jueves, 4 de febrero de 2016

Los límites con el Esequibo

. El Intendente General de Venezuela, don José de Abalos, toma providencias para asegurar los límites de la provincia de Guayana e iniciar su poblamiento por la parte oriental de Esequibo y la Guayana francesa a fin, de una vez por todas, ponerle freno a las constantes incursiones de los holandeses.
            Convencido de ese propósito prepara una comisión con la misión de asegurar los límites de la provincia por la parte oriental, a barlovento de la desembocadura en el mar del río Orinoco, en el confín de la colonia holandesa del Esequibo.
La dicha Comisión debía acercarse lo más posible a la colonia holandesa procurando escoger el sitio más ventajoso y útil para fundar allí la primera población, vale decir, un terreno estratégicamente apropiado conforme a las circunstancias, para ser fortificado previendo la defensa de los límites, secularmente vulnerados.
En el cuerpo de instrucciones a los comisionados, el Intendente reflexiona y ordena lo siguiente: “no siendo posible sobre un asunto tan vasto, en país desconocido y con tantas contigencias y obstáculos como se presentan a la imaginación dar reglas ciertas y seguras,  se deja a la advertencia y discreción  de los comisionados,  el que ordenen sus disposiciones  y lo que considerasen  más a propósito para la  consecución de lo que se deja expresado.  El fin principal es la población y seguridad de los límites de la provincia de Guayana por la parte oriental de Esequivo y la Guayana francesa”.


            José de Abalos, natural de La Mancha, España, fue el primer Intendente de la provincia de Venezuela.  Especializado en asuntos fiscales y económicos.  Dotado sin duda de una gran capacidad organizativa y una rígida disciplina en el trabajo, todo lo cual quedó evidenciado durante su gestión como intendente desde 1777 que tomó posesión en Caracas, siendo capitán general Luis de  Unzaga,  hasta 1783 cuando por razones de salud debió regresar a la península.  Abalos imprimió gran impulso a la economía, arrebato los privilegios de la Compañía Guipuzcuana  e  hizo que el Monarca rescindiera el contrato con esa Compañía, imputada de irregularidades y del atraso de las provincias.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Natalicio de Luz Machado


3 de febrero de 1916. Nació en Ciudad Bolívar la insigne escritora y poeta Luz Machado, autora de 13 libros e hija del ilustre jurisconsulto José Gabriel Machado, descendiente directo del prócer de la independencia José Tomas Machado. También ella, tal vez sin proponérselo, sino por su exquisita sensibilidad literaria, llegó a ser notable a través de su tiempo vital que traspuso la octogenariedad. Digna longevidad como la de sus ancestros, con los cuales, eslabona la continuidad de un extraordinario aporte, universalizado al ámbito nacional, en este caso, el aporte de su extensa y acendrada producción literaria que le mereció en 1946 el Premio Municipal de Poesía en Caracas y en 1986 el Premio Nacional de Literatura.
            Vivió intensamente tanto en Ciudad Bolívar como en Caracas y Chile donde hizo vida diplomática y, coincidencialmente, Luz Machado, nació y murió en tiempo de eclipse. Ella quería, al final de sus días, ser piedra en vez de polvo, para seguir, como los viejos templos, presente y fuerte contra los cataclismos.
            Quería también, de pronto, estar desprovista de conocimientos, vivir sola y sólo en la imaginación donde el hombre tiene su mundo aparte y ella la rectoría de los siglos. Imaginar con la cabellera suelta, sin panela, sin esa sombra leve de la alegría que hacia su media luna en el rostro, sino con un abrigo de primavera, ligero y claro, libre por la calle, con los pasos presurosos, como si fueran semillas de moriche esparciéndose y delineando el caudal para que no lo tiente el desbordamiento por la hierba milenaria. Y así ha sido. Ahora que ha muerto lo sabemos. La muerte que tanto la desesperaba y más aun el ver morir. La desesperaba no saber hallarse después otra vez. La desesperaba esa otredad de la que nunca se vuelve para hablarnos y saber si el camino es lento o rápido hacía la nada.
            La escritora bolivarense murió en Caracas, el miércoles 11 de agosto de 1999, a la edad de ochenta y tres años y seis meses. Se ausentó de Ciudad Bolívar al casarse a la edad de quince años con el poeta y político guanareño, Coromoto Arnao Hernández, a quien conoció cuando tenía la ciudad por cárcel, después del alzamiento del General Gabaldón en 1929. 



