domingo, 31 de marzo de 2013

Levantamiento en Guayana suscita la pena de muerte


Decreto contra la conspiración

17 de marzo de 1825.  El Ejecutivo Nacional, autorizado por el Congreso de Colombia, dictó un decreto por el cual le estaba permitido imponer la pena de muerte a personas autoras de conspiración contra la independencia y libertad de la República.
Este decreto fue dictado por Francisco de Paula Santander en consideración de los informes levantados por el Intendente y el comandante General y que se referían a levantamientos  armados aislados en algunos pueblos de Venezuela como el ocurrido en Guayana contra el Gobernador José Manuel Oliveros y donde aún sin la existencia de dicho decreto se dictó la pena de muerte contra los cabecillas Anizeto Maldonado y Félix Figuera.
Además de la Pena de muerte los autores principales o directores de una conspiración a mano armada perdían también sus bienes deduciéndose la dote y ganancias pertenecientes a la esposa en caso de no estar ésta implicada en la conspiración. De igual manera el decreto exceptuaba las dos terceras partes de los bienes a favor de hijos y herederos forzosos inocentes.
Disponía la distribución de la parte confiscable entre los individuos participantes en el restablecimiento de la tranquilidad pública y destrucción de la facción. Para el caso de que no hubiera necesidad de hacer ninguna de dichas deducciones, se disponía distribuir los bienes confiscados por partes iguales entre la educación pública de la provincia, el Tesoro Nacional y los individuos verificadores de la pacificación. Los demás miembros de la facción conspiradora, podían ser en castigo enviados a prestar servicio militar fuera del territorio o condenados a trabajos forzados durante seis años y los esclavos que la denunciaran se hacían acreedores a su libertad.
La Municipalidad de Caracas le salió al paso a este decreto del Gobierno de la Gran Colombia contra los conspiradores, señalándolo de violatorio de la Constitución Nacional. El doctor Alejo Fortique, Procurador Municipal, fue la persona encargada de probar tal violación basado en que la materia era de la competencia directa del Congreso y que éste por ningún motivo debió admitir consulta.


sábado, 30 de marzo de 2013

La muerte del Padre José Félix Blanco



18 de marzo de 1872.  Falleció en Caracas el sacerdote, capellán militar, combatiente revolucionario de la Intendencia, político e historiador, José Félix Blanco.  Falleció a la edad de 90 años, pues había nacido en la misma Caracas el 24 de septiembre de 1782, diez meses antes que el Libertador a quien le sirvió consecuentemente en todos los asuntos de la vida pública. 
Debido a sus actividades políticas y militares había quedado desvinculado del ejercicio sacerdotal, afiliado a la masonería y pedido a la Santa Sede su secularización, la cual le fue concedida por el Papa Gregorio XVI en 1833, con la expresa reserva de que quedaba vigente sobre él la ley de celibato, es decir, la prohibición de contraer matrimonio. Sin embargo, siempre se dijo que había roto con el celibato y contraído de alguna manera la unión conyugal que en cierta ocasión lo confirmó aunque después se contradijo cuando hacía diligencias, entre 1848 y 1855, para volver al sacerdocio a lo que se oponía la Sana Sede hasta que la intervención del Arzobispo de Caracas, Silvestre Guevara y Lira que había viajado a Roma con motivo del Concordato, el Papa Pío IX le concedió a Blanco la rehabilitación sacerdotal por lo que sin mayores preocupaciones espirituales se proponía a morir en paz con Dios y consigo mismo..  Pero para ello debió abjurar solemne y públicamente a la masonería en 1863. De manera, que los últimos años de su vida los dedicó a su ministerio religioso y a proseguir la compilación de los documentos sobre la Historia de Venezuela junto con su amigo Ramón Azpurúa que había comenzado a partir de la colección publicada por Cristóbal Mendoza y Francisco Javier Yánez.
            El Padre Blanco, como mejor era conocido, tuvo una existencia muy activa en todos los campos de la vida pública y militar.  Especialmente de este lado del Orinoco fue relevante su actuación durante la Campaña de Guayana como administrador de la Misiones del Caroní al lado de Manuel Piar e Intendente del Departamento Orinoco en 1827 que abarcaba la provincia de Guayana.
            La historia lo presenta como hijo expósito, criado por la negra libre Berta Madrid.  Adoptó el apellido de su padrino de confirmación el mantuano José Domingo Blanco.  Recientes investigaciones lo señalan como hijo de María Belén Jerez de Aristeguieta y Blanco, una de las llamadas “Nueve Musas Caraqueñas”.


viernes, 29 de marzo de 2013

Tercera jornada doradista de Berrío


19 de marzo de 1590.  El Capitán don Antonio de Berrío, luego de haber fracasado en dos tentativas anteriores, emprende desde Casanare su tercera jornada en busca de El Dorado.  En esta ocasión van con él su hijo Fernando, de trece años, 112 soldados de los cuales 70 bajo su mando directo y los restantes 42 a las órdenes del capitán portugués Álvaro Jorge.  Completan la numerosa expedición, indios y negros de servicio más 220 caballos de guerra y carga, todos embarcados en 20 canoas e igual número de balsas.  La navegación lenta y penosa sigue el curso del Meta hasta caer en el Orinoco y luego detenerse  más al oriente de Caicara en la desembocadura del Cuchivero.  Allí la hidrofobia prevalece sobre todos los males y acaba con animales, soldados.  Su expedición queda reducida a 50 hombres hambrientos  pues las provisiones habían llegado al límite del severo racionamiento.  Con ellos se lanza río abajo decidido a  concluir su aventura, animado por el oro “guaní” que cargaban los indios capturados en su camino y las orientaciones que le daban de la supuesta Manoa  fundada sobre volcanes de oro.
            La épica navegación  al fin encontró descanso  al penetrar por las bocas del Caroní y asentarse en las tierras del Cacique Morequito donde permaneció seis meses a la espera de auxilios pedidos a Gobernadores de las provincias cercanas que nunca llegaron,  por lo que decidió  reanudar la navegación hasta la Isla de Trinidad a donde arribó el primero de septiembre de 1591, para luego personalmente tratar de entrevistarse con el Gobernador de Margarita con cuyos auxilios que estaba obligado a prestar  pensaba tomar oficialmente la Provincia de Guayana y El Dorado y fundar su capital, bien en la propia Isla de Trinidad o en las propias tierras de Morequito, donde al final ocurrió ocho kilómetros más bajo de las Bocas del Caroní.


jueves, 28 de marzo de 2013

El Pacto de la concordia firmado en Guayana



20 de marzo de 1734.  En lo ciudad de Santo Tomás de la Guayana, justamente en el Convento San Francisco que había sido transformado en Fortaleza y cuando la Provincia de Guayana estaba bajo la jurisdicción de la Nueva Andalucía, el gobernador  Carlos de Sucre suscribió con las tres Misiones Religiosas que operaban en la región, un Pacto de Concordia por medio del cual se ponía fin al conflicto entre una misión y otra por cuestiones jurisdiccionales.
            Los primeros misioneros establecidos en Guayana eran franciscanos llegados en la expedición del Capitán y Gobernador  Antonio de Berrío a fines del siglo dieciséis.  Luego en 1671 iniciaron su penetración los misioneros jesuitas y en 1687 llegaron a Guayana para establecerse los primeros capuchinos catalanes.
            La labor de los misioneros consistía en reunir, según el lugar asignado,  a un grupo de indígenas y fundar con ellos un pueblo, cuyo gobierno, instrucción  y civilización le estaba encomendados.  Para el sostenimiento fomentaban labranzas, hatos, forjas e ingenios azucareros en cada pueblo fundado.  Había un gobernador llamado Prefecto para todas las misiones de determinada orden, un tesorero común y un procurador que compraba las mercancías necesarias para todos.
De esta forma las tres clases de Misiones que trataban de abarcar a toda la Provincia de Guayana se iban extendiendo hasta que inadvertidamente llegaron a un punto en que una Misión se consideraba invadida por otra en su respectivo territorio, lo cual generó un conflicto de jurisdicción que las autoridades reales zanjaron mediante la siguiente delimitación territorial:: “Misioneros franciscanos operarán  desde Angostura para arriba hasta las orillas de esta banda de abajo del Orinoco, en el río Cuchivero, tirando línea recta desde las márgenes de dicho Orinoco hasta el Marañón o Amazonas.  Los Capuchinos operarán  el territorio o distrito que hay desde la misma Angostura para abajo hasta la boca grande del río Orinoco.  Los jesuitas, desde la ribera de la parte arriba del Orinoco, tirando siempre para arriba desde el mismo río Cuchivero lo restante del Orinoco, tirando siempre para arriba, y yendo siempre unos y otros linderos o demarcaciones línea recta del Orinoco al Marañón o Amazonas”..

