domingo, 30 de junio de 2013

El Conde Cattaneo

30 de junio de 1970. La prensa registró la muerte, ocurrida en Caracas el día anterior, de Antonio Gaston Francisco Giuseppe Luigi Wenceslao Cattanio Quirin, o simplemente, el Conde Cattaneo, como lo conoció todo el mundo en Guayana, de la que no quiso desprenderse y en la que guerreó y ocupó cargos públicos de relevancia.
            Era nativo de Pavia, Italia.  Conde de Sedrano, militar de carrera, jefe de caballería en Italia y capitán de cosacos en Siberia, ingeniero, licenciado en filosofía y letras.  Un misterioso hecho de sangre ocurrido en el Palacio Real de Quirinal le sustrae a la corte de  los Saboya y se lanza a la aventura por los caminos de América.  Visita Argentina, Brasil, Bolivia, Perú, Estados Unidos y de regreso por México y Centroamérica se encuentra en el puerto de Corinto con las fuerzas del General Santos Zelaya que retornaba a la Presidencia de la República de Nicaragua.  Se agrega a ellas y por sus habilidades llega a ser General de Brigada de aquel país.
            En 1907 llega a Venezuela por Puerto Cabello y Cipriano Castro que tiene noticias de él lo conoce y lo convence para que preste sus servicios a la armada de Venezuela.  Su aventura en Venezuela comienza desde entonces como jefe de la Artillería de la Goleta Nacional de Guerra “Libertadora”.  En diciembre de 1908 cuando Castro se halla en París con un riñón enfermo y su compadre Juan Vicente es proclamado, el Conde Cattaneo se refugia en Trinidad y de allí penetra al Brasil y después a Guayana. Se ocupa de empresas agrícolas y balateras y de pronto se ve envuelto en el movimiento nacionalista del Mocho Hernández junto con los generales Pedro José Fernández Amparan, Ángel Custodio Lanza y Rafael Tovar García.  Fracasado este movimiento, se incorpora a las fuerzas activas del gobierno y ocupa importantes cargos civiles y militares en Guayana, dirige la construcción  de  El Tapón y El Dique de Santa Lucía para defensa de las crecidas del río,  tiempos de Marcelino Torres (1915).  Junto con Fernández Peña desaloja a los ingleses de la Gran Sabana y como funcionario de Obras Públicas inspecciona los trabajos de desecación de la Laguna El Porvenir, la construcción de la escalinata de la calle Carabobo, el Puente sobre el Río Marhuanta y  malecones contra las crecidas del Orinoco.



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