sábado, 7 de septiembre de 2013

José Francisco Colloca


10 de septiembre de 1908. José Francisco Colloca, quien al lado de su paisano italiano Miguel Denti ejercía la subdirección de la Banda del Estado y participaba además ejecutando el clarinete, es comisionado por el Gobierno para organizar la Banda Marcial del Batallón “21 de Diciembre” acantonado en la ciudad.  El 10 de septiembre de 1908 debuta dicha  Banda Marcial y desde entonces se alternaba por las tardes en las retretas de la Alameda, Plaza Miranda y Plaza Arismendi.
Dado el éxito de Colloca en la fundación de la Banda, es requerido desde Caracas como maestro instructor de un regimiento y el Viernes Santo de 1914  estrena en el Templo Altagracia su composición “La Paráfrasis de Job”.  Al año siguiente vuelve a Ciudad Bolívar contratado por el Gobierno de Marcelino Torres García para ponerse al frente de una Academia de Música creada por el Ejecutivo con vista a la reestructuración de la Banda del Estado, debilitada por carencia de instrumentistas.  Manuel Jara Colmenares pasa entonces a dirigir la Banda Marcial del Batallón Rivas que ha venido a acantonarse en la ciudad.

El 19 de diciembre de 1916, el Presidente del Estado, general Marcelino Torres García, decreta la creación de la Banda Gómez del Estado y designa a José Francisco Colloca como director.  Este forma la Banda con los egresados de la Academia de Música y los equipa con uniformes e instrumentos importados de Italia.  De la casa italiana Adolfo Lapiani llegan dos juegos de 44 uniformes de gala y de media gala.  Los primeros de excelente paño negro, tipo dolmen, de dos hileras de botones plateados y brandeburgos blancos y azules, más su correspondiente kepis de forma alta, semejantes al usado por ciertos cuerpos  de la infantería italiana, con plumero blanco y azul, cucarda en los colores venezolanos y una lira plateada, y los segundos de dril y kaki  con sus distintivos e insignias.

viernes, 6 de septiembre de 2013

El Boletín Comercial


9 de septiembre de 1862.  El Boletín Comercial, bisemanario, es convertido en trisemanario  para competir con la Revista Mercantil de Carlos María Martínez, antiguo socio de Andrés Jesús Montes, fundador de El Boletín Comercial, editado en la cuarta imprenta instalada en Ciudad Bolívar.
            En 1862, Martínez rompió la relación comercial que tenía con Montes e inició por su cuenta el 9 de mayo de ese año la publicación trimestral de la Revista Mercantil.  Montes entonces se asoció con el tipógrafo caraqueño Santiago Ochoa y para no quedarse atrás convirtió también en trimestral El Boletín Comercial (9 de septiembre de 1862).
Tratando de mejorar las posibilidades de su publicación, Montes, forzado por los costos, aprovechó la oferta que desde La Guaira  le hiciera el tipógrafo Jesús María Ortega y se asoció a éste en 1864. Al año siguiente, a objeto de que El Boletín Comercial se transformara en el primer diario vespertino de la región, Montes vendió su parte en la empresa a Pablo María Rodríguez y bajo la dirección de este impresor salido de la escuela del tipógrafo italiano Cristiano  Vicentini, El Boletín Comercial se hizo diario a partir del primero de septiembre de 1865, contando con el apoyo de los Gobiernos que se sucedieron en la provincia hasta el ascenso de Guzmán Blanco al Poder.
            Para contrarrestar las opiniones antiguzmancistas del Boletín, el liberal Juan Manuel Sucre fundó El Orden bajo la invocación de Paz, Libertad y Progreso. Era el periódico de la Revolución de Abril que llevó a Guzmán Blanco al Poder y a Juan Bautista Dalla Costa hijo al Gobierno del Estado Bolívar.
            Cumplida su misión con vocación de periódico regionalista, bien informado, dio paso a otras publicaciones. En cuando a El Boletín Comercial, no pudo resistir por más tiempo. En 1872, los liberales del guzmancismo bolivarenses lo llevaron irremisible a la quiebra eliminándole la pauta publicitaria oficial. El Taller de impresión del periódico fue judicialmente rematado y quedó en manos de Julio Simón Machado, quien reanudó en ese taller el diarismo con El Centinela de Oriente que llegó a alcanzar un tiraje récord de 800 ejemplares.