miércoles, 27 de marzo de 2013

La Misión Kaiser en Guayana




21 de marzo de 1944.  Llegó a tierra guayanesa  en barco por el Puerto de San Félix, la Misión Kaiser, procedente de los Estados Unidos, en el curso de un recorrido que hacía por el país para verificar posibilidades y potencialidades de la tierra.
            La misión estaba integrada por los señores Thomas N. Price, George Hoover y Wright M. Price y para recibirlos y darles la bienvenida viajó expresamente a San Félix, el Presidente del Estado, doctor Mario Briceño Iragorri, quien recién había decretado la creación de la Sociedad Económica de Amigos de Guayana.
            Los industriales foráneos ya comenzaban a fijar su atención en Venezuela no sólo por el petróleo en ascenso sino porque desde 1926 se hablaba de los ricos yacimientos de hierro del Cerro El Pao y de las posibilidades del río Caroní que en 1948 la Corporación Venezolana de Fomento dispuso estudiar con miras a su eventual aprovechamiento hidroeléctrico.
            La Misión que  estuvo en Guayana llevaba el nombre de Henry John Kaiser, uno de los industriales importantes de los Estados Unidos del Norte, metido en la construcción de presas como la de Boulder en Colorado, la de Bonneville en Oregón y la presa Grand Coulee en Washington.
             Durante la II Guerra Mundial, Henry John Kaiser se encargó de los astilleros de la costa del Pacífico, en donde se construyeron los navíos de guerra para los Estados Unidos, incrementando  en forma considerable el ritmo de construcción.
En 1945, en colaboración con el fabricante de automóviles Joseph W. Frazer, Kaiser organizó la Corporación Kaiser-Frazer, que durante un periodo de tiempo fue una de las fábricas de automóviles más importante de Estados Unidos. Asimismo, fue el fundador de la Corporación de Aceros Kaiser y de la Corporación Química y de Aluminio

martes, 26 de marzo de 2013

La quema de Trinidad por Walter Raleigh



22 de marzo de 1595. Sir Walter Raleigh, Amays Preston y el capitán Cross, luego de haber zarpado su expedición del puerto de Plymouth el 6 de febrero,  anclaron en la Isla de Trinidad, atacaron las fuerzas custodias del lugar, hicieron preso al Gobernador don Antonio de Berrío, fundador de San José de Oruña.
Soldados y habitantes quedaron bajo su poder y  Berrío, a cambio de respeto para su vida, lo proveyó de todo cuanto Raleigh inquirió sobre aquellas nuevas e inmensas tierras que se extendían como un paraíso ante sus ojos y siguió la recomendación de penetrarlas utilizando las lanchas de sus cuatro navíos.
            En carta del Gobernador de Santo Domingo al Rey español Felipe II se informa que Raleigh remontó  el Orinoco hasta las Bocas del Caroní y luego exploró este último río hasta los saltos y raudales donde se hallaba asentada la comunidad del cacique Morequito, con la que pudo entenderse e intercambiar cosas.
            Raleigh, después de varios días en tierras de Morequito indagando a través de interpretes sobre la grandeza, posibilidad y riquezas de la comarca, decidió retornar a Trinidad donde estaban anclados sus navíos, pero no sin antes convenir que allí quedaron dos de sus hombres mientras él se llevaba dos indígenas uayanos a objeto de que cuando volviese las cosas se le facilitaran. 
            Ya de vuelta, en Trinidad decidió borrar todo vestigio adverso a la pretensión imperial inglesa, de manera que San José de Oruña se transformó en ceniza y sus habitantes decapitados fueron sepultados bajo las ruinas. Raleigh levó anclas y luego trató inútilmente hacer lo mismo con Cumaná, donde una resistencia feroz lo obligó a cesar la hostilidad y entregar al prisionero Antonio de Berrío a cambio de marinos suyos capturados en medio del fragor.
            Incursionó con mala fortuna hasta Río Hacha en Colombia y poco después de regresar a su patria fue encarcelado en la famosa prisión normanda la Torre de Londres, acusado de conspirar contra su Majestad el Rey Jacobo, sucesor de Isabel, quien había sido su protectora.

lunes, 25 de marzo de 2013

Fin del Correo del Orinoco

CorreodelOrinoco.jpg


23 de marzo de 1822. El “Correo del Orinoco”, semanario fundado por Simón Bolívar en “las inmensas soledades del Orinoco”, para divulgar y defender ante la nación y el mundo las verdaderas causas de la revolución patriótica, llegó a su fin con la edición del sábado 128º.
            Podríamos decir que finalizó junto con la gestión de José Ucroz, Gobernador de la Provincia, quien se despidió de los guayaneses con una proclama del 11 de febrero reproducida en la primera de sus cuatro páginas.
            Ucroz arrastraba consigo la finitud de un periódico que desde el 27 de junio de 1818, es decir, que durante tres años y nueve meses, estuvo sirviendo a los intereses no sólo de la revolución emancipadora sino a los intereses de Angostura como eterna capital de la provincia de Guayana y capital emergente de Venezuela y de la naciente República de Colombia.
Ucroz se iba porque con la Constitución de Colombia sancionada por el Congreso General de Cúcuta comenzaba prácticamente otro estado y otro Gobierno.  El General Simón Bolívar ratificado como siempre  en la primera magistratura, pero alejado de los negocios políticos, enteramente absorbido  por la inevitable guerra  de emancipación que en ese momento se dirigía hacia el Sur. 
Francisco de Paula Santander era el Vicepresidente de Colombia integrada por Venezuela, Cundinamarca y Quito.  Administrativamente Colombia fue dividida en siete departamentos, entre ellos, Venezuela, Zulia y Departamento Orinoco que incluía a Guayana, Cumaná y Margarita inicialmente con capital en Cumaná.
El Correo del Orinoco, de enero a marzo, espació su circulación a tres ediciones, señal de su agonía.  Aparte de la proclama del Gobernador, la edición final está cubierta por informaciones foráneas.  De Angostura sólo da cuenta del bergantín Luisa a punto de dar vela hacia San Thomas y la goleta Petronila hacia Carúpano y Cumaná.


