jueves, 4 de abril de 2013

Chaffanjon en el Cuchivero, 1885



13 de marzo de 1885.  El explorador francés Jean Chaffanjon llega junto con sus ayudantes, a caballos, al Cuchivero en el curso de una expedición por el Orinoco y el Caura iniciada el año anterior para realizar un estudio natural de la región por instrucciones del Ministerio de Educción de su país. En esta la primera de tres expediciones, cuenta que el Cuchivero es un río profundo y muy encajonado, bordeado de arcillas y aluviones de 7 metros de alto, y que discurre sobre un fondo formado por granitos y con mica blanca y amarilla. Decide atravesar el río. Primero cruzan los caballos que nadan al lado de la chalana y después pasan ellos.
            Las montañas del Cuchivero, c uya base está escondida por depósitos de arenisca cuarzosa y aluvión, están formadas por afloramientos graníticos.  Entran en un pequeño valle al sur y encuentran 23 viviendas ocupadas por 94 habitantes dedicados a la ganadería y a la recolección de la sarrapia.  Estos habitantes comercian con los Panares que al final de cada temporada vienen a traer sus productos y sus cosechas.
            Nadie ha hecho la ascensión a la cumbre de las montañas y cuando Jean Chaffanjon se lo propuso y para lo cual solicitó un guía todos se pusieron a reír y le aseguraron que la montaña estaba infectada de tigres y poblada de espíritus.  Sin embargo, a fuerza de promesas logró que un guía lo acompañara.
            Dice Chaffajon que no consiguió  huella alguna de tigre.  En cambio la subida resultó tan difícil que estuvo a punto de desistir.  Por fin alcanzó la cumbre para disfrutar un paisaje realmente encantador con el Orinoco al sur que parecía una cinta de plata.
            Visitó también la Gruta  de la  Chicharra, a 2 kilómetros del caserío, visitada por  jaguares, llena de petroglifos y de guijarros entre los cuales brota un hilo de agua de manantial que es muy buena para beber y a la que los moradores atribuyen virtudes particulares.


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