sábado, 13 de febrero de 2016

Convocatoria del Congreso


13 de febrero de 1819. Hallándose reunidos en esta capital todos los diputados para el Congreso Nacional, el Jefe Supremo acordó su instalación el lunes 15 del corriente a las once de la mañana.
            El “Correo del Orinoco”, en su edición 18, última página, del 13 de febrero, lo califica como“grande y memorable día en que Venezuela va ha presentar al mundo civilizado el espectáculo más propio, a fijar la atención y conmover a todos los hombres virtuosos y sensibles, a los que aman las luces y el bien universal, a los que se interesan por la libertad absoluta del comercio y de las relaciones sociales, y trabajan por establecer el imperio de los principios filantrópicos y liberales sobre las ruinas de la superstición y del egoísmo. Un pueblo que ha sacrificado todos sus bienes y mas de la mitad de su población por defender sus derechos y los del género humano-que ha arrastrado todos los suplicios de la tiranía y de la barbarie-que se ha sujetado a todos los rigores del desamparo y de la miseria- este pueblo heroico reunido en medio de un inmenso desierto a consolidar su independencia tres veces perdida y tres veces recobrada, y a hacer profesión solemne de sus sentimientos de benevolencia y fraternidad para con todas las naciones.- un héroe que ha renunciado a una brillante fortuna y a todas las ventajas de un ilustre nacimiento para ponerse al nivel de sus esclavos, proclamarlos libres y llamarlos hermanos- que se ha expuesto a todos los peligros, y sufrido todas las privaciones, que no respira, que no vive sino para su patria, y no tiene más ambición que la de su bien y su prosperidad – que elevado a la autoridad suprema y absoluta por los votos y por la aclamación general convoca sus conciudadanos, y se le devuelve en el momento en que ya no la necesita para salvarlos, se confunde entre la multitud, y hace vanidad de obedecer al que jamás le ha hecho de mandar-este pueblo y este ciudadano ¿no presentan unos de los mas bellos espectáculos que vio jamás la sociedad humana?- el lugar mismo de la escena y los extraordinarios acontecimientos del día contribuyen a darle más interés y esplendor. Es en la región favorecida del sol, es en el seno de la naturaleza, a vista del inmenso Orinoco, y en el medio de sus floridos bosques-es a tiempo que los hijos de Albión, constante amigos de la libertad, vienes cubiertos de gloria y de laureles a defender su causa en América como lo han defendido en Europa -es cuando se desploma en Madrid el Trono de Fluten, huyen sus satélites, aparecen las Cortes, y arde de la Inquisición- es en fin cuando sustituido el poder y la razón de la ley a la voluntad arbitraria y a los caprichos insolentes de Fernando, podemos esperar que hagan la Nación por justicia lo que el Tirano habría hecho por fuerza, reconocer nuestra independencia y restablecer la paz, la concordia y la fraternidad. ¡Pueda el Congreso de Venezuela corresponder a las esperanzas del pueblo, y a la espectacular que no puede menos de excitar en las Naciones ilustradas!”            

viernes, 12 de febrero de 2016

Batalla Fluvial de Sorondo



12 de febrero de 1812.  Zarpó de Cumaná una expedición de 32 cañoneras mandadas por el alférez de navío Felipe Estevez, secundado por Juan Bautista Bideu.  Su objeto era penetrar el Orinoco para en combinación con fuerzas de tierra apostadas en Soledad, Santa Cruz del Orinoco y Barrancas, tomar la  ciudad de Angostura, capital de la Provincia de Guayana que había sido objeto de un golpe militar luego de un mes de haberse pronunciado a favor de la Junta Supremo de Caracas surgida tras el evento del 19 de Abril de 1810.
            Estas fuerzas entraron en el Orinoco y se dirigieron a Barrancas y  fortalezas de la Antigua Guayana.  Sus acciones se llevaron a cabo en coordinación con las fuerzas de tierra a cargo del coronel Manuel Villapol, en Barrancas. Para neutralizar la ofensiva de Esteves marchó una flotilla realista bajo el mando del oficial de marina Francisco de Sales Echeverría, quien fue derrotado el 27 de febrero  en el caño Macareo. Los realistas regresaron a las fortalezas de la Antigua Guayana, y el 25 de marzo zarparon nuevamente estas fuerzas, integradas por 6 goletas y 10 lanchas cañoneras; a bordo de estos buques iban 500 soldados de infantería. No habían transcurrido 2 horas cuando fueron avistados los republicanos en la ensenada de Sorondo.  La infantería de Villapol se hallaba situada en el cerro de Sorondo en la margen izquierda del Orinoco. La escuadrilla de Guayana avanzó sin disparar hasta la distancia de unos 100 m de la republicana y entonces inició intenso fuego de bala y de metralla, lo cual obligó a la flota de Esteves a replegarse hasta el pie del cerro, donde formó nuevamente y reanudo el fuego. En este primer día de combate, los realistas destruyeron 6 naves cañoneras que les cerraban el paso del río y con esta acción pusieron sus buques en condiciones de cortar la retirada de los republicanos. Durante la noche la gente de Esteves se ocupó en la construcción de una batería en la margen del río, al pie del cerro; trabajos ejecutados bajo hostigamiento. El 26 al amanecer (Jueves Santo), fue la última batalla que terminaron perdiendo los republicanos. En manos de los realistas quedaron más de 20 lanchas; 2 goletas inglesas, 1 bergantín; más de 40 cañones de diversos calibres; 39 quintales de pólvora en barriles y mucho armamento menor      