domingo, 24 de marzo de 2013

Natalicio de Bartolomé Tavera Acosta




24 de marzo de 1865.  Nació en Carúpano, Estado Sucre, Bartolomé Tavera Acosta, historiador, etnólogo, lingüista y periodista.  Fue Gobernador de Amazonas y vivió buena parte de su vida en Ciudad Bolívar donde ejerció relevantes cargos de servicio social y cultural y escribió  “Anales de Guayana”.
            Vida intensa tuvo este polígrafo en Ciudad Bolívar, vivía en la calle Libertad, frente al Edificio de Eugenio Barletta, más tarde Liceo Sucre y después Corresponsalía de El Nacional.  Allí escribió la mayoría de sus treinta obras, entre ellas “Anales de Guayana” que es la crónica más densa escrita de la región desde la colonia hasta la Guerra  de los Azules.
            El historiador Ramón Armando Rodríguez, en su “Diccionario Biográfico e Histórico de Venezuela” señala que posiblemente después de Arístides Rojas, ha sido Tavera Acosta, el científico venezolano que ha tratado mayor número de asuntos sobre nuestro país.
            Pascual Venegas Filardo afirma por otra parte, que la obra de Tavera Acosta es vasta, compleja, y comprende temas de historia venezolana, etnología, lingüística, espeleología y geografía.  Esta última, sin ser la más extensa es, no obstante, una de las más interesantes por lo que aporta al conocimiento geográfico del Sur de Venezuela.
            Siendo Gobernador del Territorio Federal Amazonas, designado por el general Cipriano Castro, de cuyo nacionalismo era admirador, escribió “Río Negro” que es una monografía de carácter regional y donde se condensa la historia de aquella zona que en un tiempo fue turbulenta por la ambición que despertó en mucha gente la explotación del caucho y las resinas. Bastaría con recordar a Tomas Funes y las peripecias vividas hasta parar en la Cárcel de Ciudad Bolívar el escritor Rufino Blanco Fombona, quien también fue Gobernador del selvático territorio, cuya capital entonces era San Fernando de Atapabo.
El 8 de febrero de 1931 falleció en Aragua, a la edad de 66 años, este escritor que dedicó la mitad de su vida y extraordinaria capacidad de investigador a la Provincia de Guayana, donde ocupó honrosos cargos, entre ellos, el de concejal, legislador, inspector de Aduana y Gobernador del Territorio Federal Amazonas.

Bendición de la Catedral



25 de marzo de 1841. Terminada y bendecida la Catedral de Ciudad Bolívar, un año antes de finalizada la gestión episcopal de Monseñor Mariano Talavera y Garcés,  para darle paso a Monseñor Mariano Fernández Fortique, quien designó una Junta formada por el Vicario Fray Arcángel de Tarragona, Santos Gáspari y Merced Ramón Montes para gestionar la terminación de la Torre.
Talavera y Garcés se posesionó de la Diócesis en marzo de 1830 en pleno proceso de la separación de Venezuela de la Gran Colombia que culminó el 22 de septiembre de ese año con la aprobación de la Constitución del país.  Monseñor Talavera se resistió a jurar esta Constitución y por ello fue expulsado a Trinidad el 21 de enero de 1831.  Allanadas las dificultades, regresó a Angostura y en 1832 y conjuntamente con el Gobernador Pedro Volasteros produjo un documento dirigido a llamar la atención del Gobierno de Páez y autoridades religiosas en torno al estado de la principal iglesia de Guayana.
“Esta Capital –decía el documento- sólo tiene un templo principiado de  magnífica arquitectura y regular capacidad, faltándole únicamente el techo y alguna pequeña  obra en su sacristía.  Más de 40 años han transcurrido después de su fundación bajo el Gobierno de  Centurión, y ni los impulsos religiosos, ni los de un pueblo civilizado, han prestado hasta ahora movimiento al ánimo para perfeccionarlo en obsequio del Altísimo.  Bajo un caney de azotea se adora el Creador, y las oraciones dulces y fervorosas escasean, y se oprimen por su calurosa y estrecha capacidad.  Una plaza mal situada existe al lado de estas fábricas, en su primitivo estado, llena de peñascos, basuras y montes, pastando allí las bestias”.
Ante tan penosa situación,  Monseñor Talavera puso en juego todos los recursos de su influencia y dignidad para de una vez por todas concluir la Catedral.  Logró recabar entre los fieles de una población de ocho mil almas, 19 mil pesos con los cuales la Catedral, sin la Torre, fue concluida y bendecida el 25 de marzo de 1841.

Natalicio de Manuel Centurión



26 de marzo de 1732. Nació en Málaga, villa de Nerja, Manuel Centurión Guerrero de Torres, Gobernador de Guayana entre 1766 y 1776.  Considerado como uno de los gobernantes de la colonia más progresista
Hizo carrera profesional desde temprana edad y escribió un libro sobre la ciencia militar que cimentó su prestigio para ascender y llegar a ser, a la edad de 34 años, Gobernador de una provincia donde todo estaba por hacer.
            Casado con doña Antonia Sevilla, tuvo tres hijos: Rafael María, Luis y María Francisca. Todos residenciados en Angostura y a ellos se agregaron otros parientes como Isabel Centurión, madre de Josefa Matea Guerrero Centurión, esposa de Ramón Velez, teniente coronel del ejército patriota.
Manuel Centurión era un oficial egresado de la Real Academia Militar de Matemáticas de Cadiz que a la edad de 16 años había tenido su prueba de fuego siendo plaza de un Regimiento de Infantería fijo en el puerto mediterráneo de Orán (Argelia) conquistado por España en 1508 y ocupado por los turcos desde 1709.
            Antes de ser enviado a Caracas como Capitán de la Compañía de Artilleros, fue Cadete del Regimiento de Caballería de Órdenes y Subteniente del Regimiento de Infantería de la Reina.
            El nuevo destino de Centurión se decide con esta participación suscrita en Aranjuez el primero de mayo de 1766 por Don Julián de Arriaga, Secretario del Despacho Universal de Indias, dirigida al Gobernador de Caracas: “En vista de las repetidas instancias de don Joaquín Moreno, Comandante interino de la Provincia de Guayana, se ha dignado el Rey admitirle la dejación que ha hecho de aquel destino, concediéndole el sueldo de Coronel y su colocación en la Comandancia de las Armas de Puerto Cabello, según hayan estado sus antecesores; y ha nombrado S. M. al capitán de la compañía de artillería de la dotación de Laguaira, don Manuel Centurión, para que le suceda en la Guayana en calidad de que por ahora haya de estar inmediatamente subordinado a las órdenes de U. S. según manifiesta el adjunto Real despacho, para que lo entregue al interesado, y disponga lo conveniente a su puntual cumplimiento”.

La Expulsión de los Jesuitas de Guayana



El 27 de marzo de 1767, Carlos III, Rey de España, decretó la expulsión  de los jesuitas  de todos sus dominios, incluyendo a los que desde 1664 venían evangelizando las regiones del Orinoco y del Meta.
            Esta disposición afectó a los misioneros regulares de la Compañía de Jesús así como sacerdotes, coadjutores y legos.
            Los jesuitas, misioneros de la contra-reforma, ascéticos y disciplinados, más que al monarca, culparon de esta medida al Presidente del Consejo de Castilla, el Conde de Aranda, un militar y diplomático muy enérgico, imbuido de la doctrina de los filósofos franceses.
            Para este año de la expulsión, la Provincia de Guayana se hallaba asignada a los misioneros franciscanos observantes, capuchinos catalanes y padres de la Compañía de Jesús, así: Desde el mar hasta Angostura, los misioneros capuchinos. Desde Angostura hasta el Río Cuchivero, los observantes de San Francisco y desde Cuchivero hasta los confines de la Nueva Granada, correspondía a los jesuitas.
            A los misioneros jesuitas  se les atribuye la fundación de los pueblos de Carichana, Sinaruco, San Lorenzo, Domo, Piaroa, Atures, La Urbana, Concepción de Uyape, San José de Paruaza, Santa Bárbara, San Francisco Regis, Santa Teresa, San Francisco de Borjas, Cabruta y San Luis de Encaramada.
            La mayoría de estos pueblos fundados desde el Cuchivero hasta Colombia fueron destruidos por los ataques constantes de los indios caribes y el abandono y muerte de los misioneros.
            Cuando Don Manuel Centurión recibió de España la orden de expulsar a los jesuitas, sus poblados pasaron a mano de los misioneros capuchinos que predominaban en casi toda Venezuela. Centurión se las llevó siempre bien con los misioneros hasta el punto de que los jesuitas lo elogiaron después de ser arrojados; sin embargo, sus informes al Rey denunciaron siempre la esterilidad del régimen religioso y la conveniencia de sustituirlo por un plan de colonización civil.

