domingo, 17 de noviembre de 2013

Bolívar arrepentido por muerte de Piar

16 de noviembre de 1828.  Luego de fracasado el atentado contra su persona la noche del  25 de septiembre de 1828 como parte de una conspiración dirigida por el General Francisco de Paula Santander para desplazarlo de la Presidencia de Colombia, Bolívar expresó arrepentimiento por la muerte de Piar, pues el Consejo de Estado había indultado a Santander conmutando su pena de muerte por el destierro.  Ya habían fusilado a catorce de los comprometidos, entre ellos, el General Padilla. 
En carta enviada por el Libertador al General Pedro Briceño Méndez, quien fue Secretario de Piar, en la que le incluye la gaceta con los resultados y condena de los conspiradores y asesinos, le dice que “mi existencia ha quedado en el aire con este indulto, y la de Colombia se ha perdido para siempre.   Yo no he podido desoír el dictamen del consejo con respecto a un enemigo público, cuyo castigo se habría reputado por venganza cruel.  Ya estoy arrepentido de la muerte de Piar, de Padilla y de los demás que han perecido por la misma causa: en adelante no habrá más justicia para castigar al más feroz asesino, porque la ida de Santander es el perdón de las impunidades más escandalosas.  Lo peor es que mañana le darán el indulto y volverá a hacer la guerra a todos mis amigos y a favorecer a todos mis enemigos.  Su crimen se purificará en el crisol de la anarquía, pero lo que más me atormenta todavía es el justo clamor con que se quejarán los de la clase de Piar y de Padilla.  Dirán con sobrada justicia que yo no he sido débil sino a favor de ese infame blanco que no tenía los servicios de aquellos famosos servidores de la patria.  Esto me desespera, de manera que no se que hacerme”.
            En mayo de ese mismo año Bolívar había expresado que la muerte del General Piar ocurrida el 16 de octubre  de 1817 fue de necesidad política y salvadora del país, suficiente para destruir la sedición, un golpe maestro en política, que desconcertó y aterró a todos los rebeldes, desopinó a Mariño y a su congreso de Cariaco, puso a todos bajo su obediencia, aseguró su autoridad, evitó la guerra civil y la esclavitud del país, le permitió proyectar y efectuar la expedición a la Nueva Granada y crear después la República de Colombia.


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