domingo, 26 de agosto de 2012

Derrocamiento de Medina

18 de octubre de 1945.  Derrocado el gobierno del general Isaías Medina Angarita por un movimiento cívico militar cruento que instauró en el país un sistema democrático con raíces populares, pero que tan sólo habría de durar tres años, pues intervino después un golpe militar incruento que estableció un régimen totalitario desconocedor de la Constitución y atropellador de los más elementales derechos ciudadanos.
            El golpe militar contra el gobierno de Medina Angarita tuvo reacción en Ciudad Bolívar dos días después cuando reaccionaron contra el gobierno local los dirigentes principales de Acción Democrática y el Batallón Mariño Nº 9 acantonado en el Cuartel del Capitolio.
            El diario El Luchador tituló el lunes 22: “La Revolución ha triunfado en todo el país. Victoriosa jornada de la juventud militar y del partido Acción Democrática. Constituida en esta Capital la Junta Revolucionaria Cívico-militar del Estado Bolívar”. Luego un editorial titulado: Radical cambio político.
            La junta  la integraba Julio C. Paván, en calidad de Presidente provisional; José Luis Mattei, Ramón Vicente Tovar, Enrique Vecchionacce, José Luis Orsetti, Régulo Salazar, Luis Felipe Pérez Flores, Ramón Vicente Tovar, Rafael Simonovis, por el sector civil; y por el militar los subtenientes Ásale Roa Medina y Carlos R. Camacho Paz.
            Por mandato de la nacional, esta Junta local quedó disuelta dos días después (día 24 de octubre) cuando fue nombrado Héctor Guillermo Villalobos. Presidente del Estado.
            Villalobos, bolivarense nacido el 20 de julio de 1911 era director del Liceo Fermín Toro de Caracas y había sido diputado al Congreso por el Estado Bolívar en el periodo 1937-1940.
            Medina había ascendido al poder en abril de 1941, en tiempo de crisis general provocada por la segunda guerra mundial.  Durante  sumandato se desarrolló un hermoso plan de obras nacionales, destinadas principalmente a la educación y se construyó la urbanización “El Silencio”, principio de la Caracas moderna.  En el curso de la gestión medinista se observó un mayor acercamiento entre las naciones americanas, se abrieron las puertas de las cárceles, no hubo, por lo tanto, presos políticos ni exiliados y se disfrutaba, comparativamente con regímenes anteriores, un clima mayor de libertad y garantías ciudadanas.
           

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