martes, 2 de febrero de 2016

Piar y Sedeño cruzan el Caroní

2 de febrero de 1817. El General Manuel Piar desmonta su Cuartel en el Hato San Felipe y reanuda su marcha hacia las Misiones del Caroní, pero antes de aproximarse al Paso de Caruachi, enfrenta con setenta de sus soldados a unos 300 del enemigo que cubren la zona desde el campamento de Ure.  En oficio al oficial Miguel Armas que comanda el Sitio de Angostura, le informa que “esta sola escaramuza nos ha hecho dueño de todas las misiones que están a la ribera del Caroní: el enemigo huye y no se atreve a esperarnos.  Creo que todo este país se pacificará muy pronto, porque ni los indios ni los frailes se esconden: todos se van presentando”.
            Piar no quiere perder tiempo y prosigue su avance hacia las Misiones luego de dejar comandando la zona de Caruachi al Coronel Pedro Chipía con  instrucciones por escrito muy precisas de cubrir con su división todos los puntos poblados, incluyendo el paso del río con una guardia permanente para control y protección de las comisiones del ejército que pasen por allí.  Pero su objeto principal señala que es el  de defender el parque y proteger a los indios conservándoles sus derechos y haciéndolos gozar de los bienes de la libertad, lo que no excluía la recluta  entre los mismos naturales para alistarlos en las tropas.  Debía Chipía también establecer una armería para arreglar los fusiles que presentaran problemas y localizar a los herreros del lugar para que forjasen el mayor número posible de lanzas.


Piar  cruzó el Caroní por el Paso de Caruachi el 2 de febrero y entró en la villa de Upata en medio de las aclamaciones y vivas del pueblo cuatro días después tras dispersar la guarnición del Gobierno y refugiarse ésta en los Castillos de Guayana la vieja con las fuerza que cubrían a Caroní y San Joaquín en número de 200, de los cuales la mayor parte eran indios porque todos los criollos se adhirieron a la causa y muchos de ellos pasaron a engrosar el ejército. .  Al tomar  posesión de la villa, Piar dictó y dio a  conocer sus propósitos de libertad en un Bando.

lunes, 1 de febrero de 2016

FEBRERO / Guayana aniquilada y sin ganado

Primero de febrero de 1819. Bolívar escribe al General Pedro Zaraza preocupado por la escasez que resiente a la provincia de Guayana, principalmente por la considerable merma de la ganadería de las Misiones del Caroni que ha sido el sostén no sólo alimentario de las tropas sino su comercio en función del equipamiento militar, ahora agravado con la llegada de tropas inglesas.
            La carta fechada en Angostura manifiesta que “El 16 ppdo llegué a San Juan de Payara, donde el general  Páez ha establecido su cuartel general. Allí revisté el ejército de operaciones de Occidente, fuerte de 6.000 hombres, bien disciplinados y equipados de un todo. El 21, dada ya la orden de marcha para ir a batir a los enemigos en su campo del Chorrerón, donde han reunido todas sus fuerzas, recibí una comunicación oficial del consejo de gobierno, en que me participaba la plausible noticia de la llegada de algunos transportes de Inglaterra con parte de la expedición que ha salido de allí en nuestro auxilio. Esta consta de 4.000 hombres de infantería perfectamente armados y vestidos. Esta noticia alteró mi plan de operaciones, y me dirigí inmediatamente a esta capital para recibir y dar dirección a estas tropas, según convenga.
            Esta provincia está como V.S. sabe enteramente aniquilada y sin ganados, calcule V.S. el embarazo en que se encontrará el gobierno para alimentar estas tropas. Así es que ordeno a V.S., a la mayor brevedad, y con todo el interés y eficacia posible, remitir a la Soledad todo el ganado que pueda. No determino el número porque lo dejo a la discreción de V.S. que sabrá estimar nuestra situación y obrará en consecuencia.
            Estoy informado de que V.S. necesita de 200 fusiles y algunas municiones. Disponga  V. S.  que venga un comisionado de su confianza a recibirlos en esta capital.
Haga V. S. saber a la brigada de su mando y a todos los pueblos de ese departamento, el poderoso auxilio que nos acaba de llegar de Inglaterra, y de donde esperamos aún otros mayores, pues el entusiasmo de aquel pueblo y aun del gobierno por nuestra causa es inexplicable; después daré a V.S. nuevos detalles más circunstanciados. Simón Bolívar”. 

