martes, 24 de septiembre de 2013

Perseguir a Piar por todas partes

24 de septiembre de 1817. El Libertador vuelve a dirigirse al General Manuel  Cedeño, quien se halla en Maturín para auxiliar al General Andrés Rojas, que afronta un movimiento sedicioso y, entre otras diligencias, le recomienda la de perseguir a Piar por todas partes “hasta aprehenderlo junto con los demás caudillos y secuaces de su facción. Mientras aquel y sus partidarios subsisten en ese territorio no habrá tranquilidad en él; las circunstancias son tan preciosas para aprehenderlo que parece infalible su captura”.
            Lo de las circunstancias preciosas alude a la pérdida de Guiria que estaba controlada por Mariño y a donde se supone se dirigía Piar para formar un frente contradictorio. Mariño se refugió en Chacachacare con su oficialidad y lo que quedó de sus tropas se dispersó por el monte. Por eso Bolívar cuando se dirige al General Andrés Rojas, le dice en párrafo final “La pérdida de Guiria y la situación extremadamente terrible a que debe estar reducido (Piar), debe hacer inevitable su captura. Deben aportar a esta ciudad u otros puntos de ese Departamento (Maturín), mucho de los facciosos de Guiria, como el Comandante de la guardia del General Mariño, Benn, Fouchet y otros. Todos deben ser presos y remitidos aquí con la mayor seguridad”.
            Según información del general Andrés Rojas, Piar seducía a las tropas acusando al libertador de procedimientos tiránicos y de haberse alzado con el ejército después del triunfo de San Félix y de aprovecharse de sus trabajos y de su victoria en Guayana para gloria propia y menoscabo de la suya. A esto respondió el Libertador en carta del 29 manifestando que “la nueva invención a que Piar se ha acogido es tan ridícula como despreciable. A nadie puede alucinar con ella. La liberalidad de mis principios es más conocida que mi nombre. Mis sacrificios no han tenido ni tendrán otro objeto que la libertad y la independencia de Venezuela. Las tramas y el genio revoltoso de Piar, en estas circunstancias en que aún no estamos perfectamente tranquilos, son muy temibles. Los individuos todos de la República deben empeñarse en su aprehensión.

            Cuando el Libertador enviaba esta carta, ya Piar había sido detenido dos días antes (el 27) en Aragua de Barcelona. Piar a la cabeza de cien fusileros quiso resistir la orden del General Cedeño, pero el Teniente coronel Francisco Carmona que mandaba el destacamento, se adhirió al Gobierno y Piar quedó abandonado.

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