jueves, 11 de febrero de 2016

Piar sitia las Fortalezas de Guayana

La terraza del Castillo

11 d febrero de 1817. Luego de oficiar  al Comandante Pedro Chipía a objeto de que destacase treinta o cuarenta hombres al mando de un oficial para ocupar los pueblos de San Joaquín y Caroni y cuidar de los intereses de los capuchinos que lo habían abandonado todo,  Piar dejó brevemente Upata  y pasó con su ejército a sitiar las fortalezas de Guayana la vieja.
Exactamente marchó el 10 de ese mismo día y retorno inmediatamente después para seguir despachando desde su Cuartel de Upata.  Aquí recibió con un mes de retardo un nuevo oficio del Libertador, a través  del Coronel Vélez, en el que insiste sobre la necesidad perentoria de repasar el Orinoco para reunírsele con el fin de formar un gran ejército unido.  Piar, sobre la marcha, le responde esgrimiendo una vez más las razones que se oponían a esas operaciones y que con anterioridad le fueron trasmitidas, añadiendo el sacrificio a que se exponen los 29 pueblos de la Guayana en el acto en que los abandone el ejército...  “Yo no puedo persuadirme que la orden de VE sea un decreto a muerte contra estos infelices inocentes.  VE la libra ignorando mi situación; impuesto de ella, no podrá menos que aprobar mi resolución de permanecer en esta Provincia hasta liberarla del todo.  El enemigo está reducido a la última extremidad, circunscrito a las dos Guayana, privado de todo recurso y aterrado.  Estas son ventajas que no siempre se presentan, y que no pueden desperdiciarse  cuando una vez se han presentado”.
Aun así, Piar recibe al Teniente Coronel Salcedo trayendo cartas de Juan Bautista Arismendi y del Libertador insistiendo encarecidamente ambos sobre la necesidad  de que Piar desista de sus operaciones en Guayana y se vaya a Barcelona.  Pero nuevamente Piar esgrime sus razones ante Arismendi y, para poner de manifiesto eficazmente los inconvenientes que tiene de repasar el Orinoco como se lo ordena el Libertador, comisiona al Teniente coronel José Manuel Olivares para que explique personalmente  al Jefe Supremo su posición y la situación de ventaja que significa asegurar la libertad de la Provincia de Guayana tanto por su posición estratégica como por sus ingentes recursos y facilidad de comunicación con las colonias inglesas limítrofes.



miércoles, 10 de febrero de 2016

Muerte de Dalla Costa


 10 de febrero de 1894.  Murió en Ciudad Bolívar Juan Bautista Dalla Costa Soublette, uno de los gobernadores más progresistas de Guayana.  La Gobernó en tres períodos, siendo el más largo el comprendido entre 1866 y 1871.
            Le faltaban seis días para cumplir 71 años de edad cuando le sobrevino la muerte conmocionando a todo el Sur del Orinoco.
            El prócer de la Independencia, General Ascensión Farreras, dijo de él en carta dirigida al General Páez, que era el amigo de los pobres, el azote de los malvados y el regulador de los incautos.
            Gobernaba la provincia de Guayana el coronel José Ucroz cuando nació (16 de febrero de 1823) el hijo de don Juan Bautista Dalla Costa, italiano de origen, y de la venezolana doña Isabel Soublette Jeres Aristiguieta, hermana del General Carlos Soublette.
            De la infancia de Dalla Costa hijo se sabe poco, pero se infiere de viejas crónicas que a la edad de 16 años se hallaba en Londres pasando buena parte de su juventud y atesorando una educación valiosa que más tarde pondría al servicio de su patria.
Juan Bautista Dalla Costa Soublette ocupó importantes cargos en su vida pública; jefe político del cantón de Heres, concejal del Distrito Heres, Gobernador, Inspector General de los Ejércitos de Occidente de la República, Consultor de los Despachos de Interior y Justicia, Presidente del Estado Soberano de Guayana, Ministro Plenipotenciario, Senador por el Estado Bolívar y candidato a la Presidencia de la República.
Fue sin duda notable impulsor de la educación pública y a él se le debe la famosa circular y decreto que sobre esta materia dictó en 1867 adelantándosele en tres años al Decreto de Guzmán Blanco sobre la gratuidad y obligación de la educación primaria en Venezuela.


