jueves, 17 de marzo de 2016

MARZO

Muerte de Alejandro Vargas
16 de marzo de 1968. Murió el juglar bolivarense, Alejandro Vargas.  Murió estrangulado por la artritis que lentamente terminó de apagar su voz y el rasgueo de su guitarra. Se había pasado la vida en comparsas y parrandas, ofreciendo serenatas y “cantando aguinaldos”, pero desde el primer percance que le malogró la voz, abrigada  el temor por la soledad y la muerte que percibe en “Casta Paloma” uno de sus aguinaldos nacionalmente famosos: Cuando yo me muera/ quien me irá a llorar?  / Sólo las campanas/ de la Catedral.
            Alejandro Vargas es autor de otros veinticinco aguinaldos, entre ellos, “Conferencia” (De noche le dice el sol a la Luna / que Ciudad Bolívar tiene una Fortuna / Todas sus mujeres preciosas y bellas / por eso aplaudieron todas las estrellas); “Que Luna tan bella” (Que Luna tan bella/ está con nosotros/ se torna de plata/ el ancho Orinoco/ se mueven las aguas/ al pasar los peces/ vuelan las gaviotas/ y luego amanece); “Misterioso Caroní” (Hay un gran misterio/ en el Caroní/ Nadie se imaginar lo que pasa allí/ que han visto una nave/ en un Viernes Santo/ que atraviesa el río/ con música y canto/ y dice la gente/ y la gente dice/ que es en Caroní); “Palomita Blanca” (Palomita Blanca/ que emprendes el vuelo/ que no exista dengue/ para el Año Nuevo/ un Milagro de oro a Dios ofrecí/ con tal que la gripe/ se vaya de aquí).
            Alejandro Vargas, producto de una mezcla decantada con el tiempo del negro africano con el amerindio, no tuvo más escuela y disciplina que su pobreza distraída en un medio por donde podía andar sin tropiezos gracias a su alma sensitiva de bohemio y rapsoda.
            Durante casi toda su existencia septuagenaria no pasó de estos contornos de ríos y de selva y ya en los últimos meses de su existencia fue cuando por ese puente mágico y eventual del extinto Quinteto Contrapunto, trascendió a lo nacional con el aguinaldo “Casta Paloma” y “La Barca de Oro” que más tarde terminó popularizando el conjunto “Serenata Guayanesa”.
            En la divulgación de sus composiciones, después de su muerte, también contribuyó el Instituto de Cultura y Bellas Artes editando un disco antológico de sus mejores piezas.
           

Decreto contra la conspiración

17 de marzo de 1825.  El Ejecutivo Nacional, autorizado por el Congreso de Colombia, dictó un decreto por el cual le estaba permitido imponer la pena de muerte a personas autoras de conspiración contra la independencia y libertad de la República.
Este decreto fue dictado por Francisco de Paula Santander en consideración de los informes levantados por el Intendente y el comandante General y que se referían a levantamientos  armados aislados en algunos pueblos de Venezuela como el ocurrido en Guayana contra el Gobernador José Manuel Oliveros y donde aún si la existencia de dicho decreto se dictó la pena de muerte contra los cabecillas Anizeto Maldonado y Félix Figuera.
Además de la Pena de muerte los autores principales o directores de una conspiración a mano armada perdían también sus bienes deduciéndose la dote y ganancias pertenecientes a la esposa en caso de no estar ésta implicada en la conspiración. De igual manera el decreto exceptuaba las dos terceras partes de los bienes a favor de hijos y herederos forzosos inocentes.
Disponía la distribución de la parte confiscable entre los individuos participantes en el restablecimiento de la tranquilidad pública y destrucción de la facción. Para el caso de que no hubiera necesidad de hacer ninguna de dichas deducciones, se disponía distribuir los bienes confiscados por partes iguales entre la educación pública de la provincia, el Tesoro Nacional y los individuos verificadores de la pacificación. Los demás miembros de la facción conspiradora, podían ser en castigo enviados a prestar servicio militar fuera del territorio o condenados a trabajos forzados durante seis años y los esclavos que la denunciaran se hacían acreedores a su libertad.
La Municipalidad de Caracas le salió al paso a este decreto del Gobierno de la Gran Colombia contra los conspiradores, señalándolo de violatorio de la Constitución Nacional. El doctor Alejo Fortique, Procurador Municipal, fue la persona encargada de probar tal violación basado en que la materia era de la competencia directa del Congreso y que éste por ningún motivo debió admitir consulta.