Gobernador de Guayana Lorenzo Fitzgerald



28 de marzo de 1817.  El brigadier Miguel de La Torre, quien hizo su entrada de auxilio al puerto de Angostura el día anterior, repuso en su cargo de Gobernador de la Provincia de Guayana, a Lorenzo Fitzgerald, quien había sido depuesto por el jefe de la guarnición militar, Teniente coronel Nicolás Ceruti.
Lorenzo Fitzgerald ejercía la gobernación de Guayana desde 1816 y fue depuesto por Nicolás Ceruti, quien comandaba las dos únicas compañías del regimiento  Barbastro, responsabilizando este último al Gobernador de la pérdida de las Misiones del Caroní por los patriotas comandados por el General Manuel Piar.
Esta expedición auxiliar de La Torre había venido de San Fernando de Apure por el Orinoco, y su llegada fue motivo de regocijo para soldados y habitantes de la ciudad sitiada desde hacía dos meses, pero la misma llegada de tan importante División Militar contribuyó a empeorar la situación de todos y aumentar las necesidades, pues en la plaza no abundaba en recursos de boca y esta realidad obligó al Brigadier a romper momentáneamente el cerco en procura de reses  para la alimentación y apresurar su enfrentamiento con las fuerzas patriotas establecidas en las Misiones a objeto de tratar de  recuperar ese granero.
.Lo cierto de todo ello con relación a Lorenzo Fitzgerald es que hizo un papel pálido como Gobernador político de la Provincia de Guayana en un momento tan crucial que a la postre determinó la derrota total y la pérdida de la colonia.  Lorenzo Ftzgerald fue el chivo expiatorio, pues fue sometido a juicio, especialmente porque luego de la derrota, el Libertador había instruido a sus fuerzas para que dispensaran buen trato y toda clase de colaboración al ex Gobernador hispano de origen irlandés en caso de que no abandonara Guayana como así ocurrió exilándose en San Thomas..

La Constitución Federal

Antonio Guzmán Blanco


29 de marzo de 1864. Los venezolanos amanecieron con una nueva Constitución: La Constitución de los Estados Unidos de Venezuela sancionada por la Asamblea Constituyente de la Federación, presidida por Antonio Guzmán Blanco y el guayanés José Gabriel Ochoa en calidad de Vicepresidente.  Fue ejecutada por el general Juan Crisóstomo Falcón, en su carácter de Jefe del Ejecutivo Federal, en la ciudad de Santa Ana de Coro el 13 de abril.  La misma dividió el territorio de la República en veinte Estados y un Distrito Federal, organizados bajo un régimen federativo.
            En Guayana, los diputados de los Departamentos Heres, Alto Orinoco y Upata se constituyeron en asamblea bajo la presidencia de Serapio Machado y en nombre del pueblo guayanés, aceptaron la Constitución de los Estados Unidos de Venezuela sancionada el 28 de marzo y el 31 de mayo del mismo año 1864, decretaron una constitución particular para lo que se llamó a partir de la fecha “Estado Soberano de Guayana” dividido en Departamentos, Distritos y Caseríos.
            La Asamblea constituyente del Estado Soberano de Guayana dictó aparte de la Constitución Regional, otras leyes y decretos  relativos  a los diversos órdenes internos de la administración pública.  Así legisló sobre instrucción pública, sobre impuesto, papel sellado, elecciones, emisión de billetes del Estado y dictó códigos y leyes en función de los tribunales, milicias y rentas.
            El Estado Soberano de Guayana ratifico a Ciudad Bolívar como Capital y para su administración dividió al Estado en cuatro Departamentos denominados Heres, capital Ciudad Bolívar; Upata, capital Upata; Alto Orinoco, capital Caicara y Bajo Orinoco, capital Piacoa.
             El Departamento Heres quedó formado por los distritos Ciudad Bolívar, Cedeño, Barceloneta, Almacén, Borbón, Moitaco, La Piedra, Puruei, Maripa y Aripao.


La Torre rompe Sitio de Angostura


30 de marzo de 1817. Desesperado por el hambre y la escasez de víveres los habitantes de la Ciudad de Angostura, el Brigadier Miguel de La Torre ordenó a 800  hombres de infantería y 30 de caballería buscar un choque con las fuerzas patrióticas sitiadoras a fin de de poder llegar hasta el hato más próximo en busca de vacunos, caballos y víveres; pero, el general Manuel Cedeño, comandante del Sitio, rehuye el choque frontal y actúa de la forma menos riesgosa; sin embargo, Piar que ha sido notificado de este movimiento, resuelve intervenir en el episodio para impedirle a La Torre  el regreso o batirlo en el tránsito con sólo la caballería.  Para ello necesita  que el Coronel Chipía le envíe dos escuadrones de cien hombres cada uno, si es posible al mando del coronel  Pedro Hernández o del Teniente coronel Martínez.  Por previsión y en función de esta operación, Piar adelantó  al capitán Arnao a la Pastora en busca de 400 caballos de reserva.
Cuatro días después es cuando Piar está militarmente en capacidad de ir al encuentro de las tropas de La Torre y se dirige a la Mesa de Angostura, pero ya el enemigo había replegado a la  ciudad el día 3 de abril por la noche, a favor de los montes del río Orocopiche;  no obstante, Cedeño mediante aisladas escaramuzas hizo que en el trayecto perdieran tres cargas de pertrechos, doce fusiles y varios de sus hombres.  Esto es lo que se desprende de las cartas cruzadas entre Piar y algunos de sus oficiales.
Sin embargo, el coronel Rafael Sevilla, oficial de La Torre, dice en sus memorias autobiográficas, que las tropas salieron de Angostura a romper el sitio  y que  “Apenas llegamos a las avanzadas enemigas, cuando empezaron a hacernos fuego.  En breve vino sobre nosotros gran golpe de caballería, que conseguimos rechazar.  Nosotros no teníamos más caballería que una docena de húsares mal montados.  A las ocho llegamos al sitio denominado Mesa donde tenían su campamento principal y nos esperaban apercibidos para el combate.  Formamos dos columnas y dos guerrillas para flaquearlos.  A mi me toco ir con la izquierda.  El terreno era quebrado y abrupto, pero atacamos con tal denuedo que en breve conseguimos envolverlos.  Tan pronto como ellos oyeron nuestras cornetas por retaguardia, apelaron a la fuga.  Dejaron en nuestro poder cien hombres entre muertos, heridos y prisioneros, cincuenta mujeres y chiquillos que tenían en el bosque inmediato, y doscientas reses que hallamos en el corral”


Muerte del fundador del primer diario que tuvo Ciudad Bolívar




31 de marzo de 1898.  Falleció el doctor Andrés de Jesús Montes, miembro de corporaciones científicas y de letras y  del cuerpo consular de Chile en Ciudad Bolívar.
            Era hermano de Ramón Isidro Montes, quien tuvo relevante actuación  en el campo de las letras y la enseñanza universitaria bolivarense, ambos, hijos de Juan Montes Salas, hijo a su vez del tronco mayor, Juan Montes, radicado en Angostura después del Sitio, siempre al lado de su paisano Simón Bolívar.
            La madre de Andrés de Jesús Montes era  María de las Nieves Cornieles, hija de José Luis Cornieles y María Josefa Vélez, propietarios de la Casa de San Isidro donde vivió el Libertador y del inmueble de la calle La Muralla en el que fue editado el Correo del Orinoco.
            No obstante su profesión activa de farmacéutico, heredero de la primera botica que tuvo la ciudad, la Botica Boliviana, fundada en 1830 por su padre, estuvo metido en la política y en el periodismo.  Se le atribuye haber fundado el primer diario  entre los numerosos históricamente conocidos en la capital bolivarense. Tal “El Boletín Comercial”
            El primer número de El Boletín Comercial apareció el 4 de abril de 1860, impreso en los talleres de Carlos María Martínez, impresor municipal que se hizo independiente para medir sus propias posibilidades.  El Boletín Comercial comenzó realmente como bisemanario de los días miércoles y sábado  y se transformó en diario  a partir del primero de septiembre de 1865, pero en manos del tipógrafo Pablo María Rodríguez, socio del tipógrafo guaireño José María Ortega, quien finalmente se erigió dueño del primer diario que tuvo Guayana y el cual circuló hasta 1872.
            Según el historiador Bartolomé Tavera Acosta, El Boletín Comercial fue para la época el periódico de más larga duración que tuvo Guayana y el primero igualmente en establecer el sistema industrial de servir a todas las situaciones propias del periodismo moderno.

