jueves, 30 de marzo de 2023

Muerte de Andrés de Jesús Montes

 

31 de marzo de 1898.  Falleció el doctor Andrés de Jesús Montes, miembro de corporaciones científicas y de letras y  del cuerpo consular de Chile en Ciudad Bolívar.

            Era hermano de Ramón Isidro Montes, quien tuvo relevante actuación  en el campo de las letras y la enseñanza universitaria bolivarense, ambos, hijos de Juan Montes Salas, hijo a su vez del tronco mayor, Juan Montes, radicado en Angostura después del Sitio, siempre al lado de su paisano Simón Bolívar.

            La madre de Andrés de Jesús Montes era  María de las Nieves Cornieles, hija de José Luis Cornieles y María Josefa Vélez, propietarios de la Casa de San Isidro donde vivió el Libertador y del inmueble de la calle La Muralla en el que fue editado el Correo del Orinoco.

            No obstante su profesión activa de farmacéutico, heredero de la primera botica que tuvo la ciudad, la Botica Boliviana, fundada en 1830 por su padre, estuvo metido en la política y en el periodismo.  Se le atribuye haber fundado el primer diario  entre los numerosos históricamente conocidos en la capital bolivarense. Tal “El Boletín Comercial”

            El primer número de El Boletín Comercial apareció el 4 de abril de 1860, impreso en los talleres de Carlos María Martínez, impresor municipal que se hizo independiente para medir sus propias posibilidades.  El Boletín Comercial comenzó realmente como bisemanario de los días miércoles y sábado  y se transformó en diario  a partir del primero de septiembre de 1865, pero en manos del tipógrafo Pablo María Rodríguez, socio del tipógrafo guaireño José María Ortega, quien finalmente se erigió dueño del primer diario que tuvo Guayana y el cual circuló hasta 1872.

            Según el historiador Bartolomé Tavera Acosta, El Boletín Comercial fue para la época el periódico de más larga duración que tuvo Guayana y el primero igualmente en establecer el sistema industrial de servir a todas las situaciones propias del periodismo moderno.

30 de marzo de 1817. Desesperado por el hambre y la escasez de víveres los habitantes de la Ciudad de Angostura, el Brigadier Miguel de La Torre ordenó a 800  hombres de infantería y 30 de caballería buscar un choque con las fuerzas patrióticas sitiadoras a fin de de poder llegar hasta el hato más próximo en busca de vacunos, caballos y víveres; pero, el general Manuel Cedeño, comandante del Sitio, rehuye el choque frontal y actúa de la forma menos riesgosa; sin embargo, Piar que ha sido notificado de este movimiento, resuelve intervenir en el episodio para impedirle a La Torre  el regreso o batirlo en el tránsito con sólo la caballería.  Para ello necesita  que el Coronel Chipía le envíe dos escuadrones de cien hombres cada uno, si es posible al mando del coronel  Pedro Hernández o del Teniente coronel Martínez.  Por previsión y en función de esta operación, Piar adelantó  al capitán Arnao a la Pastora en busca de 400 caballos de reserva.

Cuatro días después es cuando Piar está militarmente en capacidad de ir al encuentro de las tropas de La Torre y se dirige a la Mesa de Angostura, pero ya el enemigo había replegado a la  ciudad el día 3 de abril por la noche, a favor de los montes del río Orocopiche;  no obstante, Cedeño mediante aisladas escaramuzas hizo que en el trayecto perdieran tres cargas de pertrechos, doce fusiles y varios de sus hombres.  Esto es lo que se desprende de las cartas cruzadas entre Piar y algunos de sus oficiales.

Sin embargo, el coronel Rafael Sevilla, oficial de La Torre, dice en sus memorias autobiográficas, que las tropas salieron de Angostura a romper el sitio  y que  “Apenas llegamos a las avanzadas enemigas, cuando empezaron a hacernos fuego.  En breve vino sobre nosotros gran golpe de caballería, que conseguimos rechazar.  Nosotros no teníamos más caballería que una docena de húsares mal montados.  A las ocho llegamos al sitio denominado Mesa donde tenían su campamento principal y nos esperaban apercibidos para el combate.  Formamos dos columnas y dos guerrillas para flaquearlos.  A mi me toco ir con la izquierda.  El terreno era quebrado y abrupto, pero atacamos con tal denuedo que en breve conseguimos envolverlos.  Tan pronto como ellos oyeron nuestras cornetas por retaguardia, apelaron a la fuga.  Dejaron en nuestro poder cien hombres entre muertos, heridos y prisioneros, cincuenta mujeres y chiquillos que tenían en el bosque inmediato, y doscientas reses que hallamos en el corral” (AF)