Ha sido considerado como hombre progresista y civilizador.  Fomentó importantes obras que todavía se conservan en el Estado y se ha escrito de él que cuando acudía a la contribución ciudadana, primero suscribía la suya. La estatua del Libertador que ocupa el centro de la Plaza Mayor de Angostura es producto de la iniciativa del ilustre guayanés, lograda a través de una gran colecta pública.  Esta estatua de bronce, similar a la de Bogotá, es la primera de las erigidas al Libertador en Venezuela después de su muerte.

martes, 9 de febrero de 2016

Fundación de Pto. Ordaz y Cd. Piar


La colocación de la primera piedra de Puerto Ordaz y Ciudad Piar ocurrió el 9 de febrero de 1952
9 de Febrero de 1952La colocación de la primera piedra de Puerto Ordaz  y Ciudad Piar, ocurrió el 9 de febrero de 1952, mediante toda una ceremonia presidida por el entonces Tcnel. Luis Felipe Llovera Páez, bolivarense, a la sazón miembro de la Junta Militar de Gobierno que entonces mandaba en Venezuela.
            Además de Llovera Páez estuvieron en el acto, el Ministro de Minas Santiago Vera; el Ministro de Obras Públicas, Gerardo Lansón; Ministro del Trabajo, Carlos Tinoco Rodil; el Embajador de los Estados Unidos, Fletcher Warren; Gobernador J.G. Barceló Vidal; Presidente de la Orinoco Mining Co. Mack Lake; director del gabinete, Federico R. Schocter y el Obispo Juan José Bernal Ortiz, quien bendijo la primera piedra.
Ciudad Piar es gemela con Puerto Ordaz, oda vez que la colocación de la primea piedra marcó el nacimiento de ambas ciudades.
            Puerto Ordaz en la confluencia del Orinoco con el Caroní y Ciudad Piar 130 kilómetros al Sur, entraban a formar parte vital de los planes para la explotación de los yacimientos de mineral de hierro localizados en el cerro de la Parida.
            Precisamente, Ciudad Piar fue fundada en las inmediaciones del Cerro de la Parida donde ya existían Barrio Nuevo, Barrio Viejo y Barrio Ajuro con un total de 199 casas habitadas por agricultores y criadores de  ganado.
            La planificación de la ciudad estuvo a cargo de los doctores Francisco Carrillo Batalla, Moisés Benacerraf y Carlos Guina, entre otros, por encargo de la Orinoco Mining Company, empresa concesionaria para explotar las minas de hierro de la Parida o Cerro Bolívar. Distinta a las petroleras, Piar comenzó a edificarse como una Ciudad abierta con viviendas cómodas y facilidades comunales.
            Para 1982 cuando cumplió treinta años tenía cinco mil habitantes y había pasado a ser la capital del Municipio Centurión integrado al Distrito Heres, mientras Puerto Ordaz pasó a formar parte de Ciudad Guayana cuya primera piedra la colocó el 2 de julio de 1961 el Presidente Rómulo Betancourt.

