sábado, 18 de mayo de 2013

Fundación de Tumeremo



26 de Enero de 1788.  Los religiosos echaron las bases del pueblo de Nuestra Señora de Belén de Tumeremo, el 26 de enero de 1788, no obstante el veto de Miguel Marmión, a la sazón Gobernador de la Provincia de Guayana.
            Dos razones privaron para que los padres misioneros alargaran sus dominios hasta ese punto que se alza 177 metros sobre el nivel del mar, al sureste de Nuria que es la mayor altura de la Sierra Imataca: detener el avance de los holandeses posesionados de la región del Esequibo y solucionar el problema de saturación que presenta el Hato de la divina Pastora por la rápida multiplicación de la ganadería y consecuencial empobrecimiento de las dehesas.
            Sin embargo, Miguel Marmión, Gobernador de la Provincia de Guayana (1784-1790), contrarrestaba tales razones opinando que establecer misiones próximas al Esequibo, en vez de evitar, facilitaba el acceso para la conquista, el contrabando y la piratería que en ese tiempo favorecían los caribes, enemigos de los españoles.
            De todas maneras, los capuchinos catalanes, contra viento y marea, se arriesgaron y comenzaron, primero, por fundar un hato y luego por materializar la existencia de un poblado.
            Cuando el Reverendo padre Presidente de este pueblo, Fray Mariano de Perafita, informó oficialmente de la fundación de Tumeremo a fin de que se le proveyera de los ornamentos, vasos de consagrar, campanas y demás útiles para el funcionamiento cabal de la Iglesia erigida a la Virgen María como patrona bajo la advocación de Nuestra Señora de Belén, el gobernador Marmión expresó disgusto por no haber sido avisado previamente y también porque tenía noticias del misionero Justo de Barcelona, según las cuales se estaban expatriando los indios de otras misiones para la nueva fundación, lo cual resultaba inconveniente desde el punto de vista geo-político.
            Denunciada la situación ante el Reinado, fue remitido a la Capitanía General de Venezuela cuyo titular era  el Capitán General Juan Guillelms (1786-1792), quien una vez estudiado el asunto, decidió la conveniencia de la fundación de Tumeremo, por lo que al gobernador Marmión no le quedó otra alternativa que aceptarla.


            

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