 

miércoles, 29 de marzo de 2023

LA TORRE ROMPE EL SITIO DE ANGOSTURA

30 de marzo de 1817. Desesperado por el hambre y la escasez de víveres los habitantes de la Ciudad de Angostura, el Brigadier Miguel de La Torre ordenó a 800  hombres de infantería y 30 de caballería buscar un choque con las fuerzas patrióticas sitiadoras a fin de de poder llegar hasta el hato más próximo en busca de vacunos, caballos y víveres; pero, el general Manuel Cedeño, comandante del Sitio, rehuye el choque frontal y actúa de la forma menos riesgosa; sin embargo, Piar que ha sido notificado de este movimiento, resuelve intervenir en el episodio para impedirle a La Torre  el regreso o batirlo en el tránsito con sólo la caballería.  Para ello necesita  que el Coronel Chipía le envíe dos escuadrones de cien hombres cada uno, si es posible al mando del coronel  Pedro Hernández o del Teniente coronel Martínez.  Por previsión y en función de esta operación, Piar adelantó  al capitán Arnao a la Pastora en busca de 400 caballos de reserva.

Cuatro días después es cuando Piar está militarmente en capacidad de ir al encuentro de las tropas de La Torre y se dirige a la Mesa de Angostura, pero ya el enemigo había replegado a la  ciudad el día 3 de abril por la noche, a favor de los montes del río Orocopiche;  no obstante, Cedeño mediante aisladas escaramuzas hizo que en el trayecto perdieran tres cargas de pertrechos, doce fusiles y varios de sus hombres.  Esto es lo que se desprende de las cartas cruzadas entre Piar y algunos de sus oficiales.

Sin embargo, el coronel Rafael Sevilla, oficial de La Torre, dice en sus memorias autobiográficas, que las tropas salieron de Angostura a romper el sitio  y que  “Apenas llegamos a las avanzadas enemigas, cuando empezaron a hacernos fuego.  En breve vino sobre nosotros gran golpe de caballería, que conseguimos rechazar.  Nosotros no teníamos más caballería que una docena de húsares mal montados.  A las ocho llegamos al sitio denominado Mesa donde tenían su campamento principal y nos esperaban apercibidos para el combate.  Formamos dos columnas y dos guerrillas para flaquearlos.  A mi me toco ir con la izquierda.  El terreno era quebrado y abrupto, pero atacamos con tal denuedo que en breve conseguimos envolverlos.  Tan pronto como ellos oyeron nuestras cornetas por retaguardia, apelaron a la fuga.  Dejaron en nuestro poder cien hombres entre muertos, heridos y prisioneros, cincuenta mujeres y chiquillos que tenían en el bosque inmediato, y doscientas reses que hallamos en el corral”

 

martes, 28 de marzo de 2023

 


La Constitución Federal

29 de marzo de 1864. Los venezolanos amanecieron con una nueva Constitución: La Constitución de los Estados Unidos de Venezuela sancionada por la Asamblea Constituyente de la Federación, presidida por Antonio Guzmán Blanco y el guayanés José Gabriel Ochoa en calidad de Vicepresidente.  Fue ejecutada por el general Juan Crisóstomo Falcón, en su carácter de Jefe del Ejecutivo Federal, en la ciudad de Santa Ana de Coro el 13 de abril.  La misma dividió el territorio de la República en veinte Estados y un Distrito Federal, organizados bajo un régimen federativo.

            En Guayana, los diputados de los Departamentos Heres, Alto Orinoco y Upata se constituyeron en asamblea bajo la presidencia de Serapio Machado y en nombre del pueblo guayanés, aceptaron la Constitución de los Estados Unidos de Venezuela sancionada el 28 de marzo y el 31 de mayo del mismo año 1864, decretaron una constitución particular para lo que se llamó a partir de la fecha “Estado Soberano de Guayana” dividido en Departamentos, Distritos y Caseríos.

            La Asamblea constituyente del Estado Soberano de Guayana dictó aparte de la Constitución Regional, otras leyes y decretos  relativos  a los diversos órdenes internos de la administración pública.  Así legisló sobre instrucción pública, sobre impuesto, papel sellado, elecciones, emisión de billetes del Estado y dictó códigos y leyes en función de los tribunales, milicias y rentas.

