lunes, 9 de mayo de 2022

DIARIO EL PROGRESO

8 de mayo de 1993. “El Progreso” como reminiscencia inconsciente de aquel otro homólogo de mediados del siglo diecinueve, apareció el 8 de mayo de 1993 en formato tabloide de 24 páginas y con el lema “La verdad primero”. Ese día de San Acacio, con la colaboración de varios periodistas, entre los cuales destacaba Rosendo Magallanes, como un verdadero alter ego, Carlos Mejías se lanzaba al ruedo de una nueva empresa que en vez de aulas limitadas por muros adoptaba el espacio abierto e infinito de la calle como cátedra para la información y la discusión de las ideas. El matutino despegaba desde un viejo inmueble de la Calle Zea, impreso en una rotativa de segunda mano que Carlos Mejías adquirió en los Estados Unidos junto con el primer equipo digital que la industria gráfica establecía en la provincia. El tiraje inicial fue de ocho mil ejemplares que luego la demanda estabilizó en tres mil hasta que el estilo noticioso y localista del periódico le fue imprimiendo un impulso ascendente. En 1995, “El Progreso” había alcanzado un tiraje de 20 mil ejemplares y en la actualidad bordea los 32 mil con un ocho por ciento de devolución. Y en la medida que se ha venido incrementando el tiraje, en esa misma medida ha crecido el número de páginas que en la actualidad es de 32 y de 48 en el futuro inmediato, vale decir, tan pronto se concluya el proceso de reestructuración de la Editorial “Huyapari”, virtualmente a la vanguardia de las nuevas tecnologías de impresión. Pronto entrará en operación un CTP, sistema digital que cumplirá el proceso de fotomecánica, fluidamente desde la diagramación en el computador hasta el revelado automático de las planchas.

domingo, 8 de mayo de 2022

MUERTE DE MANUEL PALACIO FAJARDO

8 de mayo de 1819. Falleció tras tres días de intensa fiebre el diputado del Congreso de Angostura doctor Manuel Palacio Fajardo. El Correo del Orinoco, del cual era redactor, publica en su edición 31 del 15 de mayo, la siguiente Necrología: “Venezuela llora la muerte de uno de sus más distinguidos hijos: el honorable representante Manuel Palacios, quien falleció en la mañana del 8 del corriente después de tres días de fiebre, y a consecuencia de un aneurisma en la aorta, a la edad de 32 años. Nació el Señor Palacio en Villa de Mijagual en la Provincia de Barinas; fue educado en el seminario de Mérida; y la Universidad de Santa Fe premio sus distinguidas tareas literarias con los grados de Doctor en ambos derechos y en medicina. Allí fue también recibido de abogado por la Audiencia de aquel Virreinato. Su amor a la justicia y su amor y compasión por la humanidad, que tanto lo distinguieron, lo hicieron sobresalir desde el principio entre los que han trabajado por sacudir el opresivo é ignominioso yugo de la España; y el primer Congreso de Venezuela se gloriaba de ver en su seno a tan ilustre joven. Cuando perdida Venezuela a consecuencia del espantoso terremoto de 1812, se ocupaba la Nueva Granada de los medios de liberarla del pérfido y feroz Monteverde, Palacio fue uno de los diputados enviados a Estados Unidos, y a las principales Naciones de la Europa a solicitar los recursos que necesitábamos para hacer la guerra con suceso. Su misión fue tan fructuosa como podía esperarse: y su predilección a la ciencia que más consuela la humanidad doliente, encontró allí un pábulo que pudiera saciar sus deseos. Se distinguió principalmente en la química y en la medicina: lo trataban con singular aprecio los literatos que eran testigos de su aplicación, de sus conocimientos, y de sus virtudes; más combatíase aun contra los tíranos en su país natal, y lo vimos abandonar la dulzura de una sociedad ilustrada, y el recreo de los sabios, y llegar a nuestros costas en un buque cargado de materiales para el triunfo. Estuvo ocupado desde su llegada en destinos públicos. El segundo Congreso de Venezuela lo contó también entre sus miembros al ver lo que podía aportar su experiencia, los viajes, y el estudio. Fue nombrado por el Gobierno Supremo Secretario de Estado y de Hacienda, y en el Ministerio, así como en el resto de su vida pública, se le vio siempre magistrado proactivo, diligente. Pocos momentos de ocio podían quedar a quien era de los principales encargados de nuestro edificio público. A costa de vigilias y privaciones en su vida privada, Palacio tenía siempre tiempo para ir a consolar al enfermo y éste encontraba siempre en él todo auxilio médico, dado con el interés y la bondad de amigo. (AF)