Muere José Félix Blanco
18 de marzo de 1872.  Falleció en Caracas el sacerdote, capellán militar, combatiente revolucionario de la Intendencia, político e historiador, José Félix Blanco.  Falleció a la edad de 90 años, pues había nacido en la misma Caracas el 24 de septiembre de 1782, diez meses antes que el Libertador a quien le sirvió consecuentemente en todos los asuntos de la vida pública. 
Debido a sus actividades políticas y militares había quedado desvinculado del ejercicio sacerdotal, afiliado a la masonería y pedido a la Santa Sede su secularización, la cual le fue concedida por el Papa Gregorio XVI en 1833, con la expresa reserva de que quedaba vigente sobre él la ley de celibato, es decir, la prohibición de contraer matrimonio. Sin embargo, siempre se dijo que había roto con el celibato y contraído de alguna manera la unión conyugal que en cierta ocasión lo confirmó aunque después se contradijo cuando hacía diligencias, entre 1848 y 1855, para volver al sacerdocio a lo que se oponía la Sana Sede hasta que la intervención del Arzobispo de Caracas, Silvestre Guevara y Lira que había viajado a Roma con motivo del Concordato, el Papa Pío IX le concedió a Blanco la rehabilitación sacerdotal por lo que sin mayores preocupaciones espirituales se proponía a morir en paz con Dios y consigo mismo..  Pero para ello debió abjurar solemne y públicamente a la masonería en 1863. De manera, que los últimos años de su vida los dedicó a su ministerio religioso y a proseguir la compilación de los documentos sobre la Historia de Venezuela junto con su amigo Ramón Azpurúa que había comenzado a partir de la colección publicada por Cristóbal Mendoza y Francisco Javier Yánez.
            El Padre Blanco, como mejor era conocido, tuvo una existencia muy activa en todos los campos de la vida pública y militar.  Especialmente de este lado del Orinoco fue relevante su actuación durante la Campaña de Guayana como administrador de la Misiones del Caroní al lado de Manuel Piar e Intendente del Departamento Orinoco en 1827 que abarcaba la provincia de Guayana.
            La historia lo presenta como hijo expósito, criado por la negra libre Berta Madrid.  Adoptó el apellido de su padrino de confirmación el mantuano José Domingo Blanco.  Recientes investigaciones lo señalan como hijo de María Belén Jerez de Aristeguieta y Blanco, una de las llamadas “Nueve Musas Caraqueñas”.


Tercera jornada doradista de Berrío
19 de marzo de 1590.  El Capitán don Antonio de Berrío, luego de haber fracasado en dos tentativas anteriores, emprende desde Casanare su tercera jornada en busca de El Dorado.  En esta ocasión van con él su hijo Fernando, de trece años, 112 soldados de los cuales 70 bajo su mando directo y los restantes 42 a las órdenes del capitán portugués Álvaro Jorge.  Completan la numerosa expedición, indios y negros de servicio más 220 caballos de guerra y carga, todos embarcados en 20 canoas e igual número de balsas.  La navegación lenta y penosa sigue el curso del Meta hasta caer en el Orinoco y luego detenerse  más al oriente de Caicara en la desembocadura del Cuchivero.  Allí la hidrofobia prevalece sobre todos los males y acaba con animales, soldados.  Su expedición queda reducida a 50 hombres hambrientos  pues las provisiones habían llegado al límite del severo racionamiento.  Con ellos se lanza río abajo decidido a  concluir su aventura, animado por el oro “guaní” que cargaban los indios capturados en su camino y las orientaciones que le daban de la supuesta Manoa  fundada sobre volcanes de oro.
            La épica navegación  al fin encontró descanso  al penetrar por las bocas del Caroní y asentarse en las tierras del Cacique Morequito donde permaneció seis meses a la espera de auxilios pedidos a Gobernadores de las provincias cercanas que nunca llegaron,  por lo que decidió  reanudar la navegación hasta la Isla de Trinidad a donde arribó el primero de septiembre de 1591, para luego personalmente tratar de entrevistarse con el Gobernador de Margarita con cuyos auxilios que estaba obligado a prestar  pensaba tomar oficialmente la Provincia de Guayana y El Dorado y fundar su capital, bien en la propia Isla de Trinidad o en las propias tierras de Morequito, donde al final ocurrió ocho kilómetros más bajo de las Bocas del Caroní.