              

sábado, 23 de marzo de 2013

ABRIL / El Octavo Obispo de Guayana



Siervo de Dios, Moseñor Sixto Sosa Díaz

Primero de Abril de 1915. Nombrado el doctor Sixto Sosa Obispo de Claudia Polis y Administrador Apostólico de Guayana a raíz de la destitución de Monseñor Antonio María Duran, quien se resistía a entregar la Diócesis no obstante su avanzada edad y seis meses luego, el 31 de octubre fue consagrado por el Nuncio Apostólico Carlos Pietrapaoli. A la muerte de Monseñor Duran (16-07-1917) fue designado octavo Obispo de Guayana el 5 de diciembre de 1918 por su Santidad el Papa Benedicto XV.          De  manera que el Doctor Sixto Sosa, nacido en El Tinaco, Estado Cojedes, el 20 de octubre de 1870, vino a ser el octavo Obispo de Guayana.
Bajo sus auspicios, el 27 de abril de 1921 por sufragio unánime del clero y los fieles cristianos se eligió a la Virgen del Valle Patrona de la Diócesis de Guayana, la cual fue proclamada el 5 de septiembre de ese mismo año previa acogida y aceptación por el Papa Benedictino XV.
Cuatro años después, exactamente el 12 de octubre de 1922, primer año de pontificado de Pío XI, fue decretada la desmembración  de la Diócesis de Guayana quedando ésta reducida con el nombre de Diócesis de Ciudad Bolívar (Articulo 4 de la Ley) al Territorio Federal Amazonas y los Estados Anzoátegui, Monagas y Bolívar, excepto la región del Yuruary elevada también entonces a Vicariato Apostólico que reestablecía las antiguas Misiones del Caroni.
La desmembración de la Diócesis de Guayana fue el resultado de los acuerdos llegados tras largas reuniones en Caracas entre el Nuncio Apostólico excelentísimo Señor Felipe Cortesi y el Gobierno de Juan Vicente Gómez. En esa ocasión y por Constitución Apostólica de su Santidad del 12 de octubre de 1922 y Ley de División Territorial Eclesiástica del Congreso de Venezuela del 25 de mayo de 1923, quedaron igualmente desmembradas y creadas, las Diócesis de Coro, Cumaná, Valencia y San Cristóbal.
De igual forma por Bula papal el Vicariato Apostólico del Caroní que comprendía los Distritos Piar, Roscio y el Territorio Federal Delta Amacuro.
Por efectos de la desmembración el hasta entonces Obispo de la Diócesis de Guayana, Monseñor Sixto Sosa, fue trasladado (17 de agosto de 1923) a la recién creada Diócesis de Cumaná que comprendía los estados Sucre y Nueva Esparta.

viernes, 22 de marzo de 2013

Los Carnavales de Ciudad Bolívar en 1918


 comparsa

2 de abril de 1918.  Se proyectó en el Cine América un cortometraje sobre los Carnavales de Ciudad Bolívar. Fue esta una de las primeras cintas filmadas en Venezuela. La primera la rodó en Maracaibo en 1897, Manuel Trujillo: Un célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa.

Diez años después de la novedosa experiencia de Maracaibo se rodó el cortometraje “Carnaval en Caracas” (1909) por Augusto González Vidal y M. A. Gonham. En 1913, Enrique Zinmerman y Lucas Manzano, reunieron en su equipo a creadores como Edgar Anzola, Jacobo Capriles, Francisco Pimentel y Leoncio Martínez (Leo) y rodaron el primer largometraje: “La Dama de las Cayenas”, una parodia de la novela de Alejandro Dumas “La Dama de las Camelias”. Luego vinieron entre otras, La Trepadora, El fusilamiento de Piar y el cortometraje “Los Carnavales de Ciudad Bolívar”, exhibido en el Cine América con récord de taquilla.

Enrique Zinmerman fundó en Ciudad Bolívar el Nuevo Cine, posiblemente en la esquina donde luego se estableció el Cine Bolívar. El Nuevo Cine fue inaugurado el domingo 20 de agosto de 1922 con la película la Ratera Relámpago protagonizada por la bellísima Pearl White. Se trataba de una serie que terminó el 24. Tres días antes el Presidente del Estado, Vicencio Pérez Soto, había inaugurado el Cine Gómez en la Zona de los Morichales. Este cine era propiedad de Rafael Ángel Cabrera a quien para la fecha había pasado también la administración del Cine América y el Mundial. El Nuevo Cine quedaba luego en manos del empresario Miguel Delgado. Las películas eran silentes, pero el Cine disponía de música de orquesta en vivo.  En este tiempo formaban la orquesta del Cine América, los maestros Tamayo, Requesens y Columbus, entre otros y estaban de moda las piezas “Hunky Dore” y “Oh, Jhonnie”.

En agosto de 1927, el Cine América volvió a pasar otro cortometraje filmado en la capital angostureña: “Ciudad Bolívar Film”, en el que aparecen escenas de un pozo de asfalto de Trinidad, el buque de guerra venezolano “Gral Bartolomé Salom”, fondeado en el Orinoco, los trabajos de construcción del Puente Marhuanta, automóvil atascado en un morichal (bomba) y la tradicional riña de gallos bolivarense. 1927 fue por excelencia el año del Cine Mudo. Comenzaron a aparecer gigantes como Griffith y el inolvidable Charles Chaplin.


jueves, 21 de marzo de 2013

Entrevista Bolívar y Piar en Angostura


3 de Abril de 1817.  Bolívar llegó por primera vez a Guayana a entrevistarse con el General Manuel Piar.  Atravesó el Orinoco aprovechando la noche, por el puerto de La Cruz, y  arribó con su escolta a la otra orilla en el sitio denominado El Jobito.  Aquí lo aguardaba el capitán José Antonio Gómez.  El 4 se entrevistó con Piar, al cual se unió Cedeño posteriormente en la Mesa de Angostura.  La conferencia duró día y medio.  El  Libertador quedó bien enterado de las operaciones y de la próxima batalla a librarse.  Ofreció pertrechos para lo cual requirió que Piar antes  le despachara cien mulas de las mansas y más gordas, enjalmadas, y 300 yeguas que fueron solicitadas  de inmediato al Padre Blanco.  Por supuesto,  el Libertador ignoraba que la ausencia tanto de él como de Mariño estaba siendo aprovechada  por el jefe realista Juan de Aldama que había prometido al Capitán General retomar a sangre y fuego la plaza de Barcelona como en efecto ocurrió con la dramática embestida contra la Casa Fuerte el 7 de abril de ese año 1817.
Bolívar  se ausentó de Barcelona entre el 21 y 25 de marzo con una escolta de 35 hombres en dirección a Guayana. La plaza barcelonesa había quedado  al mando del General  Pedro María Freites con 700 hombres, mientras Mariño salía con sus tropas para el Chaparro.  El Libertador en el trayecto hacia Guayana para verificar personalmente la situación de Piar y su posición frente a sus mandatos, estuvo a punto de ser prisionero cerca de Quiamare por una guerrilla enemiga.  Luego de sortear el inconveniente se juntó con Monagas en Santa Ana y prosiguió a reunirse con Piar, quien se hallaba acelerando el paso de las tropas de una margen a la otra del Caroni por el Paso de Caruachi
Concluida la entrevista con Bolívar, el 7 de abril, a las dos de la tarde, Piar con las tropas de infantería ya en la margen derecha del Caroní, más un respetable cuerpo de caballería, marchó hacia San Félix, pensando recibir allá al brigadier La Torre que evidenciaba avanzar desde los Castillos de Guayana por ese lugar tratando de reconquistar las Misiones del Caroní.

miércoles, 20 de marzo de 2013

El Hierro del Cerro Bolívar


4 de abril de 1947.  Un grupo de geólogos venezolanos y norteamericanos pusieron al descubierto los inmensos yacimientos de hierro de la serranía La Parida, a 80 kilómetros al Sur de Ciudad Bolívar, y bautizaron su cúspide de 70 metros de altura con el nombre de Cerro Bolívar.  La explotación de estos yacimientos años más tarde dio lugar al nacimiento de dos nuevas ciudades en Guayana: Ciudad Piar construida al pie del Cerro Bolívar y Puerto Ordaz en la confluencia de los ríos Orinoco y Caroní.

