lunes, 25 de junio de 2012

Ascensión Farreras llega al Generalato

20 de diciembre de 1861. Ascensión Farreras, el angostureño hijo de negros esclavos, llega al grado de General de brigada, en plena dictadura de José Antonio Páez.  Había regresado de la campaña del Sur como Teniente Coronel, pero lo que no pudo lograr en la guerra lo alcanzó en la paz-
Bajo el gobierno (1851-55) de José Gregorio Monagas, Primera Lanza de Venezuela y Libertador de los esclavos, Ascensión Farreras fue ascendido a coronel efectivo del Ejército (1853) y cuatro años luego (1857) el Presidente José Tadeo Monagas lo designó Comandante de Armas de la Provincia de Guayana. El 20 de diciembre de 1861, en plena dictadura de Páez y en los albores del triunfo de la Guerra Federal, fue ascendido a General de Brigada y el 12 de febrero de 1864, el general Juan Crisóstomo Falcón, primer Presidente a raíz de la victoria de la Guerra Federal, lo ascendió a General de División. Tenía 94 años. Once meses después, 18 de enero de 1865, moriría. El cargo más importante que Farreras llegó a desempeñar en Guayana fue el de Comandante de Armas, un año después de dividida Venezuela en 20 estados federales. También fue varias veces diputado provincial y presidente del Concejo Municipal de Heres.
El historiador carupanero Bartolomé Tavera Acosta, heredero de sus Memorias, dice en los Anales de Guayana que Ascensión Farreras, quien algunas veces llegó a firmarse como Asunción, figura en los anales de la historia continental junto con Ramón y Orocio Contasti como los tres únicos hijos de Guayana que honraron con su nombre el título de “Ilustre Prócer de la Independencia Subamericana”.
Ascensión Farreras, nombre que signa la parroquia de Santa Rosalía, una Artillería (Guri), una Escuela y una Plaza que antes estuvo llena de árboles y hoy está condenada por el concreto desolado y la servidumbre de los carros, ciertamente es un prócer sudamericano, pero también un héroe. No un héroe divinizado a lo griego o de extraordinarias proezas guerreras, pero si un héroe de su propia aventura. La aventura de haber nacido de un vientre de esclavos bozales para remontar los obstáculos de sus raíces y crecer contra los vientos de los prejuicios raciales.

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