El Pacto de la concordia
20 de marzo de 1734.  En lo ciudad de Santo Tomás de la Guayana, justamente en el Convento San Francisco que había sido transformado en Fortaleza y cuando la Provincia de Guayana estaba bajo la jurisdicción de la Nueva Andalucía, el gobernador  Carlos de Sucre suscribió con las tres Misiones Religiosas que operaban en la región, un Pacto de Concordia por medio del cual se ponía fin al conflicto entre una misión y otra por cuestiones jurisdiccionales.
            Los primeros misioneros establecidos en Guayana eran franciscanos llegados en la expedición del Capitán y Gobernador  Antonio de Berrío a fines del siglo dieciséis.  Luego en 1671 iniciaron su penetración los misioneros jesuitas y en 1687 llegaron a Guayana para establecerse los primeros capuchinos catalanes.
            La labor de los misioneros consistía en reunir, según el lugar asignado,  a un grupo de indígenas y fundar con ellos un pueblo, cuyo gobierno, instrucción  y civilización le estaba encomendados.  Para el sostenimiento fomentaban labranzas, hatos, forjas e ingenios azucareros en cada pueblo fundado.  Había un gobernador llamado Prefecto para todas las misiones de determinada orden, un tesorero común y un procurador que compraba las mercancías necesarias para todos.
De esta forma las tres clases de Misiones que trataban de abarcar a toda la Provincia de Guayana se iban extendiendo hasta que inadvertidamente llegaron a un punto en que una Misión se consideraba invadida por otra en su respectivo territorio, lo cual generó un conflicto de jurisdicción que las autoridades reales zanjaron mediante la siguiente delimitación territorial:: “Misioneros franciscanos operarán  desde Angostura para arriba hasta las orillas de esta banda de abajo del Orinoco, en el río Cuchivero, tirando línea recta desde las márgenes de dicho Orinoco hasta el Marañón o Amazonas.  Los Capuchinos operarán  el territorio o distrito que hay desde la misma Angostura para abajo hasta la boca grande del río Orinoco.  Los jesuitas, desde la ribera de la parte arriba del Orinoco, tirando siempre para arriba desde el mismo río Cuchivero lo restante del Orinoco, tirando siempre para arriba, y yendo siempre unos y otros linderos o demarcaciones línea recta del Orinoco al Marañón o Amazonas”..


La Misión Kaiser
21 de marzo de 1944.  Llegó a tierra guayanesa  en barco por el Puerto de San Félix, la Misión Kaiser, procedente de los Estados Unidos, en el curso de un recorrido que hacía por el país para verificar posibilidades y potencialidades de la tierra.
            La misión estaba integrada por los señores Thomas N. Price, Geroge Hover y Wright M. Price y para recibirlos y darles la bienvenida viajó expresamente a San Félix, el Presidente del Estado, doctor Mario Briceño Iragorri, quien recién había decretado la creación de la Sociedad Económica de Amigos de Guayana.
            Los industriales foráneos ya comenzaban a fijar su atención en Venezuela no sólo por el petróleo en ascenso sino porque desde 1926 se hablaba de los ricos yacimientos de hierro del Cerro El Pao y de las posibilidades del río Caroní que en 1948 la Corporación Venezolana de Fomento dispuso estudiar con miras a su eventual aprovechamiento hidroeléctrico.
            La Misión que  estuvo en Guayana llevaba el nombre de Henry John Kaiser, uno de los industriales importantes de los Estados Unidos del Norte, metido en la construcción de presas como la de Boulder en Colorado, la de Bonneville en Oregón y la presa Grand Coulee en Washington.
             Durante la II Guerra Mundial, Henry John Kaiser se encargó de los astilleros de la costa del Pacífico, en donde se construyeron los navíos de guerra para los Estados Unidos, incrementando  en forma considerable el ritmo de construcción.
En 1945, en colaboración con el fabricante de automóviles Joseph W. Frazer, Kaiser organizó la Corporación Kaiser-Frazer, que durante un periodo de tiempo fue una de las fábricas de automóviles más importante de Estados Unidos. Asimismo, fue el fundador de la Corporación de Aceros Kaiser y de la Corporación Química y de Aluminio


