viernes, 17 de agosto de 2012

Logia Asilo de la Paz


26 de octubre de 1854. La Logia Asilo de la Paz  de Ciudad Bolívar perdura desde octubre de 1854 por iniciativa de José Gabriel Ochoa quien fue su primer Venerable Maestro y luego que “La Concordia”, fundada en 1818, se había extinguido por los avatares. De ella sólo quedó el homenaje a su memoria una calle larga que cruza todo el Casco Histórico de Ciudad Bolívar.      
            José Gabriel Ochoa, su primer Venerable, hijo de Antonio José Ochoa y María Manuela Urbina, había nacido precisamente en 1818 cuando fue fundada en Angostura, su ciudad natal, la Logia La Concordia.
            Durante su juventud estuvo al lado del Gral. Tomás de Heres, pero se destacó como un gran liberal bajo las banderas amarillas de Ezequiel Zamora con quien desembarcó en las costas de Coro el 22 de febrero de 1852 llegando a ser Secretario del General Juan Crisóstomo Falcón durante la Guerra Federal.
            Fue diputado provincial, congresista, Gobernador de Guayana en 1872, Ministro de Interior y Justicia, de Relaciones Exteriores y de Crédito Público. Falleció el 17 de febrero de 1876.
            Acompañaron a José Gabriel Ochoa en la fundación da la Logia Asilo de la Paz Nº 13, Simón Meza y Fermín Carreño como Primer y segundo vigilantes, respectivamente; Ramón Serrano en calidad de Orador Fiscal y Francisco Serrano, como Secretario.
La Logia Asilo de la Paz No. 13 que tiene antecedente histórico en la Logia La Concordia fundada por los patriotas en los sótanos de la Casa del Congreso de Angostura en 1818, no tuvo edificación propia sino a partir de febrero de 1875 en la calle Santa Ana donde aún pervive.  Anteriormente su sede era itinerante en casas arrendadas.  Su sede y templo actuales fueron erigidos sobre los muros de una casa de familia propiedad del comerciante Ángel Santos Palazzi. Adquirida y cancelado su valor de 4 mil pesos  en varias mensualidades.  La Casa con el tiempo fue transformada, se le construyó en la fachada dos columnas simbólicas del templo de Salomón y el salón o templo de los ritos propios de la francmasonería en forma de escuadra.  En esa vetusta casa en cuyo jardín mora una estatua pedestre del Libertador inaugurada en 1883, se observan signos de la vieja tradición que parecen inmortales y que se confunden  con todos los orígenes atribuidos a la masonería: las columnas, las espadas de Las Cruzadas,  los signos del paganismo, la espada, la escuadra,  el compás y el mandil del albañil. Por allí han pasado militares, guerreros,  acaudalados hombres de negocios, benefactores, filántropos, en fin, líderes de la libertad y la fraternidad.
            Además de la Asilo de la Paz, existen en Guayana la Logia “Pedro Cova”, de Upata; “Dios y Patria”, de Tumeremo; “Dalla Costa”, de El Callao; “Sol de Imataca”, de El Palmar; “Estrella  Guzmán Blanco”, de Ciudad Piar; “Domingo Faustino Sarmiento”, de San Félix; “Diego de Ordaz”, de Puerto Ordaz; “César Obdulio Iriarte”, de Puerto Ordaz; “Estrella del Roraima” de Santa Elena de Uairén y Logia Presidente Raúl Leoni, de Guri. Existen además en el Estado tres Logias en situación de irregularidad, vale decir, sin reconocimiento de las potencias Mundiales Regulares.

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