sábado, 25 de mayo de 2013

Misión diplomática de Zea



19 de Enero de 1820.  El Congreso de Angostura concedió a su Presidente, Francisco Antonio Zea, así como a la esposa e hijos de éste, una propiedad por valor de  cincuenta mil pesos, o su equivalente en efectivo,  antes de su viaje oficial a Europa, en vista “de los peligros y males a que se va a exponer, y en atención,  a la justicia de la solicitud, méritos, servicios y virtudes del señor Zea, su infatigable celo y amor por la estabilidad de la República, sus constantes tareas a este objeto”.
            La necesidad de fortalecer las relaciones exteriores y obtener empréstitos para organizar la República, llevaron al Libertador a comisionar a Zea para una misión diplomática ante la Santa Sede y los gobiernos de la Gran Bretaña, Suecia, Países Bajos y Francia.
            Los amplios poderes otorgados a Zea el 24 de diciembre de 1819, lo facultaron para designar diplomáticos residentes o extraordinarios en las naciones que dieran el reconocimiento de la independencia de Colombia, y en la misma forma, la contratación de un empréstito que no excediera de 5.000.000 de libras esterlinas, para cubrir las deudas de la guerra, fomentar la agricultura y el adelanto material del país  en su etapa inicial de organización y consolidación.
            La misión tuvo dificultades en sus gestiones diplomáticas en la Gran Bretaña, entre otros factores,  porque a su llegada fue asediado por numerosos acreedores de Colombia, entre ellos, Charles Herring, William Graham y otros quienes reclamaron el pago de las deudas contraídas por la obtención de materiales de guerra, barcos para la armada y organización de la Legión Británica
            En un ambiente poco favorable para solicitar ayuda financiera, Zea realizó gestiones para nuevos empréstitos, los cuales fueron desaprobados por el gobierno por sus condiciones desventajosas debido a los altos intereses y al descuento inicial del 20 por ciento.



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