Raleigh quema a Trinidad
22 de marzo de 1595. Sir Walter Raleigh, Amays Preston y el capitán Cross, luego de haber zarpado su expedición del puerto de Plymouth el 6 de febrero,  anclaron en la Isla de Trinidad, atacaron las fuerzas custodias del lugar, hicieron preso al Gobernador don Antonio de Berrío, fundador de San José de Oruña.
Soldados y habitantes quedaron bajo su poder y  Berrío, a cambio de respeto para su vida, lo proveyó de todo cuanto Raleigh inquirió sobre aquellas nuevas e inmensas tierras que se extendían como un paraíso ante sus ojos y siguió la recomendación de penetrarlas utilizando las lanchas de sus cuatro navíos.
            En carta del Gobernador de Santo Domingo al Rey español Felipe II se informa que Raleigh remontó  el Orinoco hasta las Bocas del Caroní y luego exploró este último río hasta los saltos y raudales donde se hallaba asentada la comunidad del cacique Morequito, con la que pudo entenderse e intercambiar cosas.
            Raleigh, después de varios días en tierras de Morequito indagando a través de interpretes sobre la grandeza, posibilidad y riquezas de la comarca, decidió retornar a Trinidad donde estaban anclados sus navíos, pero no sin antes convenir que allí quedaron dos de sus hombres mientras él se llevaba dos indígenas uayanos a objeto de que cuando volviese las cosas se le facilitaran. 
            Ya de vuelta, en Trinidad decidió borrar todo vestigio adverso a la pretensión imperial inglesa, de manera que San José de Oruña se transformó en ceniza y sus habitantes decapitados fueron sepultados bajo las ruinas. Raleigh levó anclas y luego trató inútilmente hacer lo mismo con Cumaná, donde una resistencia feroz lo obligó a cesar la hostilidad y entregar al prisionero Antonio de Berrío a cambio de marinos suyos capturados en medio del fragor.
            Incursionó con mala fortuna hasta Río Hacha en Colombia y poco después de regresar a su patria fue encarcelado en la famosa prisión normanda la Torre de Londres, acusado de conspirar contra su Majestad el Rey Jacobo, sucesor de Isabel, quien había sido su protectora.
           

Fin del Correo del Orinoco
23 de marzo de 1822. El “Correo del Orinoco”, semanario fundado por Simón Bolívar en “las inmensas soledades del Orinoco”, para divulgar y defender ante la nación y el mundo las verdaderas causas de la revolución patriótica, llegó a su fin con la edición del sábado 128º.
            Podríamos decir que finalizó junto con la gestión de José Ucroz, Gobernador de la Provincia, quien se despidió de los guayaneses con una proclama del 11 de febrero reproducida en la primera de sus cuatro páginas.
            Ucroz arrastraba consigo la finitud de un periódico que desde el 27 de junio de 1818, es decir, que durante tres años y nueve meses, estuvo sirviendo a los intereses no sólo de la revolución emancipadora sino a los intereses de Angostura como eterna capital de la provincia de Guayana y capital emergente de Venezuela y de la naciente República de Colombia.
Ucroz se iba porque con la Constitución de Colombia sancionada por el Congreso General de Cúcuta comenzaba prácticamente otro estado y otro Gobierno.  El General Simón Bolívar ratificado como siempre  en la primera magistratura, pero alejado de los negocios políticos, enteramente absorbido  por la inevitable guerra  de emancipación que en ese momento se dirigía hacia el Sur. 
Francisco de Paula Santander era el Vicepresidente de Colombia integrada por Venezuela, Cundinamarca y Quito.  Administrativamente Colombia fue dividida en siete departamentos, entre ellos, Venezuela, Zulia y Departamento Orinoco que incluía a Guayana, Cumaná y Margarita inicialmente con capital en Cumaná.
El Correo del Orinoco, de enero a marzo, espació su circulación a tres ediciones, señal de su agonía.  Aparte de la proclama del Gobernador, la edición final está cubierta por informaciones foráneas.  De Angostura sólo da cuenta del bergantín Luisa a punto de dar vela hacia San Thomas y la goleta Petronila hacia Carúpano y Cumaná