sábado, 31 de enero de 2015

La Revista Horizontes


31 de enero de 1899.Ya agonizando el Siglo XIX, de una nueva publicación periódica, pero fuera de lo común, empiezan a disfrutar los bolivarenses.  Se trata de la Revista Horizontes,  publicación mensual del Centro Científico-literario de Ciudad Bolívar. Apareció el 31 de enero de 1899 y estuvo circulando hasta 1914 bajo la dirección de los doctores Luis Alcalá Sucre, J. M. Agosto Méndez y Bartolomé Tavera Acosta.
            En el último año del siglo XIX cuando un grupo de hombres aguijoneado por el deseo no sólo de divulgar sus conocimientos científicos y producciones literarias, sino de confrontarlos y decantarlos con los aportes del diálogo y la discusión, acordó asociarse coherentemente bajo la disciplina de un compromiso.
            Así nació el 10 de enero del primer mes del último año del siglo diecinueve, el Centro Científico-literario de Ciudad Bolívar, en la casa de habitación del doctor Luis Alcalá Sucre, donde a las siete de la noche se reunieron, además del anfitrión, los doctores Luis Felipe Vargas Pizarro, José Miguel Torrealba García, Guillermo Herrera Franco, Bartolomé Tavera Acosta, José Manuel Agosto Méndez, José Tadeo Ochoa, Luis Antonio Natera Ricci, Carlos García Romero; Bachilleres Federico Calderón, Saturnino Rodríguez Berenguer, Pedro Felipe Escalona, Antonio José Lagardera, Ernesto Núñez Machado, Luis Acevedo Itriago, Ángel Vicente La Rosa, Antonio Bello, Rafael Villapol y los ciudadanos Luis María Mármol, Juan Vicente Michelangelli, Luis Aristeguieta Grillet y Miguel Isaías Aristeguieta.
            Estos fundadores, a los cuales se fueron sumando en el tiempo otros intelectuales valiosos, nombraron al Dr. Luis Alcalá Sucre, presidente del Centro y a los doctores Luis Felipe Vargas Pizarro y José Miguel Torrealba, primero y segundo vicepresidentes, respectivamente, Secretario de Actas, J. M. Agosto Méndez; Secretario de correspondencia, B. Tavera Acosta y Tesorero, Saturnino Rodríguez Berenguer.
            Idea primordial del Centro era fundar una revista que a la postre vino a ser “Horizontes”, en formato de 34 x 25 cms., y con un director, el presidente del centro, Luis Alcalá Sucre y un administrador, B. Tavera Acosta. Todos los miembros se consideraban redactores y así, el 31 de enero de 1899, inició su aventura científico-literaria desde el taller tipográfico de Julio S. Machado que terminó en los talleres de “La Empresa” de los Hermanos Suegart.