lunes, 8 de febrero de 2016

Bartolomé Tavera Acosta




8 de febrero de 1931. Falleció en Maracay, Estado Aragua, a la edad de 44 años, el historiados Bartolomé Tavera Acosta, quien dedicó la mitad de su vida y extraordinaria capacidad de investigador a la Provincia de Guayana, donde ocupó honrosos cargos, entre ellos, Secretario General de Gobierno, Concejal, Legislador, Inspector  de Aduana y Gobernador del Territorio Federal Amazonas.  Del Estado Aragua fue su  Senador, Secretario General y Gobernador.
            Vida intensa tuvo este polígrafo en Ciudad Bolívar. Vivía en la calle Libertad, frente al edificio de Eugenio Berletta, sede más tarde del Liceo Sucre y después Corresponsalía de El Nacional. Allí en ese edificio donde dio sus primeros pasos la telefonía bolivarense, escribió la mayoría de sus treinta obras, entre ellas “Anales de Guayana” que es la crónica más densa escrita de la región desde la Colonia hasta la Guerra de los Azules.
            El Historiador Ramón Armando Rodríguez, en su “Diccionario Biográfico e Histórico de Venezuela” señala que posiblemente después de Arístides Rojas, ha sido Tavera Acosta, el científico venezolano que ha tratado mayor número de asuntos sobre nuestro país.
            Pascual Venegas Filardo afirma por otra parte, que la obra de Tavera Acosta  es vasta y compleja, comprende temas de historia venezolana, etnología, lingüística, espeleología y geografía. Esta última, sin ser  la más extensa, es no obstante una de las más interesantes por lo que aporta al conocimiento geográfico del Sur de Venezuela.
            Siendo Gobernador del Territorio Federal Amazonas, designado por el Presidente Cipriano Castro, de cuyo nacionalismo era admirador, escribió “Río Negro” que es una monografía de carácter regional y donde se condensa la historia de aquella zona que en un tiempo fue turbulenta por la ambición que despertó en mucha gente la explotación del caucho y las resinas. Bastaría con recordar a Tomás Funes y las peripecias que vivió hasta parar en la Cárcel de Ciudad Bolívar el escritor Rufino Blanco Fombona, quien también fue Gobernador del selvático Territorio cuya capital entonces era San Fernando de Atabapo.
            En el Estado Bolívar sólo un Liceo, el de Upata,  recuerda su nombre, pero al escritor lo recuerdan más los bolivarenses por su libro “Anales de Guayana” que como bien expresó en el prólogo de una reedición el historiador  Manuel Alfredo Rodríguez  “...es el fruto de una larga investigación centrada en los archivos de Ciudad Bolívar y los errores que seguramente tiene son de escasa monta al lado de sus grandes méritos.  De ahí que los Anales sea un libro caro al corazón de los guayaneses”.

           

domingo, 7 de febrero de 2016

Los Capuchinos con territorio propio


7 de febrero de 1686.  Capuchinos catalanes que desde el principio estuvieron trabajando con los capuchinos de Aragón en la Misión de Cumaná, demandaron ante el Rey un territorio propio para sus actividades religiosas y civilizatorias y lograron mediante  Cédulas Reales del 7 de febrero de 1686 y 29 de abril de 1687 lo lograron en la Isla de Trinidad aunque sus aspiraciones alcanzaban hasta la Provincia de Guayana, lo cual no fue posible sino en 1734 mediante Concordia con los franciscanos observantes. De Píritu y los jesuitas del Orinoco.
            En la Provincia de Guayana, el territorio de los capuchinos catalanes quedó demarcado desde Angostura, siguiendo el río Orinoco por la banda derecha y por la boca grande hasta el mar.  Hacia el Sur, una línea ideal al río Amazonas.  Hacia la Guayana entonces holandesa no se especificaba término alguno.
            Los indígenas a reducir por los capuchinos en ese territorio adjudicado se denominaban caribes, guayanos (pariagotos), guaicas, arinagotos, panacayos, sálibas, aruacas y guaraúnos.
            En 1714, los misioneros declararon terminada su labor de reducción y entregaron las misiones al prelado de su jurisdicción que era el Obispo de San Juan de Puerto Rico, dando paso a las Doctrinas.
            En 1725, estas misiones en Guayana trajeron ganado desde Barcelona que se multiplicó extraordinariamente. Fue ésta una idea valiosa y bastante acertada del Primer Prefecto misionero Tomás de Santa Eugenia.
            Entre las primeras Misiones fundadas por los capuchinos están Purísima Concepción de Suay, (1724),  San Antonio del Caroní (1725),  Nuestra Señora de los Ángeles del Macario (1730), San José de Capapui ( (1731),  San Francisco de Altagracia (1731),  San Miguel del Palmar (1734), Divina Pastora del Yacuario (1737), San Miguel de Unata ( (1739), Nuestra Señora de Monserrat  del Miamo (1748),  San Miguel del Carapo ) (1752), Nuestra Señora del Rosario de Guasipati (1757) y San Ramón de Caruachi (1763).