Bartolomé Tavera Acosta
24 de marzo de 1865.  Nació en Carúpano, Estado Sucre, Bartolomé Tavera Acosta, historiador, etnólogo, lingüista y periodista.  Fue Gobernador de Amazonas y vivió buena parte de su vida en Ciudad Bolívar donde ejerció relevantes cargos de servicio social y cultural y escribió  “Anales de Guayana”.
            Vida intensa tuvo este polígrafo en Ciudad Bolívar, vivía en la calle Libertad, frente al Edificio de Eugenio Barletta, más tarde Liceo Sucre y después Corresponsalía de El Nacional.  Allí escribió la mayoría de sus treinta obras, entre ellas “Anales de Guayana” que es la crónica más densa escrita de la región desde la colonia hasta la Guerra  de los Azules.
            El historiador Ramón Armando Rodríguez, en su “Diccionario Biográfico e Histórico de Venezuela” señala que posiblemente después de Arístides Rojas, ha sido Tavera Acosta, el científico venezolano que ha tratado mayor número de asuntos sobre nuestro país.
            Pascual Venegas Filardo afirma por otra parte, que la obra de Tavera Acosta es vasta, compleja, y comprende temas de historia venezolana, etnología, lingüística, espeleología y geografía.  Esta última, sin ser la más extensa es, no obstante, una de las más interesantes por lo que aporta al conocimiento geográfico del Sur de Venezuela.
            Siendo Gobernador del Territorio Federal Amazonas, designado por el general Cipriano Castro, de cuyo nacionalismo era admirador, escribió “Río Negro” que es una monografía de carácter regional y donde se condensa la historia de aquella zona que en un tiempo fue turbulenta por la ambición que despertó en mucha gente la explotación del caucho y las resinas. Bastaría con recordar a Tomas Funes y las peripecias vividas hasta parar en la Cárcel de Ciudad Bolívar el escritor Rufino Blanco Fombona, quien también fue Gobernador del selvático territorio, cuya capital entonces era San Fernando de Atapabo.
El 8 de febrero de 1931 falleció en Aragua, a la edad de 44 años, este escritor que dedicó la mitad de su vida y extraordinaria capacidad de investigador a la Provincia de Guayana, donde ocupó honrosos cargos, entre ellos, el de concejal, legislador, inspector de Aduana y Gobernador del Territorio Federal Amazonas.

Bendición de la Catedral
25 de marzo de 1841. Terminada y bendecida la Catedral de Ciudad Bolívar, un año antes de finalizada la gestión episcopal de Monseñor Mariano Talavera y Garcés,  para darle paso a Monseñor Mariano Fernández Fortique, quien designó una Junta formada por el Vicario Fray Arcángel de Tarragona, Santos Gáspari y Merced Ramón Montes para gestionar la terminación de la Torre.
Talavera y Garcés se posesionó de la Diócesis en marzo de 1830 en pleno proceso de la separación de Venezuela de la Gran Colombia que culminó el 22 de septiembre de ese año con la aprobación de la Constitución del país.  Monseñor Talavera se resistió a jurar esta Constitución y por ello fue expulsado a Trinidad el 21 de enero de 1831.  Allanadas las dificultades, regresó a Angostura y en 1832 y conjuntamente con el Gobernador Pedro Volasteros produjo un documento dirigido a llamar la atención del Gobierno de Páez y autoridades religiosas en torno al estado de la principal iglesia de Guayana.
“Esta Capital –decía el documento- sólo tiene un templo principiado de  magnífica arquitectura y regular capacidad, faltándole únicamente el techo y alguna pequeña  obra en su sacristía.  Más de 40 años han transcurrido después de su fundación bajo el Gobierno de  Centurión, y ni los impulsos religiosos, ni los de un pueblo civilizado, han prestado hasta ahora movimiento al ánimo para perfeccionarlo en obsequio del Altísimo.  Bajo un caney de azotea se adora el Creador, y las oraciones dulces y fervorosas escasean, y se oprimen por su calurosa y estrecha capacidad.  Una plaza mal situada existe al lado de estas fábricas, en su primitivo estado, llena de peñascos, basuras y montes, pastando allí las bestias”.
Ante tan penosa situación,  Monseñor Talavera puso en juego todos los recursos de su influencia y dignidad para de una vez por todas concluir la Catedral.  Logró recabar entre los fieles de una población de ocho mil almas, 19 mil pesos con los cuales la Catedral, sin la Torre, fue concluida y bendecida el 25 de marzo de 1841.

