos de crédito que  sin una flotilla respetable no es posible tomar la Guayana.  Un buque inglés procedente de Granada y que ha poco estuvo allí me ha instruido de sus fuerzas marítimas.  Las nuestras son muy inferiores a ellas, y además no pueden, por ahora, separarse de estas costas hasta asegurar todas nuestras comunicaciones externas, por donde recibimos los auxilios y elementos para la guerra.  No perdamos nuestros esfuerzos.  Aun no es tiempo de tomar a Guayana.  Llegará eso y con suceso”

jueves, 9 de enero de 2014

Leopoldo Augusto Taylhardat


9 de Enero de 1905.  Falleció en el castillo San Carlos de Maracaibo, el militar y político, Leopoldo Augusto Taylhardat, hijo de la notable docente, poeta y periodista, upatense Concepción Acevedo de Taylhardat.
En unión matrimonial con el francés Raúl Lefranc de Taylhardat, poeta y oficial  retirado del ejército galo, tuvo tres hijos nacido durante su estada en Ciudad Bolívar: Leopoldo Augusto, 1877, coronel de artillería Gustavo Adolfo, 1883, Coronel de artillería y Carlos Alberto, 1885, abogado, doctor en ciencias políticas y sociales.
Pero su calvario de madre y poeta comenzó con Leopoldo Augusto, el mayor de sus tres hijos.  Siendo coronel del ejército  es perseguido, torturado y encarcelado.  Primero, en La Rotunda de Caracas, luego en el Castillo Libertador en Puerto Cabello y finalmente en la fortaleza de San Carlos en el Zulia.
Su delito, haber participado en una sublevación contra el Gobierno de Cipriano Castro al no  soportar el autocratismo de ese político y militar erigido en caudillo y que se autoproclamaba restaurador del liberalismo.
            De nada valieron sus ruegos reiterados al mandatario para que le devolviese libre a su hijo:<<Vuelvo a pedir para mi amor clemencia / vuelvo a rogaros por el hijo mío / tenéis en vuestras manos su existencia / yo en vuestro noble corazón confío/. Pero Castro tenía el corazón en el riñón que le supuraba y le devolvió al  hijo hecho cadáver.
            José Rafael Pocaterra dice en su libro “Memorias de un venezolano de la decadencia” que estando preso en el castillo de San Carlos conoció la tétrica historia del coronel Leopoldo Taylhardat: “…quien falleció loco, en la prisión.  Su estado de flacura era tal que a través de la piel se veían sus huesos.  Un tarde la madre del desdichado, doña Concepción de Taylhardat, la célebre poetisa, se arrojó ante el General Castro, que iba de paseo con sus amigos,  para pedirle la libertad de su hijo moribundo…El héroe invicto le arrojó el caballo encima y pasó”.

miércoles, 8 de enero de 2014

Separación de la Gran Colombia

Gran Colombia 1820, guerras de independencia 1821-23.jpg


8 de Enero de 1830. Guayana, siendo su Gobernador el coronel Juan Antonio Mirabal, se pronunció a favor del movimiento nacional que propugnaba la separación de Venezuela de la Gran Colombia liderado por el General José Antonio Páez.
            Tiempos de revueltas.  De un lado quienes apoyaban al Libertador en torno a la integridad grancolombiana y desde el otro, quienes por razones diversas impulsaban el movimiento político y  militar de la separación.
            El General José Tadeo Monagas, en un principio partidario de la separación, dio un giro de ciento ochenta grados sublevándose en Aragua de Barcelona el 15 de enero de 1831, arrepentido por convencimiento de la necesidad de continuar conservando la unidad grancolombiana tutelada por el Libertador.
            A esta insurrección monaguista contra el gobierno establecido en Venezuela siguieron casi todos los pueblos de Oriente, incluyendo a Guayana gobernada por don Eusebio Afanador, quien se sintió derrocado al igual que su comandante de armas J. A. Mirabal y comandante general de operaciones General Pedro Hernández.   El movimiento lo encabezó el coronel Remigio Femayor, apoyado desde Soledad por  el teniente coronel Antonio Sotillo.
            Solucionado el conflicto mediante un convenio de Páez con Monagas que incluía una amnistía general, se retorno a la normalidad.  Pero el General Pedro Hernández, una vez posesionado de su cargo y no obstante la amnistía decretada por el Gobierno de Páez,  llevó al coronel Remigio Femayor al paredón de fusilamientos, el mismo donde cayó Piar fulminado por un escuadrón de fusileros.  Plaza Mayor de Angostura el 6 de agosto de 1831.  Asimismo cayeron fusilados allí el teniente Nicolás Quiroga y el sargento Justo Prieto.
            El coronel Remigio Femayor venía sirviendo a la República desde 1811 como soldado de caballería, ya al lado de Villapol como de Monagas y de Piar en la Batalla de San Félix.

La Nueva Prensa



7 de enero de 1998. El 7 de enero de 1998, un día después de la Epifanía del Señor, como para prolongar el rito del bautizo y el regalo, Guayana recibió además del agua lustral el tributo de un nuevo periódico, “Nueva Prensa”, con la particularidad, tal vez único caso, que no celebra el aniversario de su natalicio sino el 9 de febrero, fecha anioversaria de la fundación de Puerto Ordaz.
            Pero tal vez lo importante no sea eso sino el hecho de tener Guayana un nuevo diario confeccionado con los recursos de la tecnología moderna y favorecido por la condición  de  tener como sede o centro de operaciones una región donde Venezuela hecha las bases más sólidas de su economía industrial, lo contrario habría sido una aventura ante la existencia para el momento de otros cinco diarios matutinos con camino bien andado.
            A seis años (2004) de su existencia ha quedado demostrado con su prestigio y alta circulación el acierto del ingeniero Rubén Gamarra al proponerle a esa masa de lectores tan amorfa como dinámica y ascendente en el tiempo, un medio de comunicación impreso que se prestigia de independiente, al menos eso advierte el logotipo, siempre fijo y centrado en la parte superior del formato.          
            Formato Standard, full color, de cuatro cuerpos: El primero dedicado a política, economía, finanzas, noticias nacionales e internacionales además de la página de opinión junto con las caricaturas de Osto en el reverso de la primera plana donde aparecen jerarquizadas las informaciones más importantes del día anterior.
            El segundo cuerpo totalmente dedicado a la actividad deportiva regional, nacional e internacional.  El tercer cuerpo o sección “C” como la prefiere el periódico, está dedicado a destacar las noticias de mayor interés de Ciudad Bolívar y el interior del Estado además de los temas concernientes al arte, la cultura, ecología y espectáculos de farándula.  El último cuerpo de la “Nueva Prensa” está orientado hacia la comunidad y los sucesos aparte de cinco páginas de avisos económicos.