jueves, 21 de febrero de 2013

Centurión Gobernador de Guayana





Primero de mayo de 1766. El nuevo destino de Manuel Centurión se decide con esta participación suscrita en Aranjuez el primero de mayo de 1766 por Don Julián de Arriaga, Secretario del Despacho Universal de Indias, dirigida al Gobernador de Caracas: “En vista de las repetidas instancias de don Joaquín Moreno, Comandante interino de la Provincia de Guayana, se ha dignado el Rey admitirle la dejación que ha hecho de aquel destino, concediéndole el sueldo de Coronel y su colocación en la Comandancia de las Armas de Puerto Cabello, según hayan estado sus antecesores; y ha nombrado S. M. al capitán de la compañía de artillería de la dotación de Laguaira, don Manuel Centurión, para que le suceda en la Guayana en calidad de que por ahora haya de estar inmediatamente subordinado a las órdenes de U. S. según manifiesta el adjunto Real despacho, para que lo entregue al interesado, y disponga lo conveniente a su puntual cumplimiento”.
            Centurión llegó a Guayana a mediados de 1766 y se instaló en el Cuartel de oficiales del Fuerte San Gabriel mientras construía una buena casa para la familia, tal el inmueble de balcones al Sur de la Plaza Bolívar, restaurada y adecuada en 1988 para Despacho del Gobernador.
            Su idea era construir muchas casas por cuenta propia o del gobierno a objeto de alojar unas 200 familias y artesanos que pensaba traer de Caracas, Cumaná, Margarita y Nueva Granada para darle vida y rango de capital a aquel embrión apenas conformado por el Fuerte sobre una punta pedregosa que se adentraba al río, una docena de casitas de tejas y otras tantas de palma moriche donde vivían indios controlados por misioneros.
            Así lo realizó luego de revisar y rectificar el Plano de la ciudad encargado por Moreno de Mendoza al cosmógrafo José Monroy.
            A fuerza de barra y pólvora hizo remover peñascos y construyó las primeras calles empezando por la falda del cerro El Vigía paralela al río. Tal la calle de La Muralla en razón de los grandes rellenos de piedra y tierra que hubo de hacerle a los barrancos que había dejado las periódicas crecidas del Orinoco.
            Luego se fueron construyendo a lo largo de diez años, también de manera paralela, las calles Principal, hoy Venezuela; la de la Iglesia, hoy calle Bolívar y otra, la hoy Amor Patrio, donde Centurión construyó su residencia.



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