miércoles, 10 de abril de 2013

El Filántropo de Ciudad Bolíva


7 de marzo de 1842.  Primera edición de “El Filántropo”, órgano periodístico del movimiento político liberal acaudillado  en Guayana por Juan Bautista Dalla-Costa, un veronés radicado en angostura desde los tiempos de la colonia, pero que después se hizo tertuliano del Libertador sumado a la causa patriótica de la Independencia.
            Aunque su gran radio de influencia era Angostura y el resto de la provincia, El Filántropo se editaba en el pueblo de Soledad, al otro lado del Orinoco, en la  segunda  imprenta llegada a la ciudad capital después de la Washington Press donde se imprimió el “Correo del Orinoco”.
            Era un semanario eminentemente político al servicio de los liberales agrupados en la denominada “Sociedad Filantrópica” radicalmente opuesta al gobierno del general y prócer de la independencia, Tomás de Heres. Lo editaba el tipógrafo veneciano Pedro José Cristiano Vicentini y en él escribían los fogosos intelectuales del liberalismo criollo partidarios de la federación y contrarios al régimen unitario y centralista.
            Estuvo “El Filántropo” circulando durante poco más de un año y en ese lapso aparecieron veintinueve números cuyas páginas son un claro testimonio de lo que fueron los primeros partidos de Guayana: los Filántropos o Liberales y “Los Antropófagos” o Conservadores.
            El que se imprimiese este semanario político en el ribereño y vecino pueblo de Soledad, ocurrió por temor a las represalias del Gobierno. De allí que a propósito, haya señalado en su editorial que “... se determinó pasar la imprenta a Soledad, porque una prensa en Angostura  hubiera sido lo mismo que encender el hachón en la caverna del Guácharo”. Lo cierto es que El Filántropo fue constante y severo a sus ataques y alimentó un odio visceral que tuvo su máxima expresión en el atentado que costó la vida al prócer de la Independencia. El polémico periodista Juan Vicente Gonzáles calificó entonces al famoso semanario de Angostura como “monumento histórico de audacia y perversidad”.

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