Natalicio de Manuel Centurión
26 de marzo de 1732. Nació en Málaga, villa de Nerja, Manuel Centurión Guerrero de Torres, Gobernador de Guayana entre 1766 y 1776.  Considerado como uno de los gobernantes de la colonia más progresista
Hizo carrera profesional desde temprana edad y escribió un libro sobre la ciencia militar que cimentó su prestigio para ascender y llegar a ser, a la edad de 34 años, Gobernador de una provincia donde todo estaba por hacer.
            Casado con doña Antonia Sevilla, tuvo tres hijos: Rafael María, Luis y María Francisca. Todos residenciados en Angostura y a ellos se agregaron otros parientes como Isabel Centurión, madre de Josefa Matea Guerrero Centurión, esposa de Ramón Velez, teniente coronel del ejército patriota.
Manuel Centurión era un oficial egresado de la Real Academia Militar de Matemáticas de Cadiz que a la edad de 16 años había tenido su prueba de fuego siendo plaza de un Regimiento de Infantería fijo en el puerto mediterráneo de Orán (Argelia) conquistado por España en 1508 y ocupado por los turcos desde 1709.
            Antes de ser enviado a Caracas como Capitán de la Compañía de Artilleros, fue Cadete del Regimiento de Caballería de Órdenes y Subteniente del Regimiento de Infantería de la Reina.
            El nuevo destino de Centurión se decide con esta participación suscrita en Aranjuez el primero de mayo de 1766 por Don Julián de Arriaga, Secretario del Despacho Universal de Indias, dirigida al Gobernador de Caracas: “En vista de las repetidas instancias de don Joaquín Moreno, Comandante interino de la Provincia de Guayana, se ha dignado el Rey admitirle la dejación que ha hecho de aquel destino, concediéndole el sueldo de Coronel y su colocación en la Comandancia de las Armas de Puerto Cabello, según hayan estado sus antecesores; y ha nombrado S. M. al capitán de la compañía de artillería de la dotación de Laguaira, don Manuel Centurión, para que le suceda en la Guayana en calidad de que por ahora haya de estar inmediatamente subordinado a las órdenes de U. S. según manifiesta el adjunto Real despacho, para que lo entregue al interesado, y disponga lo conveniente a su puntual cumplimiento”.

Expulsión de los Jesuitas
El 27 de marzo de 1767, Carlos III, Rey de España, decretó la expulsión  de los jesuitas  de todos sus dominios, incluyendo a los que desde 1664 venían evangelizando las regiones del Orinoco y del Meta.
            Esta disposición afectó a los misioneros regulares de la Compañía de Jesús así como sacerdotes, coadjutores y legos.
            Los jesuitas, misioneros de la contra-reforma, ascéticos y disciplinados, más que al monarca, culparon de esta medida al Presidente del Consejo de Castilla, el Conde de Aranda, un militar y diplomático muy enérgico, imbuido de la doctrina de los filósofos franceses.
            Para este año de la expulsión, la Provincia de Guayana se hallaba asignada a los misioneros franciscanos observantes, capuchinos catalanes y padres de la Compañía de Jesús, así: Desde el mar hasta Angostura, los misioneros capuchinos. Desde Angostura hasta el Río Cuchivero, los observantes de San Francisco y desde Cuchivero hasta los confines de la Nueva Granada, correspondía a los jesuitas.
            A los misioneros jesuitas  se les atribuye la fundación de los pueblos de Carichana, Sinaruco, San Lorenzo, Domo, Piaroa, Atures, La Urbana, Concepción de Uyape, San José de Paruaza, Santa Bárbara, San Francisco Regis, Santa Teresa, San Francisco de Borjas, Cabruta y San Luis de Encaramada.
            La mayoría de estos pueblos fundados desde el Cuchivero hasta Colombia fueron destruidos por los ataques constantes de los indios caribes y el abandono y muerte de los misioneros.
            Cuando Don Manuel Centurión recibió de España la orden de expulsar a los jesuitas, sus poblados pasaron a mano de los misioneros capuchinos que predominaban en casi toda Venezuela. Centurión se las llevó siempre bien con los misioneros hasta el punto de que los jesuitas lo elogiaron después de ser arrojados; sin embargo, sus informes al Rey denunciaron siempre la esterilidad del régimen religioso y la conveniencia de sustituirlo por un plan de colonización civil.

