sábado, 4 de mayo de 2013

Piar sitia las Fortalezas de Guayana

11 d febrero de 1817. Luego de oficiar al Comandante Pedro Chipía a objeto de que destacase treinta o cuarenta hombres al mando de un oficial para ocupar los pueblos de San Joaquín y Caroni y cuidar de los intereses de los capuchinos que lo habían abandonado todo,  Piar dejó brevemente Upata  y pasó con su ejército a sitiar las fortalezas de Guayana la vieja.
Exactamente marchó el 10 de ese mismo día y retornó inmediatamente después para seguir despachando desde su Cuartel de Upata.  Aquí recibió con un mes de retardo un nuevo oficio del Libertador, a través  del Coronel Vélez, en el que insiste sobre la necesidad perentoria de repasar el Orinoco para reunírsele con el fin de formar un gran ejército unido.  Piar, sobre la marcha, le responde esgrimiendo una vez más las razones que se oponían a esas operaciones y que con anterioridad le fueron trasmitidas, añadiendo el sacrificio a que se exponen los 29 pueblos de la Guayana en el acto en que los abandone el ejército...  “Yo no puedo persuadirme que la orden de VE sea un decreto a muerte contra estos infelices inocentes.  VE la libra ignorando mi situación; impuesto de ella, no podrá menos que aprobar mi resolución de permanecer en esta Provincia hasta liberarla del todo.  El enemigo está reducido a la última extremidad, circunscrito a las dos Guayana, privado de todo recurso y aterrado.  Estas son ventajas que no siempre se presentan, y que no pueden desperdiciarse  cuando una vez se han presentado”.
Aun así, Piar recibe al Teniente Coronel Salcedo trayendo cartas de Juan Bautista Arismendi y del Libertador insistiendo encarecidamente ambos sobre la necesidad  de que Piar desista de sus operaciones en Guayana y se vaya a Barcelona.  Pero nuevamente Piar esgrime sus razones ante Arismendi y, para poner de manifiesto eficazmente los inconvenientes que tiene de repasar el Orinoco como se lo ordena el Libertador, comisiona al Teniente coronel José Manuel Olivares para que explique personalmente  al Jefe Supremo su posición y la situación de ventaja que significa asegurar la libertad de la Provincia de Guayana tanto por su posición estratégica como por sus ingentes recursos y facilidad de comunicación con las colonias inglesas limítrofes.

viernes, 3 de mayo de 2013

La Batalla Fluvial de Sorondo



12 de febrero de 1812.  Zarpó de Cumaná una expedición de 32 cañoneras mandadas por el alférez de navío Felipe Estevez, secundado por Juan Bautista Bideu.  Su objeto era penetrar el Orinoco para en combinación con fuerzas de tierra apostadas en Soledad, Santa Cruz del Orinoco y Barrancas, tomar la  ciudad de Angostura, capital de la Provincia de Guayana que había sido objeto de un golpe militar luego de un mes de haberse pronunciado a favor de la Junta Supremo de Caracas surgida tras el evento del 19 de Abril de 1810.
            Estas fuerzas entraron en el Orinoco y se dirigieron a Barrancas y  fortalezas de la Antigua Guayana.  Sus acciones se llevaron a cabo en coordinación con las fuerzas de tierra a cargo del coronel Manuel Villapol, en Barrancas. Para neutralizar la ofensiva de Estevez marchó una flotilla realista bajo el mando del oficial de marina Francisco de Sales Echeverría, quien fue derrotado el 27 de febrero  en el caño Macareo. Los realistas regresaron a las fortalezas de la Antigua Guayana, y el 25 de marzo zarparon nuevamente estas fuerzas, integradas por 6 goletas y 10 lanchas cañoneras; a bordo de estos buques iban 500 soldados de infantería. No habían transcurrido 2 horas cuando fueron avistados los republicanos en la ensenada de Sorondo.  La infantería de Villapol se hallaba situada en el cerro de Sorondo en la margen izquierda del Orinoco. La escuadrilla de Guayana avanzó sin disparar hasta la distancia de unos 100 m de la republicana y entonces inició intenso fuego de bala y de metralla, lo cual obligó a la flota de Estevez a replegarse hasta el pie del cerro, donde formó nuevamente y reanudó el fuego. En este primer día de combate, los realistas destruyeron 6 naves cañoneras que les cerraban el paso del río y con esta acción pusieron sus buques en condiciones de cortar la retirada de los republicanos. Durante la noche la gente de Estevez se ocupó en la construcción de una batería en la margen del río, al pie del cerro; trabajos ejecutados bajo hostigamiento. El 26 al amanecer (Jueves Santo), fue la última batalla que terminaron perdiendo los republicanos. En manos de los realistas quedaron más de 20 lanchas; 2 goletas inglesas, 1 bergantín; más de 40 cañones de diversos calibres; 39 quintales de pólvora en barriles y mucho armamento menor      