            El hierro,  sin embargo, se conocía en Guayana y Venezuela desde los tiempos de la Colonia como lo demuestra una forja del siglo dieciocho descubierta en el fundo Mundo Nuevo, propiedad de los hermanos Sánchez Negrón, a pocos kilómetros de Ciudad Bolívar.
            Las primeras concesiones de hierro las otorgó el Gobierno de Venezuela en 1883 al sur del Territorio Delta Amacuro y cinco años más tarde se efectuaron las primeras exportaciones con destino a Baltimore desde las minas de Manoa.
            El interés por estas minas se perdió en 1914  y fue sólo después de la Segunda Guerra Mundial cuando la atención se volvió a volcar, ya no concretamente sobre las abandonadas minas de Manoa sino sobre otros puntos donde los afloramientos del importante mineral eran más manifiestos.  Simón Piñero, comisionado de Eduardo Boccardo, descubrió las minas del sector de El Pao que después fueron explotadas por la Iron Mines.  Los doctores Guillermo Zuloaga, E. Burchard y Manuel Tello, entre otros, estudiaron y dieron cuenta de la formación Imataca y el geólogo Mack C. Lake, a la cabeza de un grupo de ingenieros  y geólogos de la Oliver Iron Mining Company, descubrió los yacimientos del Cerro La Parida y más tarde los de la Grulla y Piacoa al Este del Río Caroní.
            Las concesiones de la Oliver pasaron en 1949 a la Orinoco Mining Company que inició en Venezuela la exploración del hierro en gran escala y la mantuvo hasta 1975 cuando fue nacionalizada y entregada a Ferrominera, empresa del estado venezolano.

martes, 19 de marzo de 2013

Guayana la alternativa después de la hecatombe de Barcelona

Casa Fuerte de Barcelona

5 de abril de 1817.  Luego de la entrevista con Piar,. Bolívar salió de Angostura,  cruzó de nuevo el Orinoco por Angosturita  y antes de llegar a El Pao, se enteró de la pérdida de Barcelona y el desastre de la Casa Fuerte  y de cómo fueron masacrados familias y defensores. En El Pao lo esperaban el coronel Francisco de Paula Santander, quien por sus controversias con Páez en Sanare lo había abandonado.  De aquí se encaminó a El Chaparro para encontrarse con las tropas del General Bermúdez y los oficiales Arismendi, Armario, Valdés y Zaraza.  De El Chaparro siguió a San Diego de Cabrutica donde fue informado de la victoria de Piar en San Félix y finalmente a su cuartel de El Juncal.  Aquí  fue donde decidió retornar a Guayana para fijar allí su Cuartel General y asumir el mando total del ejército.  Lo acompañan los oficiales Juan Bautista Arismendi, José Francisco Bermúdez, Manuel Valdés, Carlos Soublette, Agustín Armario, Fernando Galindo, Jacinto Lara, Rafael de Guevara, Francisco Vicente Parejo y otros.  Llega a la margen izquierda del Orinoco el 25 de abril de 1817. Un día antes, Piar que se había trasladado con parte del Ejército victorioso a la Mesa de Angostura para reforzar a los sitiadores de la ciudad, intenta un nuevo ataque por dos frentes tratando de sondear la calidad de la respuesta y definitivamente se convence de la imposibilidad de ocuparla mientras el sitio militar no se extienda hasta el Orinoco e impida toda comunicación de los sitiados con las Fortalezas y las fuerzas de Morillo en San Fernando.

Tratando de instalar baterías en puntos estratégicos de las costas del río, Piar recibe un posta  anunciando la presencia de Bolívar a unas cuantas leguas al Oeste de la Mesa en dirección hacia Moitaco al frente de la Boca del Pao y a su encuentro se dirige con suficiente tropa de resguardo.  Bolívar instala su Cuartel a legua y media de Angostura  y a partir de ese momento y en el curso de una semana ambos jefes conferencian  sobre la Batalla de San Félix y del plan militar previsto para la toma de Angostura y Fortalezas de Guayana, todo lo cual aprueba y reconoce Bolívar al asumir el control  y conducción absolutos  de las operaciones militares en virtud de  su jerarquía de Jefe Supremo, lo cual aceptó Piar, siendo confirmado en el grado de general en jefe con el que fue designado después de la Batalla del Juncal y lo comisionó para que se encargara del sitio de la Antigua Guayana, mientras Bermúdez y Cedeño efectuaban el de Angostura.

lunes, 18 de marzo de 2013

El asalto al “Correo del oro”


Tumba de Frank Busch en Guasipati

6 de abril de 1878. Ocurrió el asalto al Correo de la Compañía Minera de El Callao conducido por Frank Busch, en Rancho de Tejas, de regreso de Ciudad Bolívar con el dinero acuñado.  En horas del alba y tras haber pernoctado en una posada  de Carichapo, fue emboscado, muerto por la espalda y despojado de las mulas con su preciosa carga El conductor del “Correo del Oro”, siempre había sido puntual en su jornada y exacto en la cuenta de sus operaciones hasta ese día fatal.

Frank Busch era un norteamericano como tantos otros extranjeros llegados a Guayana en busca de mejores perspectivas económicas. Contaba entonces 45 años, era espigado, sanote, de complexión fuerte y estaba encargado de llevar sobre el lomo de cuatro mulas y con la sola compañía de dos peones, las barras de oro que puntualmente salían el día 20 de cada mes de El Callao a Ciudad Bolívar. El retorno se cumplía el día 6 del mes siguiente con el dinero acuñado para el pago de los obreros que trabajaban en las minas. Eran tan malos los caminos y tan lento el medio de transporte que la diligencia tardaba dieciséis días.

            Hombres armados, disparados sobre caballos, sacaron sus lanzas contra Busch que pasitrote cabalgaba sobre su mula tarareando una vieja melodía del Oeste. El tropel de los caballos y el brillo amenazante de las lanzas pusieron en fuga a los dos peones del correo mientras Busch aflojaba las riendas de su cabalgadura y caía mortalmente herido sobre el camino de Rancho de Tejas. Allí, sangrante y con los ojos abismados, quedó por largas horas el forastero, mientras que sus asesinos se perdían entre la maraña de la montaña por los senderos de La Pastora.
El asalto al “Correo del Oro”, posiblemente sea el primero ocurrido en Guayana. Conmovió a gran parte del país que entonces celebraba la política algo amplia y liberal del general Francisco Linares Alcántara, como sucesor de Guzmán Blanco. El hecho tuvo resonancia fuera de nuestras fronteras y excitantes implicaciones y consecuencias que llevaron al general Celestino Peraza a escribir su novela “Los Piratas de la Sabana”.