           
Lorenzo Fitzgerald
28 de marzo de 1817.  El brigadier Miguel de La Torre, quien hizo su entrada de auxilio al puerto de Angostura el día anterior, repuso en su cargo de Gobernador de la Provincia de Guayana, a Lorenzo Fitzgerald, quien había sido depuesto por el jefe de la guarnición militar, Teniente coronel Nicolás Ceruti.
Lorenzo Fitzgerald ejercía la gobernación de Guayana desde 1816 y fue depuesto por Nicolás Ceruti, quien comandaba las dos únicas compañías del regimiento  Barbastro, responsabilizando este último al Gobernador de la pérdida de las Misiones del Caroní por los patriotas comandados por el General Manuel Piar.
Esta expedición auxiliar de La Torre había venido de San Fernando de Apure por el Orinoco, y su llegada fue motivo de regocijo para soldados y habitantes de la ciudad sitiada desde hacía dos meses, pero la misma llegada de tan importante División Militar contribuyó a empeorar la situación de todos y aumentar las necesidades, pues en la plaza no abundaba en recursos de boca y esta realidad obligó al Brigadier a romper momentáneamente el cerco en procura de reses  para la alimentación y apresurar su enfrentamiento con las fuerzas patriotas establecidas en las Misiones a objeto de tratar de  recuperar ese granero.
.Lo cierto de todo ello con relación a Lorenzo Fitzgerald es que hizo un papel pálido como Gobernador político de la Provincia de Guayana en un momento tan crucial que a la postre determinó la derrota total y la pérdida de la colonia.  Lorenzo Ftzgerald fue el chivo expiatorio, pues fue sometido a juicio, especialmente porque luego de la derrota, el Libertador había instruido a sus fuerzas para que dispensaran buen trato y toda clase de colaboración al ex Gobernador hispano de origen irlandés en caso de que no abandonara Guayana como así ocurrió exilándose en San Thomas..

La Constitución Federal
29 de marzo de 1864. Los venezolanos amanecieron con una nueva Constitución: La Constitución de los Estados Unidos de Venezuela sancionada por la Asamblea Constituyente de la Federación, presidida por Antonio Guzmán Blanco y el guayanés José Gabriel Ochoa en calidad de Vicepresidente.  Fue ejecutada por el general Juan Crisóstomo Falcón, en su carácter de Jefe del Ejecutivo Federal, en la ciudad de Santa Ana de Coro el 13 de abril.  La misma dividió el territorio de la República en veinte Estados y un Distrito Federal, organizados bajo un régimen federativo.
            En Guayana, los diputados de los Departamentos Heres, Alto Orinoco y Upata se constituyeron en asamblea bajo la presidencia de Serapio Machado y en nombre del pueblo guayanés, aceptaron la Constitución de los Estados Unidos de Venezuela sancionada el 28 de marzo y el 31 de mayo del mismo año 1864, decretaron una constitución particular para lo que se llamó a partir de la fecha “Estado Soberano de Guayana” dividido en Departamentos, Distritos y Caseríos.
            La Asamblea constituyente del Estado Soberano de Guayana dictó aparte de la Constitución Regional, otras leyes y decretos  relativos  a los diversos órdenes internos de la administración pública.  Así legisló sobre instrucción pública, sobre impuesto, papel sellado, elecciones, emisión de billetes del Estado y dictó códigos y leyes en función de los tribunales, milicias y rentas.
            El Estado Soberano de Guayana ratifico a Ciudad Bolívar como Capital y para su administración dividió al Estado en cuatro Departamentos denominados Heres, capital Ciudad Bolívar; Upata, capital Upata; Alto Orinoco, capital Caicara y Bajo Orinoco, capital Piacoa.
             El Departamento Heres quedó formado por los distritos Ciudad Bolívar, Cedeño, Barceloneta, Almacén, Borbón, Moitaco, La Piedra, Puruei, Maripa y Aripao.