jueves, 2 de mayo de 2013

Bolívar acuerda la instalación del Congreso de Angostura




13 de febrero de 1819. Hallándose reunidos en esta capital todos los diputados para el Congreso Nacional, el Jefe Supremo acordó su instalación el lunes 15 del corriente a las once de la mañana.
            El “Correo del Orinoco”, en su edición 18, última página, del 13 de febrero, lo califica como “grande y memorable día en que Venezuela va a presentar al mundo civilizado el espectáculo más propio, a fijar la atención y conmover a todos los hombres virtuosos y sensibles, a los que aman las luces y el bien universal, a los que se interesan por la libertad absoluta del comercio y de las relaciones sociales, y trabajan por establecer el imperio de los principios filantrópicos y liberales sobre las ruinas de la superstición y del egoísmo. Un pueblo que ha sacrificado todos sus bienes y mas de la mitad de su población por defender sus derechos y los del género humano-que ha arrastrado todos los suplicios de la tiranía y de la barbarie-que se ha sujetado a todos los rigores del desamparo y de la miseria- este pueblo heroico reunido en medio de un inmenso desierto a consolidar su independencia tres veces perdida y tres veces recobrada, y a hacer profesión solemne de sus sentimientos de benevolencia y fraternidad para con todas las naciones.- un héroe que ha renunciado a una brillante fortuna y a todas las ventajas de un ilustre nacimiento para ponerse al nivel de sus esclavos, proclamarlos libres y llamarlos hermanos- que se ha expuesto a todos los peligros, y sufrido todas las privaciones, que no respira, que no vive sino para su patria, y no tiene más ambición que la de su bien y su prosperidad – que elevado a la autoridad suprema y absoluta por los votos y por la aclamación general convoca sus conciudadanos, y se le devuelve en el momento en que ya no la necesita para salvarlos, se confunde entre la multitud, y hace vanidad de obedecer al que jamás le ha hecho de mandar-este pueblo y este ciudadano ¿no presentan unos de los mas bellos espectáculos que vio jamás la sociedad humana?- el lugar mismo de la escena y los extraordinarios acontecimientos del día contribuyen a darle más interés y esplendor. Es en la región favorecida del sol, es en el seno de la naturaleza, a vista del inmenso Orinoco, y en el medio de sus floridos bosques-es a tiempo que los hijos de Albión, constantes amigos de la libertad, vienen cubiertos de gloria y de laureles a defender su causa en América como lo han defendido en Europa -es cuando se desploma en Madrid el Trono de Fluten, huyen sus satélites, aparecen las Cortes, y arde  la Inquisición- es en fin cuando sustituido el poder y la razón de la ley a la voluntad arbitraria y a los caprichos insolentes de Fernando, podemos esperar que hagan la Nación por justicia lo que el Tirano habría hecho por fuerza, reconocer nuestra independencia y restablecer la paz, la concordia y la fraternidad. ¡Pueda el Congreso de Venezuela corresponder a las esperanzas del pueblo, y a la espectacular que no puede menos de excitar en las Naciones ilustradas!”        