domingo, 17 de marzo de 2013

La Expedición de Límites



7 de abril de 1754.  Llegó a Cumaná la Expedición de Límites en las fragatas Rey Concepción y Santa Ana con los reales Comisarios, José de Iturriaga, jefe de la escuadra; coronel Eugenio de Alvarado, capitán de navíos Antonio de Urrutia y el jefe de fragata José Solano, a objeto de trasladarse al Orinoco para encontrarse con los comisarios de Portugal, ambos con la responsabilidad de demarcar los límites entre las posesiones de Portugal y de España, es decir, entre lo que es hoy Brasil y la Guayana.
            La Expedición estaba integrada además por  cosmógrafos, dibujantes, botánicos y una planta de 60 personas que luego de llegar a Guayana se fue ampliando progresivamente.  Pero la expedición, aunque ue un fracaso desde el punto de vista de que la demarcación de fronteras, debido a que los portugueses hicieron mutis en el escenario, tuvo en cambio, otros logros que definieron, estructuraron y encausaron el destino de la provincia.
            Los expedicionarios trajeron al Orinoco los últimos conocimientos de la ciencia europea. Pedro Loefling, prominente discípulo de Linneo, y quien había estado en España durante tres años, vino en la Expedición a ejecutar estudios sobre la canela, el cacao, la quina y a elaborar una materia médica que era la obsesión de los científicos europeos en la mitad del siglo dieciocho: la medicina botánica. La búsqueda de la medicina natural. El estudio de medicamentos susceptibles de poder ser utilizados a partir de los conocimientos botánicos. La botánica nacía entonces como una ciencia de botica.
            Guayana había sido una región de gran resistencia a la entrada y consolidación del poblamiento y administración española. Esto se rompe con la Expedición de Límites. El nacimiento de Guayana como entidad territorial, administrativa, política, social y económica es en verdad la obra de la Expedición de Límites, aunque es admisible el fracaso del trazado de la línea fronteriza.
           

sábado, 16 de marzo de 2013

Creación del Colegio Nacional de Guayana


8 de abril de 1834. Andrés Narvarte, Vicepresidente de la República de Venezuela, dictó un decreto por medio del cual se erige el Colegio Nacional de Guayana en la ciudad de Angostura.  El establecimiento literario iba a estar a cargo  de un Rector, un Vice-rector y los Catedráticos.
            En dicho decreto considera el Vicepresidente que es uno de los más sagrados deberes del Gobierno, promover por todos los medios posibles la instrucción pública como base de la prosperidad futura de la República, y objeto recomendado especialmente por las leyes; que la del 18 de marzo de1826, que rige la materia, manda a establecer colegios nacionales por lo menos en las capitales de provincia; que en la de Guayana no existe el Colegio mandado a establecer en decreto del 27 de octubre de 1824, dado por el Gobierno de Colombia; que la erección y régimen de escuela de primeras letras y casas cantonales de enseñanza, corresponden a la Diputación de la Provincia; que hay en Angostura un edificio propio del Colegio, y pueden reunirse algunos bienes y rentas, con que se sostengan, ya de los que la ley ha aplicado a la institución científica, y ya de los que han sido dados o aplicados en épocas anteriores para formar a aquellos establecimientos; que, con tales medios, debe llevarse a efecto, la erección del Colegio Nacional de Guayana, mientras que no es justo que aquellos habitantes continúen obligados a separarse de sus hijos para darle instrucción, a costa de grandes sacrificios, o se vean en la necesidad de privarles de ella por falta de recursos; que en las actas últimamente recibidas en el Ministerio del Interior aparece ya lo indispensable para dictar la erección de Colegio, sin que sea un obstáculo el hallarse todavía pendiente algunas indagaciones sobre los bienes correspondientes a la instrucción pública en aquella provincia
            El Colegio Nacional de Guayana no se instalará sino seis años después de este decreto, es decir, el 24 de junio de 1840, con una matrícula de treinta alumnos externos, bajo la dirección del Vicerrector Andrés Eusebio Level.

viernes, 15 de marzo de 2013

Casco Histórico de Ciudad Bolívar Monumento Público Nacional



8 de abril de 1976. Por Decreto No. 134, el Gobernador  doctor Roberto Arreaza Contasti, declaró Monumento Histórico el centro o casco urbano  de Ciudad Bolívar, es decir, “la porción geográfica comprendida entre el Paseo Orinoco desde la calle el Pilar hasta la cale Piar bajando hasta la esquina El Sordo siguiendo la avenida Cumaná hasta empalmar con la Democracia siguiendo hasta el cruce con la avenida Gáspari y luego tomando la calle El Pilar hasta empalmar en el Paseo Orinoco”.
Buscaba con ello el Gobernador llamar la atención de la Junta Nacional del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación y en segundo lugar obligar a la Municipalidad a dictar una Ordenanza de protección y conservación del centro urbano.
            Fue sin dudas un paso inteligente, muy importante, pues el mismo año, primero de julio, la Junta Nacional del Patrimonio Histórico, entonces presidida por el doctor Manuel Rafael Rivero, resolvió aunque de forma muy parcial, declarar Monumento Histórico Nacional solamente lo que se conoce como “Cuadrilátero Histórico”, es decir el conjunto urbano comprendido entre las calles Bolívar, Igualdad, Constitución y Amor Patrio,  pero el Gobernador no conforme con la Resolución, insistió y propició a través de la Asamblea Legislativa un “Coloquio caribeño”, decisivo para ampliar el perímetro.  El Coloquio,  con representantes de países caribeños sobre el rescate del Casco Histórico,  se instaló el 28 de abril de 1978 y en el mismo se examinaron experiencias de restauración en países del Caribe como Santo Domingo, Puerto Rico y Sur de los Estado Unidos. Se determinó que en el Casco se inició la vida en comunidad y se dio origen a lo que es hoy Ciudad Bolívar. El coloquio concluyó con seis acuerdos: 1. Trabajar en el rescate de los valores culturales del casco con miras al Bicentenario del Libertador en 1983. 2. Participación de la ciudadanía. 3. Recomendaciones con respecto al mejoramiento físico y ambiental, directrices visuales, alineamientos, volumetría, iluminación, señalización, arborización, textura, tráfico, relaciones entre la vieja y nueva ciudad, bienes culturales. 4. Determinada la similitud arquitectónica del casco de la ciudad con la del Caribe se recomendó investigar la influencia de que países europeos. 5. Plan de rescate. 6. Recomendar la erección de una estatua en la Plaza Bolívar en representación de Panamá.
Dos meses después, específicamente, el 6 de junio del mismo año, La Junta Nacional dictó una nueva Resolución  ampliando el perímetro anterior al siguiente polígono: Esquina Boccardo hasta Santa Ana.  De aquí sigue hasta la calle Carabobo, continúa hasta la Plaza Miranda, cruza la calle Lezama hasta encontrar la Constitución, toma la calle Progreso toda hasta la calle Cumaná, parte la Manzana hasta la calle Bolívar yendo a empalmar con la Libertad, punto de origen. Posteriormente cuando España  ofrece sus aportes para recuperar el casco urbano se adopta totalmente el decreto del gobernador Arreaza.

jueves, 14 de marzo de 2013

El Asesinato del prócer bolivarense Tomás de Heres


Tomás de Heres

9 de abril de 1842  Un disparo de arcabuz segó la vida del general Tomás de Heres, angostureño y prócer de la independencia sudamericana.
            Contaba  47 años y se hallaba en su casa natal entre las calles Libertad y Amor Patrio, en amena charla con el Obispo de Trícala, Mariano Talavera y Garcés, cuando una explosión apagó la luz y el cuerpo de Heres  rodó por tierra con el brazo izquierdo desprendido y ensangrentado.
            Se estaba cumpliendo el segundo mandato de Páez y el General Heres,  hombre de confianza, se desempeñaba como Comandante de Armas en Guayana.
            Dos grandes partidos políticos se disputaban el poder en Venezuela.  Los Conservadores que lo detentaban y los Liberales que hacían radical oposición.  Heres en Guayana, por supuesto, era conservador.  Los Liberales o filántropos encabezados localmente por Juan Bautista Dalla Costa (padre) tildaba a los Conservadores de Guayana de “oligarcas” y “antropófagos”.
            Los liberales que agotaron todo un repertorio de calificativos para condenar la administración de Heres y deformar su imagen, protestaron el asesinato a mansalva contra este hombre que por tan apegado a la ley, se le tildó de áspero y austero, pero, al fin,  soldado de la independencia que había luchado al lado de Bolívar y de José de San Martín. Heres se había distinguido como gobernador de la Provincia de Cuenca en el Ecuador, como jefe del Estado Mayor General Libertador, Secretario General de Bolívar, Ministro de Guerra y Marina y Ministro de Estado en el Departamento de Gobierno Exterior del Perú, encargado de negocios de la República de Colombia en Chile, Segundo jefe del ejército del Sur al mando de Sucre, diputado por Guayana en el Congreso de 1830, Presidente de la Diputación Provincial de Guayana en 1831, senador entre los años 33 y 34 y finalmente Jefe de Operaciones del Orinoco y Comandante de Armas de Guayana.  Sus restos descansan en el Panteón Nacional.  Jamás se supo de la mano artera que le segó la vida.