            El Estado Soberano de Guayana ratifico a Ciudad Bolívar como Capital y para su administración dividió al Estado en cuatro Departamentos denominados Heres, capital Ciudad Bolívar; Upata, capital Upata; Alto Orinoco, capital Caicara y Bajo Orinoco, capital Piacoa.

             El Departamento Heres quedó formado por los distritos Ciudad Bolívar, Cedeño, Barceloneta, Almacén, Borbón, Moitaco, La Piedra, Puruei, Maripa y Aripao.(AF)

lunes, 27 de marzo de 2023

LORENZO FITZGERALD, ÚLTIMO GOBERNADOR DE LA COLONIA EN GUAYANA




28 de marzo de 1817.  El brigadier Miguel de La Torre, quien hizo su entrada de auxilio al puerto de Angostura el día anterior, repuso en su cargo de Gobernador de la Provincia de Guayana, a Lorenzo Fitzgerald, quien había sido depuesto por el jefe de la guarnición militar, Teniente coronel Nicolás Ceruti.
Lorenzo Fitzgerald ejercía la gobernación de Guayana desde 1816 y fue depuesto por Nicolás Ceruti, quien comandaba las dos únicas compañías del regimiento  Barbastro, responsabilizando este último al Gobernador de la pérdida de las Misiones del Caroní por los patriotas comandados por el General Manuel Piar.
Esta expedición auxiliar de La Torre había venido de San Fernando de Apure por el Orinoco, y su llegada fue motivo de regocijo para soldados y habitantes de la ciudad sitiada desde hacía dos meses, pero la misma llegada de tan importante División Militar contribuyó a empeorar la situación de todos y aumentar las necesidades, pues en la plaza no abundaba en recursos de boca y esta realidad obligó al Brigadier a romper momentáneamente el cerco en procura de reses  para la alimentación y apresurar su enfrentamiento con las fuerzas patriotas establecidas en las Misiones a objeto de tratar de  recuperar ese granero.
.Lo cierto de todo ello con relación a Lorenzo Fitzgerald es que hizo un papel pálido como Gobernador político de la Provincia de Guayana en un momento tan crucial que a la postre determinó la derrota total y la pérdida de la colonia.  Lorenzo Ftzgerald fue el chivo expiatorio, pues fue sometido a juicio, especialmente porque luego de la derrota, el Libertador había instruido a sus fuerzas para que dispensaran buen trato y toda clase de colaboración al ex Gobernador hispano de origen irlandés en caso de que no abandonara Guayana como así ocurrió exilándose en San Thomas..

domingo, 26 de marzo de 2023

Expulsión de los Jesuitas


                                                               
El 27 de marzo de 1767, Carlos III, Rey de España, decretó la expulsión  de los jesuitas  de todos sus dominios, incluyendo a los que desde 1664 venían evangelizando las regiones del Orinoco y del Meta.

            Esta disposición afectó a los misioneros regulares de la Compañía de Jesús así como sacerdotes, coadjutores y legos.

            Los jesuitas, misioneros de la contra-reforma, ascéticos y disciplinados, más que al monarca, culparon de esta medida al Presidente del Consejo de Castilla, el Conde de Aranda, un militar y diplomático muy enérgico, imbuido de la doctrina de los filósofos franceses.

            Para este año de la expulsión, la Provincia de Guayana se hallaba asignada a los misioneros franciscanos observantes, capuchinos catalanes y padres de la Compañía de Jesús, así: Desde el mar hasta Angostura, los misioneros capuchinos. Desde Angostura hasta el Río Cuchivero, los observantes de San Francisco y desde Cuchivero hasta los confines de la Nueva Granada, correspondía a los jesuitas.

            A los misioneros jesuitas  se les atribuye la fundación de los pueblos de Carichana, Sinaruco, San Lorenzo, Domo, Piaroa, Atures, La Urbana, Concepción de Uyape, San José de Paruaza, Santa Bárbara, San Francisco Regis, Santa Teresa, San Francisco de Borjas, Cabruta y San Luis de Encaramada.

            La mayoría de estos pueblos fundados desde el Cuchivero hasta Colombia fueron destruidos por los ataques constantes de los indios caribes y el abandono y muerte de los misioneros.