La Torre rompe Sitio de Angostura
30 de marzo de 1817. Desesperado por el hambre y la escasez de víveres los habitantes de la Ciudad de Angostura, el Brigadier Miguel de La Torre ordenó a 800  hombres de infantería y 30 de caballería buscar un choque con las fuerzas patrióticas sitiadoras a fin de de poder llegar hasta el hato más próximo en busca de vacunos, caballos y víveres; pero, el general Manuel Cedeño, comandante del Sitio, rehuye el choque frontal y actúa de la forma menos riesgosa; sin embargo, Piar que ha sido notificado de este movimiento, resuelve intervenir en el episodio para impedirle a La Torre  el regreso o batirlo en el tránsito con sólo la caballería.  Para ello necesita  que el Coronel Chipía le envíe dos escuadrones de cien hombres cada uno, si es posible al mando del coronel  Pedro Hernández o del Teniente coronel Martínez.  Por previsión y en función de esta operación, Piar adelantó  al capitán Arnao a la Pastora en busca de 400 caballos de reserva.
Cuatro días después es cuando Piar está militarmente en capacidad de ir al encuentro de las tropas de La Torre y se dirige a la Mesa de Angostura, pero ya el enemigo había replegado a la  ciudad el día 3 de abril por la noche, a favor de los montes del río Orocopiche;  no obstante, Cedeño mediante aisladas escaramuzas hizo que en el trayecto perdieran tres cargas de pertrechos, doce fusiles y varios de sus hombres.  Esto es lo que se desprende de las cartas cruzadas entre Piar y algunos de sus oficiales.
Sin embargo, el coronel Rafael Sevilla, oficial de La Torre, dice en sus memorias autobiográficas, que las tropas salieron de Angostura a romper el sitio  y que  “Apenas llegamos a las avanzadas enemigas, cuando empezaron a hacernos fuego.  En breve vino sobre nosotros gran golpe de caballería, que conseguimos rechazar.  Nosotros no teníamos más caballería que una docena de húsares mal montados.  A las ocho llegamos al sitio denominado Mesa donde tenían su campamento principal y nos esperaban apercibidos para el combate.  Formamos dos columnas y dos guerrillas para flaquearlos.  A mi me toco ir con la izquierda.  El terreno era quebrado y abrupto, pero atacamos con tal denuedo que en breve conseguimos envolverlos.  Tan pronto como ellos oyeron nuestras cornetas por retaguardia, apelaron a la fuga.  Dejaron en nuestro poder cien hombres entre muertos, heridos y prisioneros, cincuenta mujeres y chiquillos que tenían en el bosque inmediato, y doscientas reses que hallamos en el corral”

Muerte de Andrés de Jesús Montes
31 de marzo de 1898.  Falleció el doctor Andrés de Jesús Montes, miembro de corporaciones científicas y de letras y  del cuerpo consular de Chile en Ciudad Bolívar.
            Era hermano de Ramón Isidro Montes, quien tuvo relevante actuación  en el campo de las letras y la enseñanza universitaria bolivarense, ambos, hijos de Juan Montes Salas, hijo a su vez del tronco mayor, Juan Montes, radicado en Angostura después del Sitio, siempre al lado de su paisano Simón Bolívar.
            La madre de Andrés de Jesús Montes era  María de las Nieves Cornieles, hija de José Luis Cornieles y María Josefa Vélez, propietarios de la Casa de San Isidro donde vivió el Libertador y del inmueble de la calle La Muralla en el que fue editado el Correo del Orinoco.
            No obstante su profesión activa de farmacéutico, heredero de la primera botica que tuvo la ciudad, la Botica Boliviana, fundada en 1830 por su padre, estuvo metido en la política y en el periodismo.  Se le atribuye haber fundado el primer diario  entre los numerosos históricamente conocidos en la capital bolivarense. Tal “El Boletín Comercial”
            El primer número de El Boletín Comercial apareció el 4 de abril de 1860, impreso en los talleres de Carlos María Martínez, impresor municipal que se hizo independiente para medir sus propias posibilidades.  El Boletín Comercial comenzó realmente como bisemanario de los días miércoles y sábado  y se transformó en diario  a partir del primero de septiembre de 1865, pero en manos del tipógrafo Pablo María Rodríguez, socio del tipógrafo guaireño José María Ortega, quien finalmente se erigió dueño del primer diario que tuvo Guayana y el cual circuló hasta 1872.
            Según el historiador Bartolomé Tavera Acosta, El Boletín Comercial fue para la época el periódico de más larga duración que tuvo Guayana y el primero igualmente en establecer el sistema industrial de servir a todas las situaciones propias del periodismo moderno.

              

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