miércoles, 13 de marzo de 2013

En 1596 comenzó el poblamiento foráneo de Guayana


10 de abril  de 1596. Tal vez la expedición más numerosa dirigida a poblar la Provincia de Guayana, llegó en esta fecha a la Isla de Trinidad, conducida por el lugar teniente de don Antonio de Berrío, el vizcaino Domingo de Vera e Irbagoyen.  Santo Tomás de la Guayana necesita más que del puñado de margariteños y cartagineses con el cual fue fundada el 21 de diciembre de 1595 en las tierras del Cacique Morequito, por lo que la misión encomendada por el Gobernador Berrío a Vera e Irbagoyen consistía en viajar a España en procura de hispanos deseosos de probar fortuna en las tierras del Nuevo Continente y así ocurrió,
            Domingo de Vera e Irbagoyen viajó a España y en Toledo, La Mancha y Extremadura reclutó gente, hasta familias enteras que lo vendieron todo para venirse en busca de fortuna como lo prometía el vizcaino montado a caballo y luciendo rústicas alhajas de oro y esmeraldas del Nuevo Reino de Granada.  Entre labriegos, soldados veteranos de guerras, capitanes de infantería, funcionarios y doce religiosos, la expedición superó a las  1500 personas.
            El 23 de febrero de 1596, la expedición cruzó la barra de San Lúcar de Barrameda y el 10 de abril arribó a Trinidad, donde se quedó una parte  para revivir a la antigua San José Oruña mientras el resto, tras muchas deserciones, muertes y penurias, buscaba su acomodo en la naciente Capital de la Provincia de Guayana.
            El Gobernador Berrío en desacuerdo con su lugar teniente por lo numeroso de la expedición, imposible de sostener con los víveres en existencia, le buscó rápidamente una salida al problema cual fue la de mandar a 300 de ellos en busca de El Dorado. Pero, en vez de El Dorado fue la muerte lo que encontraron al ser emboscado en el cerro Los Totumos, a 120 kilómetros,  por una legión de indios bravos. Los sobrevivientes fueron unas 30 personas incluyendo a tres sacerdotes de la expedición que por ser víspera de Nuestra Señora de las Nieves, a ella encomendaron su suerte.  Desde esos días, dice la historia, viene la devoción por esta virgen romana erigida en patrona de la capital.

martes, 12 de marzo de 2013

La Batalla de San Félix


11 de abril de 1817---“Tras la noche pavorosa  que sumida en honda pesadumbre permanece desolada Barcelona, torna a lucir el sol que ha de alumbrar para la patria una de las victorias más brillantes y más transcendentales.  La guerra como el mar, tiene olas que sepultan y olas que levantan.  Casi al propio tiempo que en las orillas del Neverí sucumben nuestras armas, Piar se cubre de gloria en las riberas del Orinoco”.

            Así comienza en “Venezuela Heroica”, de Eduardo Blanco, la narración de aquella batalla insigne que insufló renovados aires de valor y abrió nuevos senderos para la Patria sumida en el dolor de la guerra.
            Piar venía inspirado desde El Juncal y vadeado el Caura a pesar de Ceruti había sitiado a la Angostura del Orinoco y tomado a partir de Caruachi todas las misiones y graneros de los españoles ubicados hacia el sur.
            Se había Piar entrevistado ya con el Libertador por los lados de la Isla Bernavela y estaba al tanto de los movimientos del Brigadier La Torre.
            Todo su batallón de 2.200 combatientes entre fusileros, lanceros, jinetes e indios flecheros lo había dispuesto sobre la extensa llanura de San Félix por donde cruza el Morichal de Chirica, para dar la batalla decisiva.
            La Torre acometió enseguida con sus 200 jinetes, dos piezas de artillería y 1600 infantes aguerridos, pero no era su día.  La estrella de Chirica alumbraba para los patriotas.
            Dicen los diarios de campaña de aquellos soldados que la lucha apenas duró media hora.  El ejército realista quedó aniquilado.  La Torre y Ceruti, favorecidos por la oscuridad de la noche lograron huir con 17 soldados hasta el puerto de la Ciudad Tablitas donde se embarcaron rumbo a Angostura.  En el campo de batalla quedaron 593 muertos, 200 heridos y 497 prisioneros.  La pérdida de los Patriotas no excedió los 150 hombres entre muertos y heridos.  El General Manuel  Piar premió el esfuerzo de Anzoátegui, Pedro León Torres, Bartolomé Salom y jefes oficiales que habían participado en la gloriosa expedición de Los Cayos.  El Libertador al retornar a Guayana desde El Chaparro por las Bocas de El Pao, dirá “la victoria que ha obtenido el General Piar en San Félix es el más brillante suceso que hayan alcanzado nuestras armas en Venezuela”.   Lo asciende a General en jefe y tras un efusivo abrazo, acaso el último, se disponen a preparar la Toma de Angostura.


lunes, 11 de marzo de 2013

Por quema de Judas Guayana a punto de guerra


12 de abril de 1868 (Domingo de Resurrección y quema de Judas).  Los ánimos del sectarismo político regional enardecieron en Ciudad Bolívar en torno a la disputa por un Judas con bandera azul y un cartel que decía: “Guayana Impasible”.
            “Guayana Impasible” se llamaba  la columna periodística de  Agustín Contasti que defendía la llamada Revolución de los Azules, contraria a la Sociedad Liberal que arropaba a los liberales de la divisa amarilla, liderada por Simón Briceño, Comandante de Armas de la Provincia.
            Pues bien, los amarillos, para mofarse de los azules, concibieron un Judas para su quema el domingo 12, vestido de azul y con el letrero “Guayana Impasible”, lo cual molestó de forma tal a los azules que reaccionaron y pidieron al Presidente del Estado Juan Bautista Dalla Costa interviniese para evitar males mayores. Así ocurrió.
             “¡Ese Judas no se quemará!” prorrumpió enérgico Dalla Costa frente a los empleados nacionales de la Aduana encabezados por su Administrador el general José María García Gómez, resistidos a acatar la advertencia lanzada por el magistrado regional en aras de la tranquilidad pública.
            “¡Ese Judas no se quemará!”, exclamó vital una vez más el Presidente Dalla Costa y fue suficiente para que Adriano Regino Alcalá,  apoyado en los hombres del general Agustín Contasti, por cuya brecha periodística parecía derrumbarse la tranquilidad ciudadana, salvara al Judas de su patibulario destino lanzándolo al río para que el monigote flotase como los mogotes de invierno ante la mirada confundida de la muchachada azarosa.
            Los amarillos y los azules se habían declarado la guerra y en vez de la cohetería criolla, tronaban los disparos de revólveres y escopetas. El Obispo de la Diócesis, José Manuel Arroyo y Niño, intervino junto con el general José Alcalá y José Tomás Machado en el conflicto de odios y tensiones faccionales. De un lado los seguidores de Juan Bautista Dalla Costa y, del otro, la Sociedad Liberal apoyada en el Jefe de Armas Simón Briceño y del Administrador de la Aduana García Gómez.
            En la casa de Juan Bautista Dalla Costa, situada en la entonces calle del Gobierno, hoy calle Constitución, se reunieron 400 civiles, todos armados, dispuestos a dar la batalla, pero era Domingo de Resurrección. Cristo de nuevo estaba vivo y a través del Obispo se hizo sentir su palabra de paz que todos acataron.