miércoles, 23 de enero de 2013

Linchado auspiciador de Angostura



29 de mayo de 1806.  Murió asesinado en Madrid por un populacho enardecido, don José Solano y Bote, gran impulsor de la fundación de Angostura. Solano fue capitán de fragata y cuarto Comisario de la Real Expedición de Límites entre Venezuela y Brasil y quien recomendó al Rey Carlos III el traslado de la Capital  de la provincia Guayana a la Angostura del Orinoco.
            Solano, murió a la edad de 80 años, pues había nacido el 6 de marzo de 1726 en Zurita (España).  Fue Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela entre 1763 y 1771. organizador de las milicias disciplinadas en Venezuela y se tiene como el que más impulso imprimió al desarrollo del país durante la dominación española.
            Llegó a Venezuela como integrante de la Real Expedición de Límites, creada por Cédula expedida en Aranjuez el 19 de junio de 1753 y que tenía como objeto determinar los límites de España y Portugal en sus posesiones de América.
            Integraban esta expedición don José Iturriaga, jefe de escuadra de la Real Armada; el coronel de Infantería Eugenio Alvarado; el capitán de Navío Antonio de Urrutia y el capitán de Fragata don José Solano.  En esta expedición venía el naturalista Pedro Loefling, quien murió en las misiones del Caroní.  Al igual que él murieron el capitán Antonio Urrutia así como oficiales y cosmógrafos de la expedición.
            La expedición de remontar el Orinoco tuvo muchos inconvenientes, especialmente de tipo económico ya que el Gobernador de Cumaná se negaba a sufragar los gastos, tampoco los misioneros prestaban ayuda, de manera que los 22 barcos que necesitó para la expedición tuvo que hacerlos fabricar con sus propios recursos.
            Solano logró remontar los raudales de Atures, determinó la parte más angosta del Orinoco y la estimó ideal para reubicar a Santo Tomé de Guayana, hoy Angostura, fijó los hitos en el Alto Orinoco y Río Negro, territorio constantemente violado por los portugueses durante sus frecuentes cacerías de indios.  Arístides Rojas al escribir sobre este gobernante y expedicionario español, elogia su obra, su inteligencia y gran espíritu civilista.

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