sábado, 7 de mayo de 2022

DEGOLLINA DE LOS MISIONEROS DEL CARONÍ

7 de mayo de 1817. Veinte frailes capuchinos y dos legos presos en el Templo de San Ramón de Caruachi, al poniente de Upata, fueron degollados sobre una laja, quemados y lanzados al río Caroní. Con este hecho tan sanguinario como innecesario, quedaron liquidadas en Guayana las Misiones del Caroní durante más de una centuria y se propagó la leyenda del Tesoro fraileño. A partir de 1817 que entró en Guayana el ejército patriota para restablecer la República, todos los pueblos misioneros tomados por las armas quedaron sin sus frailes protectores porque unos, la mayoría, resultaron presos y el resto se alejó de la persecución. Los presos fueron veinte religiosos y dos legos, todos trasladados y encerrados en el Templo de San Ramón de Caruachi, por considerar los patriotas que siempre estuvieron al lado de los realistas, eran sus principales proveedores y ejercían gran influencia sobre los puntos poblados más importantes del territorio. Pero cuando se creía que los misioneros no pasarían de ser meros presos políticos a los que finalmente se castigarían poniéndolos de vuelta a España, aparecen degollados en masa sobre una laja cercana al pueblo de la Misión de San Ramón de Caruachi. La degollina ocurrida el 7 de mayo de 1817, justamente al mes de los sucesos de la Casa Fuerte de Barcelona (7 de abril de 1817), ha sido considerada como venganza por lo que los realistas hicieron allí asesinando a ancianos, mujeres, niños y enfermos que en ese lugar se refugiaban. Venganza o por lo que fuere, lo cierto es que ha sido siempre condenado por la conciencia pública como un hecho tan sanguinario como innecesario, indigno de la causa republicana. ¿Cómo se llegó hasta este hecho realmente monstruoso? ¿Por orden de quién se ejecutó y hasta dónde la responsabilidad del Padre José Félix Blanco, administrador de las Misiones y del Coronel Jacinto Lara, quien un día antes del funesto suceso había sustituido al oficial piarista, Capitán Juan Camero, del mando militar de las Misiones? (AF)

viernes, 6 de mayo de 2022

CONGRESO DE COLOMBIA CONVOCADO POR ANGOSTURA

El 6 d Myoo de 1821. Se instaló el Congreso General de Colombia en la Villa de Nuestra Señora del Rosario de Cúcuta, cuatro meses después de la fecha prevista en el Reglamento sancionado por el Congreso de Angostura para las elecciones de los diputados que debían formar dicho Congreso. De acuerdo con el Reglamento sancionado el 17 de enero de 1820, el Congreso tenía que instalarse el primero de enero de 1821, previa convocatoria del Consejo Electoral de las provincias para la escogencia de los representantes. El Consejo Electoral de la Provincia de Guayana se reunió el 3 de septiembre de 1820 presidido por el Gobernador-Político y designó a los siguientes cinco representantes por Guayana: Licenciado Diego Bautista Urbaneja, doctor Francisco José Rivas, Presbítero José Félix Blanco, Miguel Zárraga y Coronel Francisco Conde. Suplentes: Alonso Uzcátegui, Fernando Peñalver, Licenciado Matías Lovera, Coronel Pedro Briceño Méndez y Licenciado Francisco Javier Yánez. El Correo del Orinoco no publicó la instalación en el momento oportuno debido a que el Boletín No. 1 del Gobierno donde se participaba el solemne acto, se perdió por naufragio de la embarcación donde venía. El Correo sólo publica los Boletines Nos. 2 y 3 relativos a la actividad del Congreso General. Pero comenzando agosto llegó a Angostura la Gaceta de Bogotá con la publicación del Boletín No. 1 referente al acto de instalación por lo que el Correo lo reprodujo en su edición del sábado 4 de agosto. El Congreso General de Colombia reunido en Cúcuta, quedó presidido por Félix Restrepo. Vicepresidente, Fernando Peñalver (diputado suplente por Guayana) y Secretario, Francisco Soto y Miguel Santa María. Debió instalarse con 57 diputados de 9 provincias, menos de las dos terceras partes requeridas. Tal percance obligó al presidente interino del Congreso de Colombia, General de División Antonio Nariño, allanar esta dificultad a través de un Decreto dictado el primero de mayo.(AF)