viernes, 30 de enero de 2015

Capitán José Tomás Machado

30 de enero de 1862.   Falleció en Ciudad Bolívar, su tierra natal, el oficial de la marina de guerra de Venezuela durante la gesta de Independencia y Gobernador del Estado Bolívar en tres ocasiones, José Tomás Machado.
            Falleció en la famosa Casa de las Doce Ventanas, pero había nacido en otra casa de la ciudad adquirida por su padre el portugués,  Joseph Díaz Machado, para vivir con su esposa Petronila Afanador, veinticuatro años luego de fundada Santo Tomás de la Guayana en la angostura del Orinoco.
            Aquí en esta casa construida a mediados del siglo diecinueve sobre la parte más alta de la Laja de la Sapoara, comenzó a vivir el prócer cuando ya había cumplido su jornada más importante a favor de la Independencia, bien al lado de los patriotas que en Guayana secundaron a la Junta Suprema de Caracas, en armas junto con el general Manuel González Moreno tratando de rendir a los realistas de Angostura, al lado de Miranda en el Portachuelo, La Victoria y Pantanero,  como en la campaña de Guayana en 1817.
            El capitán, diputado al Congreso de Angostura, Gobernador y jefe de los liberales de Guayana, casado en segundas nupcias con Felipa Jiménez Cardier y padre de seis varones y tres hembras, comenzó por fin un buen día del siglo diecinueve a tener casa propia: un regalo de Rafael, hijo de su primer matrimonio con Concepción Contasti Arcadio.
            Rafael Machado Contasti la hizo construir en la parte alta del actual Paseo Orinoco con calle Venezuela y para ello buscó a expertos albañiles conocedores de la técnica de construcción de entonces a base de piedra, cal, arena y barro.
            Para el piso hizo traer mollejones labrados desde las Antillas, más las columnas y ventanas de hierro forjado en Europa. La madera dura y noble fue extraída de los densos bosques de Guayana. Quería Rafael que fuera la casa más elegante de la ciudad con catorce ventanas, doce en la fachada y las otras mirando hacia el poniente.
            Los citadinos pronto le dieron nombre “Casa de las doce ventanas” y allí vivió el Capitán con su segunda esposa hasta que murió el 30 de enero de 1862, a la edad de 74 años,  siendo presidente del Estado Soberano de Guayana, Juan Bautista Dalla Costa hijo. Había nacido el 24 de diciembre de 1788.



jueves, 29 de enero de 2015

Su Santidad el Papa en Guayana

29 de Enero de 1985Hecho histórico trascendental bajo el arzobispado de Monseñor Crisanto Mata Cova fue la visita, por primera vez,  de un Papa a Guayana, obviamente, de Su Santidad Juan Pablo II (Karol Wojtyla), quien como Monseñor Mata Cova también pasó por la jerarquía de Arzobispo, allá en Cracovia, Polonia, donde el 95 por  ciento de la población es católica y donde por contrasentido imperaba entonces un régimen comunista.
            De manera que siendo Monseñor Crisanto Mata Cova, arzobispo metropolitano de Ciudad Bolívar y Monseñor Medardo Luzardo Romero, Obispo de la Diócesis de Ciudad Guayana, Su Santidad el Papa Juan Pablo II visitó específicamente Ciudad Guayana y ofició una misa en Alta Vista ante una multitud procedente de toda la región del Sur y Oriente, el 29 de enero de 1985.
            Vino el Papa a conexionar con su palabra a los cristianos de esta parte del país y del resto de Venezuela, a sacudirlo para que sean menos vulnerables al totalitarismo sin religión y para que no se repita el contrasentido de su patria chica en las otras patrias del mundo.
            Juan Pablo II, el primer Papa no italiano en cuatro siglos (Antes, en 1552, hubo otro, Adriano VI, holandés) rompió no solo con la italianidad pontificia, sino que trascendió lo peninsular para ver y sentir a los que no pueden llegar hasta el Vaticano.
            El Papa vino además a fortalecer el ejercicio de la misión de la Iglesia que es la de evangelizar, vino a propugnar una presencia activa de ella en la vida plena del país y a estimular una fuerte acción de fe renovadora en el cristianismo.
            El Papa Juan Pablo II visitó por segunda vez a Venezuela el 9 de febrero de 1996.  El sumo Pontífice cumplió así su ultima etapa de una gira que lo llevó hasta Guatemala, Nicaragua y El Salvador.  Permaneció en Venezuela hasta el 11 y durante su permanencia bendijo la Basílica en Guanare, de Nuestra Señora del Coromoto, ofició una misa en el aeropuerto de la Carlota y se reunió con los líderes venezolanos en el Teresa Carreño.