            Cuando Don Manuel Centurión recibió de España la orden de expulsar a los jesuitas, sus poblados pasaron a mano de los misioneros capuchinos que predominaban en casi toda Venezuela. Centurión se las llevó siempre bien con los misioneros hasta el punto de que los jesuitas lo elogiaron después de ser arrojados; sin embargo, sus informes al Rey denunciaron siempre la esterilidad del régimen religioso y la conveniencia de sustituirlo por un plan de colonización civil. (AF)

 


Natalicio de Manuel Centurión

26 de marzo de 1732. Nació en Málaga, villa de Manuel Nerja, Centurión Guerrero de Torres, Gobernador de Guayana entre 1766 y 1776.  Considerado como uno de los gobernantes de la colonia más progresista

Hizo carrera profesional desde temprana edad y escribió un libro sobre la ciencia militar que cimentó su prestigio para ascender y llegar a ser, a la edad de 34 años, Gobernador de una provincia donde todo estaba por hacer.

            Casado con doña Antonia Sevilla, tuvo tres hijos: Rafael María, Luis y María Francisca. Todos residenciados en Angostura y a ellos se agregaron otros parientes como Isabel Centurión, madre de Josefa Matea Guerrero Centurión, esposa de Ramón Velez, teniente coronel del ejército patriota.

Manuel Centurión era un oficial egresado de la Real Academia Militar de Matemáticas de Cadiz que a la edad de 16 años había tenido su prueba de fuego siendo plaza de un Regimiento de Infantería fijo en el puerto mediterráneo de Orán (Argelia) conquistado por España en 1508 y ocupado por los turcos desde 1709.

            Antes de ser enviado a Caracas como Capitán de la Compañía de Artilleros, fue Cadete del Regimiento de Caballería de Órdenes y Subteniente del Regimiento de Infantería de la Reina.

            El nuevo destino de Centurión se decide con esta participación suscrita en Aranjuez el primero de mayo de 1766 por Don Julián de Arriaga, Secretario del Despacho Universal de Indias, dirigida al Gobernador de Caracas: “En vista de las repetidas instancias de don Joaquín Moreno, Comandante interino de la Provincia de Guayana, se ha dignado el Rey admitirle la dejación que ha hecho de aquel destino, concediéndole el sueldo de Coronel y su colocación en la Comandancia de las Armas de Puerto Cabello, según hayan estado sus antecesores; y ha nombrado S. M. al capitán de la compañía de artillería de la dotación de Laguaira, don Manuel Centurión, para que le suceda en la Guayana en calidad de que por ahora haya de estar inmediatamente subordinado a las órdenes de U. S. según manifiesta el adjunto Real despacho, para que lo entregue al interesado, y disponga lo conveniente a su puntual cumplimiento”. (AF)


viernes, 24 de marzo de 2023

Bendicióndral de la Cateddral de Ciudad Bolívar


25 de marzo de 1841. Terminada y bendecida la Catedral de Ciudad Bolívar, un año antes de finalizada la gestión episcopal de Monseñor Mariano Talavera y Garcés,  para darle paso a Monseñor Mariano Fernández Fortique, quien designó una Junta formada por el Vicario Fray Arcángel de Tarragona, Santos Gáspari y Merced Ramón Montes para gestionar la terminación de la Torre.
Talavera y Garcés se posesionó de la Diócesis en marzo de 1830 en pleno proceso de la separación de Venezuela de la Gran Colombia que culminó el 22 de septiembre de ese año con la aprobación de la Constitución del país.  Monseñor Talavera se resistió a jurar esta Constitución y por ello fue expulsado a Trinidad el 21 de enero de 1831.  Allanadas las dificultades, regresó a Angostura y en 1832 y conjuntamente con el Gobernador Pedro Volasteros produjo un documento dirigido a llamar la atención del Gobierno de Páez y autoridades religiosas en torno al estado de la principal iglesia de Guayana.
“Esta Capital –decía el documento- sólo tiene un templo principiado de  magnífica arquitectura y regular capacidad, faltándole únicamente el techo y alguna pequeña  obra en su sacristía.  Más de 40 años han transcurrido después de su fundación bajo el Gobierno de  Centurión, y ni los impulsos religiosos, ni los de un pueblo civilizado, han prestado hasta ahora movimiento al ánimo para perfeccionarlo en obsequio del Altísimo.  Bajo un caney de azotea se adora el Creador, y las oraciones dulces y fervorosas escasean, y se oprimen por su calurosa y estrecha capacidad.  Una plaza mal situada existe al lado de estas fábricas, en su primitivo estado, llena de peñascos, basuras y montes, pastando allí las bestias”.
Ante tan penosa situación,  Monseñor Talavera puso en juego todos los recursos de su influencia y dignidad para de una vez por todas concluir la Catedral.  Logró recabar entre los fieles de una población de ocho mil almas, 19 mil pesos con los cuales la Catedral, sin la Torre, fue concluida y bendecida el 25 de marzo de 1841.