miércoles, 4 de mayo de 2022

CRUZADO A NADO EL ORINOCO

4 de mayo de 1929. El Luchador del 4 de mayo de 1929 registra que el nadador de nacionalidad francesa Juan Walter, cruzó a nado el Orinoco escoltado por dos curiaras y dos lanchas, en media hora desde Soledad hasta el Puerto de Blohm. El día 18 volvió a intentarlo de ida y vuelta en 55 minutos. Hasta entonces los aficionados al deporte de la natación se limitaban nadar en el río, desde la Cruz del Perdón o de la Marina hasta la Isla de El Degredo. El Sábado de Gloria y Domingo de Resurrección, según dice el Bachiller Ernesto Sifontes en una de sus publicaciones (1958) “muchachas arrojadas, grandes nadadores de los Palos de Agua, de Polanco y El Pueblito, a la señal de un juez, se echaban al agua y atravesaban el canal que existía hasta alcanzar la playita de El Degredo, para luego regresar sin ninguna custodia ni protección.” Después surgió el reto cruzarlo de orilla a orilla por la parte más angosta. El testimonio más a la mano lo registra esa edición del vespertino El Luchador, lo que significa que hubo de transcurrir doce años para una prueba similar. Esta vez (14 de abril de 1941), por los jóvenes telegrafistas, Rafael García y Juan Alacayo. Lo cruzaron en tiempo de 48 minutos, de Soledad al Puerto de Blohm. Imagínese el lector a los citadinos reunidos a lo largo del antiguo Paseo La Alameda contagiados con la emoción de la hazaña. Los jóvenes telegrafistas se atrevieron porque les habían asegurado que ya no había caimanes por la zona, pues el último, de tres metros, había sido liquidado en 1931 por el oficial de policía, Samuel Gutiérrez, frente al Resguardo, sin embargo, no hubo de inmediato nuevo intento de cruzar el río, dado que las lavanderas de Orocopiche denunciaron la presencia de otros saurios. Efectivamente, el 3 de julio, tras paciente seguimiento, fue localizado y eliminado cerca de la Cerámica, por el jefe militar de la plaza, mayor José Antonio González. El siguiente fue disparado desde el puerto de La Aduana, agosto del año siguiente, por el Prefecto del distrito Heres, capitán José León Medina. De esta forma se declaró limpio el canal angostureño y los nadadores se propusieron confiados la travesía del río. Pero no es sino a partir de 1954, tiempo del gobernador Eudoro Sánchez Lanz (Dictadura del General Marcos Pérez Jiménez) cuando realmente toma cuerpo un movimiento de competencia organizado por Jorge Suikowsky, profesor de inglés del Instituto de Comercio Juan Bautista Dalla-Costa, de origen ecuatoriano y deportista consumado. (AF)

