martes, 12 de marzo de 2013

La Batalla de San Félix


11 de abril de 1817---“Tras la noche pavorosa  que sumida en honda pesadumbre permanece desolada Barcelona, torna a lucir el sol que ha de alumbrar para la patria una de las victorias más brillantes y más transcendentales.  La guerra como el mar, tiene olas que sepultan y olas que levantan.  Casi al propio tiempo que en las orillas del Neverí sucumben nuestras armas, Piar se cubre de gloria en las riberas del Orinoco”.

            Así comienza en “Venezuela Heroica”, de Eduardo Blanco, la narración de aquella batalla insigne que insufló renovados aires de valor y abrió nuevos senderos para la Patria sumida en el dolor de la guerra.
            Piar venía inspirado desde El Juncal y vadeado el Caura a pesar de Ceruti había sitiado a la Angostura del Orinoco y tomado a partir de Caruachi todas las misiones y graneros de los españoles ubicados hacia el sur.
            Se había Piar entrevistado ya con el Libertador por los lados de la Isla Bernavela y estaba al tanto de los movimientos del Brigadier La Torre.
            Todo su batallón de 2.200 combatientes entre fusileros, lanceros, jinetes e indios flecheros lo había dispuesto sobre la extensa llanura de San Félix por donde cruza el Morichal de Chirica, para dar la batalla decisiva.
            La Torre acometió enseguida con sus 200 jinetes, dos piezas de artillería y 1600 infantes aguerridos, pero no era su día.  La estrella de Chirica alumbraba para los patriotas.
            Dicen los diarios de campaña de aquellos soldados que la lucha apenas duró media hora.  El ejército realista quedó aniquilado.  La Torre y Ceruti, favorecidos por la oscuridad de la noche lograron huir con 17 soldados hasta el puerto de la Ciudad Tablitas donde se embarcaron rumbo a Angostura.  En el campo de batalla quedaron 593 muertos, 200 heridos y 497 prisioneros.  La pérdida de los Patriotas no excedió los 150 hombres entre muertos y heridos.  El General Manuel  Piar premió el esfuerzo de Anzoátegui, Pedro León Torres, Bartolomé Salom y jefes oficiales que habían participado en la gloriosa expedición de Los Cayos.  El Libertador al retornar a Guayana desde El Chaparro por las Bocas de El Pao, dirá “la victoria que ha obtenido el General Piar en San Félix es el más brillante suceso que hayan alcanzado nuestras armas en Venezuela”.   Lo asciende a General en jefe y tras un efusivo abrazo, acaso el último, se disponen a preparar la Toma de Angostura.


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