jueves, 5 de septiembre de 2013

ACTA 159 DEL CONGRESO DE ANGOSTURA

8 de septiembre de 1819.- En la capital de Guayana, a ocho de septiembre de mil ochocientos diez y nueve. Reunidos en la sala de sesiones el señor presidente Roscio y demás señores diputados Urbaneja, Martínez, España, Peraza, Uribe, Cádiz, Briceño, Guevara, generales Guevara y Montilla, Afanador, Machado, Cardoso, Alcalá, Conde, Alzuru y Vallenilla, se empezó la sesión abriéndose un pliego rotulado por un ciudadano de Venezuela a la soberanía, el cual contenía una representación firmada por el coronel José Manuel Torres, proponiendo va­rias medidas para la salvación de la patria.
Continuó la discusión pendiente en la sesión de ayer, y entrando en ella
fue interrumpida por la entrada del señor Vicepresidente del Estado, quien captando la venia acostumbrada, leyó una representación por la que renun­ciaba su encargo.
Volvió a seguirse la discusión pendiente, y el señor Cádiz hizo las pro­posiciones siguientes: Primera: Que se destine a la Margarita al general Juan Bautista Arismendi, con facultades del Soberano Congreso, que le transmiti­rá el señor Vicepresidente de la República para que a nombre del Gobierno de Venezuela y obligando sus propiedades nacionales, contrate víveres y demás necesario para las subsistencias de las tropas inglesas hasta que sean destina­das. Segunda: que habiendo el reparo de la causa pendiente de dicho General, estando cerciorado el Soberano Congreso de los vicios esenciales del proceso, resuelva su casación, mande archivarlo, y que así con respecto a dicho General como a cuanto pueda comprender ese negocio haya un olvido absoluto y como si no hubiese existido. Tercera: que en cuanto al Ejército de Oriente se indique al Supremo Poder Ejecutivo la necesidad de organizarlo, y proveerlo con la mayor actividad. Cuarta: que advertida la necesidad de las carnes para subsistir los Ejércitos, se prohíba absolutamente la salida de ganados por dos meses. Quinta: que el Supremo Poder Ejecutivo por su Ministro informe al Soberano Congreso cada quince días del estado de defensa en que se halla el país; reducidos a escrito los informes y de ningún modo de palabra, para que la responsabilidad recaiga en quien debe, y que no sea equívoca.

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miércoles, 4 de septiembre de 2013

López Contreras visita Ciudad Bolívar


4 de septiembre de 1938. En su tercer año de Gobierno, el Presidente Eleazar López Contreras visitó Ciudad Bolívar.  Fue recibido en la Alameda por doce mil personas.  Llegó en el cañonero “Rafael Urdaneta” y se dirigió a pie hasta la Plaza Bolívar.  Visitó los edificios del Gobierno así como las obras construidas y en construcción.  Visitó el barrio Perro Seco, inundado; el Liceo Peñalver, en la Casa del Congreso de Angostura; el Cuartel del Capitolio donde fue recibido por el coronel  Juan Bautista Paz, comandante del Batallón Rivas; visitó el pueblito y muy cerca El Matadero; Santa Ana, la Cárcel Pública, el Mercado y el Hospital Las Mercedes.
En un acto en su honor tributádole en el Club de Comercio tocó algunos puntos de su gestión y aclaró que su gobierno “no es un gobierno de fuerza, sino de convencimiento; no de fuerza, sino de ley, y la ley es dura, pero los hombres y los Gobiernos, con un poco de buena voluntad, lograrán no violarla”.
En esa ocasión dijo haber constatado el estado de miseria de la población de San Félix debido al aislamiento y prometió además de un vasto plan minero, incluir la carretera a San Félix en el Plan Trienal.  También informó sobre las bondades del Reglamento dictado por él sobre navegación y comercio de cabotaje en el Orinoco y demás ríos.
Se regresó el mismo día y al llegar al Caño San Juan se traslado al “Leandro”, yate presidencial, para seguir hasta Maturín, ciudad natal de su esposa, quien se había separado de la comitiva para viajar a Trinidad.