miércoles, 1 de mayo de 2013

Traslación de la Capital de Guayana


Santo Tomás de la Guayana trasladada a la Angostura del Orinoco

14 de febrero de 1764.  Se inició el traslado de la población de Santo Tomás de la Guayana a la angostura del Orinoco por disposición real de Carlos III y para lo cual fue encargado el ex Gobernador de Margarita, don Joaquín Sabás  Moreno de Mendoza.
Los trabajos de traslado y construcción de la nueva ciudad los dirigió el Teniente de infantería Francisco Guido durante el lapso comprendido del 14 de febrero al 22 de mayo de 1764, cuando fue bendecida con apenas once viviendas y un  Fuerte.
En las obras de fortificación, nuevo poblado, así como el traslado de los habitantes, se empleo un poco más de tres meses y según se desprende de la relación de cuentas presentada por Andrés de Oleaga, contador oficial de la Real Hacienda, se  gastaron 71.684,5 reales y se utilizaron en mano de obra 208 indios de las Misiones del Miamo, Guasipati, Carapo, Aribis, Santa Clara y Pariaguán; 700 arrobas de casabe: 400 arrobas de carne salada y 22 botijas de aceite de tortuga. En materiales de fábrica se emplearon 521 fanegas de cal, 1200 ladrillos y más de 7 mil tejas.
En la construcción del Fuerte San Gabriel, nombre que le dio Moreno de Mendoza en obsequio al  infante don Gabriel, se trabajó durante 68 días. El bautizo y bendición de la ciudad se efectuó el 22 de mayo del 1764. La bendijo el reverendo Padre Fray Bruno de Barcelona, religioso capuchino y misionero apostólico de la Provincia de Guayana.
Dos fechas históricamente importantes marcan la existencia de la Capital de la Provincia de Guayana, hoy Ciudad Bolívar, la del 21 de diciembre de 1595 cuando fue fundada por don Antonio de Berrío en el lugar donde perviven los Castillos San Francisco y el Padrastro y el 22 de mayo de 1764 cuando finalizó la traslación y refundación en la parte más angosta del Orinoco      
Santo Tomás de la Angostura del Orinoco o simplemente Angostura vino a ser el resultado definitivo del esfuerzo de los colonizadores españoles por consolidar y afianzar la Capital en un sitio seguro contra las reiteradas y sangrientas embestidas de corsarios y piratas de países como Inglaterra y Holanda que pretendían extender sus respectivos reinos de Europa

martes, 30 de abril de 2013

Instalación de Congreso de Venezuela en Angostura



15 de febrero de 1819.  Se instaló en la ciudad entonces llamada Angostura, el segundo Congreso constituyente de la República de Venezuela, convocado por el Libertador después de su fracasada campaña del centro.
            En aquel célebre Congreso presidido por el licenciado Francisco Antonio Zea, el Jefe Supremo pronunció un discurso depositando su mandato en la soberanía de los delegados del pueblo y esbozando para la patria en guerra una nueva Constitución o auténtica organización política, inspirada de manera ecléctica en la de otras naciones civilizadas del mundo.
El propósito del Jefe Supremo era despertar la confianza y atraer la simpatía de las naciones extranjeras que dudaban de las ideas de los patriotas y al mismo tiempo echar las bases de una estructura política que sirviese de apoyo a las futuras campañas que habrían de venir para librar a Venezuela y el resto de la América del coloniaje peninsular.
El 15 de febrero de 1819, a las once de la mañana,  en la venerable casona de siete ventanas, frente a la Plaza Bolívar y la Catedral, se reunieron inicialmente 29 diputados, representantes de las provincias venezolanas en ese momento libres, para recibir el Poder Supremo y deliberar sobre los destinos de un nuevo Estado.
“Dichoso el ciudadano que bajo el escudo de las armas de su mando ha convocado la soberanía nacional para que ejerza su voluntad absoluta”, empezó diciendo el Libertador en su mensaje al Congreso de Angostura.  Luego de una serie de consideraciones propuso una Constitución como fundamento de un gobierno popular, eminentemente justo, eminentemente moral, enemigo de la corrupción, la anarquía y la culpa, un gobierno para la paz, la igualdad y la libertad.
Más que un simple discurso, el mensaje del Libertador al Congreso de Angostura, ha sido considerado como una gran pieza de filosofía política con la que sepultó a sus enemigos e infirió un golpe mortal al poderío de España.  Desde Angostura, Bolívar partió entonces seguro hacia la libertad de América. (AF)

