domingo, 20 de marzo de 2016

El Pacto de la concordia

20 de marzo de 1734.  En lo ciudad de Santo Tomás de la Guayana, justamente en el Convento San Francisco que había sido transformado en Fortaleza y cuando la Provincia de Guayana estaba bajo la jurisdicción de la Nueva Andalucía, el gobernador  Carlos de Sucre suscribió con las tres Misiones Religiosas que operaban en la región, un Pacto de Concordia por medio del cual se ponía fin al conflicto entre una misión y otra por cuestiones jurisdiccionales.
            Los primeros misioneros establecidos en Guayana eran franciscanos llegados en la expedición del Capitán y Gobernador  Antonio de Berrío a fines del siglo dieciséis.  Luego en 1671 iniciaron su penetración los misioneros jesuitas y en 1687 llegaron a Guayana para establecerse los primeros capuchinos catalanes.
            La labor de los misioneros consistía en reunir, según el lugar asignado,  a un grupo de indígenas y fundar con ellos un pueblo, cuyo gobierno, instrucción  y civilización le estaba encomendados.  Para el sostenimiento fomentaban labranzas, hatos, forjas e ingenios azucareros en cada pueblo fundado.  Había un gobernador llamado Prefecto para todas las misiones de determinada orden, un tesorero común y un procurador que compraba las mercancías necesarias para todos.
De esta forma las tres clases de Misiones que trataban de abarcar a toda la Provincia de Guayana se iban extendiendo hasta que inadvertidamente llegaron a un punto en que una Misión se consideraba invadida por otra en su respectivo territorio, lo cual generó un conflicto de jurisdicción que las autoridades reales zanjaron mediante la siguiente delimitación territorial:: “Misioneros franciscanos operarán  desde Angostura para arriba hasta las orillas de esta banda de abajo del Orinoco, en el río Cuchivero, tirando línea recta desde las márgenes de dicho Orinoco hasta el Marañón o Amazonas.  Los Capuchinos operarán  el territorio o distrito que hay desde la misma Angostura para abajo hasta la boca grande del río Orinoco.  Los jesuitas, desde la ribera de la parte arriba del Orinoco, tirando siempre para arriba desde el mismo río Cuchivero lo restante del Orinoco, tirando siempre para arriba, y yendo siempre unos y otros linderos o demarcaciones línea recta del Orinoco al Marañón o Amazonas”..



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