Lo despidió su Gobernador el Dr. José Benigno Rendón, quien ejerció el mando durante tres años, vale decir, hasta septiembre de ese mismo año  1938.  durante ese trienio realizó las siguientes obras: Construcción del Asilo de Enajenados, construcción y ensanche del Hospital Ruiz y del Palacio de Gobierno, pavimentación de las calles Libertad, Bolívar entre Dalla Costa e Igualdad; sistema de cloacas de casi todas las calles, administración y cristalización de la cosecha de sarrapia, pavimentación de las calles Venezuela, Dalla Costa, Zea y Babilonia; empedrado de la calle Bolívar, desde el garage de Félix Tomassi  hasta la esquina que da a la Laguna así como la calle Santa Ana, desde la esquina de Rafael Valladares hasta La Logia Asilo de la Paz.

martes, 3 de septiembre de 2013

Semanario El Telégrafo


3 de septiembre de 1839.  Apareció “El Telégrafo”, semanario político alineado con el pensamiento liberal de los seguidores del viejo Juan Bautista Dalla Costa, comerciante veronés  radicado en Guayana desde los tiempos finales de la Colonia, pero que colaboró con la causa de los patriotas.
            El afloramiento de los partidos políticos: de un lado los Conservadores del gobierno de José Antonio Páez, representados en Angostura por el prócer militar Tomás de Heres y del otro, los liberales, liderados por Juan Bautista Dalla Costa, avivó la llama del periodismo en Guayana. De suerte que al calor del interés político, el vacío de tres decenios que se produjo con la extinción del Correo del Orinoco, vino a llenarlo El Telégrafo.
            El Telégrafo fue impreso en la segunda prensa establecida en Angostura luego de la The Washington Press, donde se editó entre 1819 y 1822 el hebdomadario de los patriotas. Fue adquirida por Lorenzo de Ayala y Hermanos, precisamente, a través de la firma comercial Juan Bautista Dalla Costa e hijos. Para operarla se contrató al joven tipógrafo italiano Pedro José Cristiano Vicentini, quien se radicó en Angostura desde el año 1839.
            La Prensa tipográfica totalmente dotada llegó a la Angostura del Orinoco, a fines de diciembre de 1838 y a los nueve meses siguientes, el 3 de septiembre de 1839, apareció, previo prospecto, la primera edición de cien ejemplares de El Telégrafo con el siguiente lema: “Periódico consagrado a los deseos del pueblo y con sólo el objeto de su exclusivo bien”. Daba cabida a toda información vinculada con el movimiento mercantil, marítimo-fluvial comercial, social, religioso, judicial y político. En lo político tenía una sola línea: combatir al gobierno que desde la Comandancia de Armas influenciaba el caudillo Tomás de Heres. Pero un periódico de provincia con una línea semejante era imposible que se sostuviera, pero los adversarios del Gobierno encontraron una forma de evadir los controles, y fue editando periódicos de vida efímera, pero cada vez con mayor vigor combativo. Así tenemos que de septiembre a diciembre de 1839 circularon, además de El Telégrafo, El Campanero y Cuatro contra tres. Este último sin eufemismo. Crudo y desafiante: “Esta es una publicación periódica que persigue un fin: destruir a Heres, acabar con un sistema que considera nefasto para toda la Provincia”.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Bandas Piar y Dalla Costa