lunes, 29 de abril de 2013

Natalicio de Juan Bautista Dalla Costa


16 de febrero de 1823  Nació en Angostura Juan Bautista Dalla Costa Soublette, hijo de Juan Bautista Dalla Costa, veronés radicado en la capital de la provincia en 1814, casado con Isabel Jeres Aristeguieta, hermana del General Carlos Soublette, Jefe del Estado Mayor del Ejército patriota.
Sus estudios los realizó en Europa.  Allá se ilustró en las más acreditadas academias, aprendiendo idiomas, viajando y conociendo las culturas de los pueblos más avanzados. Entonces estaba prácticamente ajeno, aunque informado a través de las cartas con su padre y hermanos, de la realidad político-social de Venezuela y de su Provincia. Ello pudo verificarlo ya en los umbrales de la Guerra Federal, cuando en Guayana por influencia del Gobierno de Carlos Soublette, hermano político de Dalla Costa, los filántropos se volvieron centrales y los antropófagos liberales.
            El joven Juan Bautista Dalla Costa, a quien su Padre y su hermano mayor Antonio le habían preparado el terreno en medio de la pugnacidad política que agitaba a la provincia por el mismo efecto de lo que pasaba en Venezuela a nivel central, entró en escena en junio de 1858, justo cuando Julián Castro había desplazado a José Tadeo Monagas de la Presidencia de la República y la Guerra Federal comenzaba a tomar cuerpo en Juan Crisóstomo Falcón y Ezequiel Zamora desde Coro. Desde entonces hasta 1871 que fue expulsado del Gobierno y enviado al ostracismo por la Revolución de Los Azules, Dalla Costa gobernó en 1858, varios meses; luego de 1861 a 1863 y finalmente desde 1866 a 1871.  Este último, su período más productivo signado por la educación gratuita, la estatua del Libertador, el auge de la economía local, la cual estimuló ofreciendo toda clase de facilidades y exploró la factibilidad de otros recursos como la minería y el caucho. Dictó las primeras disposiciones sobre minas que tuvo Guayana, incentivó la inmigración, decretó medidas de protección para las comunidades indígenas, construyó nuevas calles, plazas, alamedas, paseos, edificios públicos, organizó el servicio postal y estimuló las organizaciones gremiales, pero lo más importante a su favor fue el haber evitado que la provincia participara en la cruenta Guerra Federal.        Falleció el 10 de febrero de 1894, a la edad de 71 años y en un ambiente de sencilla pobreza que contrastaba con el de riqueza que marcó su nacimiento, infancia y adolescencia.


domingo, 28 de abril de 2013

Bolívar Presidente de la República



17 de febrero de 1819.  El Congreso de Angostura, una vez instalado, acordó designar un Presidente de la República con carácter de interino hasta que se sancionase una nueva Constitución.  La decisión favoreció al Libertador Simón Bolívar no obstante haber entregado el bastón de mando a la representación soberna del pueblo como bien se estila en el sistema de gobierno republicano, pero el Capitán General Simón Bolívar, no aceptó ser confirmado en el cargo: “…jamás, jamás volveré a aceptar una autoridad a la que por siempre he renunciado de todo corazón, por principios y por sentimientos”.
            En seguida trató el Congreso de pensar mejor la cuestión de nombrar un Presidente interino de la República, pero ocurriendo  muchas dificultades para la elección, se acordó que el General Bolívar ejerciera este Poder por 24 o lo más 48 horas, y  se mandó una Diputación a comunicarle esta resolución.  El General contestó que “sólo por consideración  a la urgencia admitía el encargo, bajo la  precisa condición de que sólo fuera por el término prefijado.
            Al siguiente día, después de largas discusiones, se reconoció unánimemente la absoluta necesidad de que en las actuales circunstancias continuase interinamente el General Bolívar en la Presidencia del Estado, y una Diputación fue encargada de comunicarle esta determinación, manifestándole las poderosas razones en que se fundaba.  No obstante, insistió en la negativa, y ofreció exponer por escrito, como en efecto ocurrió, las razones de su resistencia, pero he aquí que el Congreso respondió así: 
            “Excmo. Señor: no habiendo el Soberano Congreso Nacional, accedido a las repetidas renuncias de la presidencia interina del estado que se confirió a Vuestra Excelencia en la sesión ordinaria de ayer, y confirmado este nombramiento, y el de Vicepresidente del mismo en la persona del señor diputado Francisco Antonio Zea, por la de hoy hasta que estos destinos sean constitucionalmente elegidos; y a consecuencia de la comunicación que a V. E se hizo de esta deliberación, prestado ya el juramento debido: ha acordado el Soberano Congreso se publiquen sus nombramientos: se haga una salva de artillería por ellos  y se mande iluminar generalmente esta capital por la noche de este día, y que al intento VE comunique sus respectivamente órdenes a la Comandancia General.”