lunes, 2 de mayo de 2022

PIAR GENERAL EN JEFE

2 de mayo de 1817. Bolívar llegó al campamento de Piar en la Mesa de Angostura y aprobó todos sus actos. Lo confirmó en el grado de general en jefe, con el que fue designado después de la batalla del Juncal. Bolívar, tras la toma de la Casa Fuerte en Barcelona, se había devuelto desde El Chaparro con 500 hombres y su Estado Mayor, para establece definitivamente su Cuartel General en Angostura al fin convencido de la estrategia del General Manuel Piar. Al encargarse del mando reunió los batallones y los dividió en dos cuerpos: uno al mando de Bermúdez y Cedeño para sitiar y tomar Angostura y otro cuyo mando se reservó para estrechar y tomar las Fortalezas de Guayana. A Piar se le asignó sostener las Misiones del Caroní y para cerrar el cerco por la arteria del Orinoco el Libertador llamó al Almirante Luis Brión que se hallaba en Pampatar, de donde zarpó el 31 de mayo con tres bergantines, tres goletas y cinco flecheras al mando del Capitán margariteño Antonio Díaz. Con aquel cerco y la ciudad hostigada por sus puntos defendidos, al Brigadier La Torre que se había refugiado en ella después de la derrota de San Félix, no le quedaba otra salida que rendirse antes que sus tropas y la población civil terminaran pereciendo más por hambre y extenuación que por el fuego sostenido de los patriotas. A medida que el cerco se fue haciendo más cerrado fueron creciendo las necesidades de la población. “El bloqueo era ya completo por todas partes y a medida que pasaban los días aumentaba el hambre de un modo espantoso”, cuenta en sus Memorias el oficial realista Rafael Sevilla, señalando que: “en tan suprema angustia el Brigadier mandó reunir en el almacén militar todas las pocas provisiones que había en poder de los particulares, y a partir del 25 (mayo), desde el General hasta el último soldado, desde el acaudalado comerciante hasta el más infeliz particular, todos fuimos reducidos a una ración igual. Empezó por distribuirse una pedazo de tasajo y cuatro onzas de pan por persona mayor; concluidos estos artículos a los cinco días, vivimos otro ocho con fideos, garbanzos y vino; agotado esto, se nos distribuyó puñados de maíz en grano y algún pescado, cuando lo había, pero los peces se ahuyentaron de aquella parte del río en que tan perseguidos eran y el maíz se acabó. Matóse pues el caballo del brigadier, y el otro día el del contador Tomaseti; después los demás, los mulos y los burros que había; todo esto no duró más que dos días. Concluido el ganado caballar, nos repartimos unas raciones de cacao y azúcar primero, y de cacao sólo después y dos dedos de ron. No quedó en la plaza ni gato ni rata que no nos comiéramos…”. (AF)

domingo, 1 de mayo de 2022

CENTURIÓN GOBERNADOR DE GUAYANA

Primero de mayo de 1766. El nuevo destino de Manuel Centurión se decide con esta participación suscrita en Aranjuez el primero de mayo de 1766 por Don Julián de Arriaga, Secretario del Despacho Universal de Indias, dirigida al Gobernador de Caracas: “En vista de las repetidas instancias de don Joaquín Moreno, Comandante interino de la Provincia de Guayana, se ha dignado el Rey admitirle la dejación que ha hecho de aquel destino, concediéndole el sueldo de Coronel y su colocación en la Comandancia de las Armas de Puerto Cabello, según hayan estado sus antecesores; y ha nombrado S. M. al capitán de la compañía de artillería de la dotación de Laguaira, don Manuel Centurión, para que le suceda en la Guayana en calidad de que por ahora haya de estar inmediatamente subordinado a las órdenes de U. S. según manifiesta el adjunto Real despacho, para que lo entregue al interesado, y disponga lo conveniente a su puntual cumplimiento”. Centurión llegó a Guayana a mediados de 1766 y se instaló en el Cuartel de oficiales del Fuerte San Gabriel mientras construía una buena casa para la familia, tal el inmueble de balcones al Sur de la Plaza Bolívar, restaurada y adecuada en 1988 para Despacho del Gobernador. Su idea era construir muchas casas por cuenta propia o del gobierno a objeto de alojar unas 200 familias y artesanos que pensaba traer de Caracas, Cumaná, Margarita y Nueva Granada para darle vida y rango de capital a aquel embrión apenas conformado por el Fuerte sobre una punta pedregosa que se adentraba al río, una docena de casitas de tejas y otras tantas de palma moriche donde vivían indios controlados por misioneros. Así lo realizó luego de revisar y rectificar el Plano de la ciudad encargado por Moreno de Mendoza al cosmógrafo José Monroy. A fuerza de barra y pólvora hizo remover peñascos y construyó las primeras calles empezando por la falda del cerro El Vigía paralela al río. Tal la calle de La Muralla en razón de los grandes rellenos de piedra y tierra que hubo de hacerle a los barrancos que había dejado las periódicas crecidas del Orinoco. Luego se fueron construyendo a lo largo de diez años, también de manera paralela, las calles Principal, hoy Venezuela; la de la Iglesia, hoy calle Bolívar y otra, la hoy Amor Patrio, donde Centurión construyó su residencia.(AF)