Antigua Banda Dalla Costa

2 de septiembre de 1863. El Presidente provisional del Estado Bolívar, Miguel Aristeguieta, decidió la reorganización  de las Bandas Piar y Juan Bautista Dalla Costa por haber decaído después que sus fundadores Pepe Mármol y Leopoldo Sucre Moor la dejaron en manos de sus componentes más aprovechados.  
A la Banda Municipal creada en 1860 bajo la dirección de Pepe Mármol, el Concejo la bautizó con el nombre de Juan Bautista Dalla Costa en homenaje a quien fuera tertuliano del Libertador, regidor municipal y  valioso colaborador de la causa republicana.  Paralelamente,  a la Banda del Cuerpo de Artillería, dirigida por Leopoldo Sucre Moor, el entonces Presidente del Estado, Bibiano Vidal, le asignó el nombre de Manuel Piar, héroe de la Independencia, al lado del cual él había peleado en la Batalla de San Félix.
            Concluida su labor y dejando las bandas en manos de los músicos más aprovechados, tanto Mármol como Sucre regresaron a Caracas, pero debido a la falta de recursos no satisfechos a tiempo, ambas bandas decayeron en forma tal que el 2 de septiembre de 1863, el Presidente provisional del Estado, Miguel Aristeguieta, decidió su reorganización.  Entonces,  la Dalla Costa la puso en manos  del Teniente Juan Oleaga y la Piar, a cargo del subteniente Félix Bello, las dos bandas bajo la dirección  general del capitán Jaime  Farmiere, las cuales debían alternarse cuatro veces por semana en la retreta.
            Pero a juicio del nuevo presidente del Estado Soberano de Guayana, general José Loreto Arismendi, la Banda Dalla Costa estaba muy mal, no progresaba por lo que la puso en manos de Federico Villena.  Tampoco acierta y en 1876 tiene que venir José Mármol y Muñoz de Caracas para recatarlas de la “incuria y desaplicación de los alumnos, condescendencia injustificable que sus atribuciones no le permiten ni tampoco  el celo de su reputación”. 


domingo, 1 de septiembre de 2013

SEPTIEMBRE / Berrío llega a Trinidad

El Gobernador y Capitán de la Provincia de Guayana, el segoviano don Antonio de Berrío baja el río Orinoco hasta Trinidad al final de su tercera expedición por el Orinoco desde Cartagena de Indias en busca de la herencia que por manda testamentaria le había dejado su tío político, Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de Bogotá.
Berrío se hallaba en el Caroní, en las tierras del Cacique Morequito,  aguardando los socorros del Gobierno de la isla de Margarita, ero como transcurrían cinco meses y el auxilio no llegaba, Berrío, antes de que se le agotaran las municiones y se agravaran los 35 soldados que le quedaban, pues se hallaban casi todos débiles y enfermos, decidió bajar el Orinoco hasta Trinidad, que tanto le importaba ver y reconocer. Entró en ella el primero de septiembre de 1591 y permaneció allí durante veinte días. Halló que la tierra era buena, habitada por naturales muy domésticos, y apreció claramente que si no se poblaba de españoles aquella isla sería imposible penetrar la Guayana. Y habiendo visto y entendido lo dicho siguió navegando hasta Margarita y cuando llegó a la isla se enteró de que un Capitán Fajardo, con 35 soldados, despachado en su auxilio por el gobernador, hacía siete días que había salido en su busca y llegado hasta las propias tierras de Morequito, donde le atendieron holgadamente, pero en pago por el hospedaje, el muy ingrato robó las casas y hurtó trescientas indígenas que entonces se vendían como los negros.
            Berrío se quejó y Fajardo apenas estuvo preso dos días. El Gobernador de Margarita, Juan Sarmiento de Villandrando, terminó no congeniando con Berrío, por lo que éste pidió ayuda a Diego de  Osorio, Gobernador de Venezuela, a través de Domingo de Vera e Ibargoyen, diligente personaje que había conocido en la isla y a quien nombró su Maestro de Campo. Por otro lado envió a Cartagena a su hijo Fernando en solicitud de nuevos recursos para poder continuar la dura y costosa empresa doradista. Osorio le envió treinta soldados españoles con los cuales completó ochenta, sumados los que le quedaban de la expedición más otros reclutados en la propia isla. Con ellos se propuso iniciar el poblamiento de Guayana comenzando por Trinidad, de la cual tomó posesión en 1592 y a través de su lugar teniente, Domingo de Vera e Ibargoyen  fundó en la parte norte a San José de Oruña.